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Un bloque de pisos en construcción en Moscú, Rusia / EFE

Así compran inmuebles los rusos en Barcelona tras las sanciones

La clase alta de Rusia residente en España realiza sigilosas operaciones inmobiliarias, aunque numerosas inversiones procedentes de Moscú han quedado congeladas

4 min

Compran menos, pero siguen ahí. Desde que empezó la guerra, la clase alta rusa se mantiene activa en el mercado inmobiliario barcelonés y realiza operaciones sigilosas para hacerse con viviendas de lujo u otras propiedades pese a las crecientes dificultades que plantean las autoridades.

"La dificultad que tienen los rusos es traer los fondos a España", señala un directivo especializado en el segmento residencial de lujo. "Si ya tienen los fondos aquí en una cuenta de un banco de España, en principio, no tiene que haber ningún problema", añade.

La avenida Nevsk de San Petersburgo / ANATOLY MALTSEV - EFE
La avenida Nevsk de San Petersburgo / ANATOLY MALTSEV - EFE

Operaciones encalladas

El asesoramiento legal que ha recibido su compañía apunta que está permitido hacer transacciones con el comprador ruso, siempre que el origen de los fondos esté verificado. Esto facilita las operaciones de los rusos residentes en España o los que ya tienen propiedades y actividad en el país, pero ha paralizado algunas inversiones a pesar de que Barcelona sigue interesando a muchos clientes del país eslavo. 

"Nos gustaría que volviera el cliente ruso, es una nacionalidad que valora mucho la localización, le gusta mucho Barcelona, Gavà Mar... y es un cliente bueno al que le gusta el lujo", asegura el mismo interlocutor. Se trata de un perfil con un presupuesto que no suele bajar del millón y medio de euros, que también se suele interesar por las torres más altas y exclusivas de Diagonal Mar, como el complejo de apartamentos de la Illa de la Llum, situado en la calle más cara de la Ciudad Condal.

La Illa de la Llum en Diagonal Mar, Barcelona / GOOGLE
La Illa de la Llum en Diagonal Mar, Barcelona / GOOGLE

¿Quiénes son los 'emisarios'?

Otras fuentes del sector atestiguan que varias agencias inmobiliarias, especialmente las de mayor tamaño, decidieron ya antes de la guerra no trabajar con clientes rusos por la desconfianza que generaban los "emisarios" internacionales que negociaban por estos compradores de gran capacidad económica. "No es que sean emisarios, son personas de su confianza, sus abogados, a los cuales apoderan", discrepa Miquel Laborde, socio de la Laborde Marcet.

El consultor inmobiliario censura el "bloqueo" que se ha impuesto a las propiedades de los ciudadanos del país euroasiático "seas pro-Putin o no". "Ellos quieren invertir, quieren hacer cosas, tenemos clientes de toda la vida que quieren hacer operaciones y no pueden, porque no pueden sacar el dinero del banco", lamenta.

La gente camina frente a un McDonald's cerrado en Moscú, Rusia / EFE
La gente camina frente a un McDonald's cerrado en Moscú, Rusia / EFE

No todos son oligarcas


"No son pro-Putin necesariamente ni oligarcas", suscribe Markus Thoene, socio de Sotheby's International Realty en Barcelona y Costa Brava. "Hay rusos que viven aquí hace años, son residentes y declaran impago, no pueden atender los gastos de la casa. Hay problemas financieros reales, es un auténtico desastre para ellos", alerta el empresario.

Thoene confirma que los rusos "siguen viniendo" o "quieren venir", mientras que los que compraron una vivienda en Cataluña en los últimos años "intentan quedarse" por la deriva política de Rusia. Otros "se fueron del país hace tiempo", ya que "no quieren vivir en ese Estado que cada vez es más autoritario". Además, describe una caída en la demanda desde esta latitud desde hace unos tres años, ya que debido a la caída del rublo, "se encarece la compra en Europa", algo que afecta principalmente a "los que no son ultrarricos".