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Un asistente al MWC en el stand de Movistar/ Pablo Miranzo (CG)

Crece la inquietud por los chips en el MWC: la industria abastecerá solo a los mercados estratégicos

Marcas como Huawei y Xiaomi revisan sus planes a medida que la guerra en Ucrania amenaza los objetivos de los fabricantes

Victor Recacha / Aleix Mercader
5 min

La preocupación en torno al desabastecimiento de chips con la que empezó el Mobile se intensificó aún más ayer. La segunda jornada del evento evidenció las previsiones sombrías que baraja la industria. Ante esta situación, gigantes como Huawei Xiaomi ya han pergeñado medidas para asegurar el suministro.

Directivos de ambas compañías chinas han señalado a Crónica Global que tienen asegurada la recepción de componentes tan solo a corto plazo. El sector trabaja ya en rutas alternativas que permitan diversificar la cadena de distribución con varios proveedores, tanto para sortear los problemas relacionados con la pandemia como los geopolíticos, ya que las sanciones sobre la tecnología rusa podrían interrumpir la llegada de ciertos componentes utilizados internacionalmente.

Priorización de mercados

Más allá de rediseñar las líneas de distribución, firmas como Xiaomi han decidido priorizar el abastecimiento en mercados estratégicos como China y España. Los países más suculentos para cada marca serán los que sufran menos en caso de agravarse la escasez de semiconductores a escala global.

Asimismo, las empresas han revisado sus políticas de compras para acopiar componentes en caso de nuevos cuellos de botella, tanto por precaución como en respuesta a su mayor demanda. El sentimiento generalizado entre las compañías del silicio es que a corto plazo no hay por qué temer, aunque si la guerra se enquista en el Este se dibuja un escenario mucho más volátil para la industria.

Stand de Xiaomi en el Mobile World Congress / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

 

 

Stand de Xiaomi en el Mobile World Congress / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Faltan inversiones

Mientras algunas voces apuntan a una normalización del mercado en la segunda mitad del año, otras como Qualcomm advierten de que la situación podría agravarse todavía más si no se invierte en ampliar la capacidad productiva de los fabricantes. Otra posibilidad es la de una brecha entre Asia y Occidente si China decide mantenerse al margen de las sanciones y reforzar su red de proveedores.

Stand de Qualcomm en el Mobile World Congress / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

 

 

'Stand' de Qualcomm en el Mobile World Congress / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Algo similar podría ocurrir con el 5G: mientras China Mobile dispondrá de un millón de emplazamientos de baja latencia a finales de 2022, en Europa las compañías dan por hecho que los consumidores no están dispuestos a pagar más por un dispositivo equipado con 5G pese al proceso de evangelización que las marcas han emprendido desde hace años. El motivo podría estar en el ritmo inferior de penetración de la baja latencia en el Viejo Continente.

Perros robot

Más allá de la incertidumbre sobre los chips y del despliegue al ralentí del 5G, el Mobile ha seguido entusiasmado a los más geeks. Tanto el Cyberdog de Xiaomi como el perro-robot de Boston Dynamics, que custodiaba el stand de IBM, han captado el interés del público tras una primera jornada en que fueron los nuevos smartphones quienes sedujeron a los visitantes.

Perro robot de Xiaomi en el MWC / Pablo Miranzo (CG)

 

 

Perro robot de Xiaomi en el MWC / Pablo Miranzo (CG)

Tras los lanzamientos de móviles de la primera sesión, los asistentes han tenido más tiempo para curiosear, deambular y entretenerse en los grandes espacios habilitados por las telecos.

El público se entretiene

Los pasatiempos en el Ágora de Telefónica --muchos querían fotografiarse con el robot camarero y juguetear con un holograma de casi cinco metros de alto--, la experiencia de pilotar un fórmula 1 en el stand de Dell y el viaje inmersivo hasta Notre Dame orquestado por Orange han creado colas de visitantes que han dado prueba de que, este año, el Mobile ha ensanchado su público.

Incluso el cardenal Omella se ha calzado las gafas de realidad virtual para vivir la experiencia catedralicia. La tecnología no distingue entre lo humano y lo divino.