El horizonte planteado por Iberdrola para llegar hasta 2026 con beneficios cercanos a 6.000 millones de euros confirma el viraje de la compañía hacia el negocio regulado y, dentro de las tecnologías renovables, las de carácter más emergente, como la eólica marina y el hidrógeno verde. Un planteamiento que la energética ya había empezado a llevar a la práctica desde los papeles y que, al mismo tiempo, supone también la confirmación de que España vuelve a perder peso en los planes de futuro. 

Una idea que se plasma, por encima de todo, en los números. Iberdrola trasladó el pasado jueves a los accionistas, en el marco del Capital Markets Day que celebró en Londres, un programa de inversiones de 41.000 millones de euros hasta 2026. El detalle por geografías sitúa a los mercados de la Península Ibérica como destinatarios del 15% de este montante. 

Desaceleración

Algo más de 6.100 millones de euros para los próximos tres años, que ya supone un descenso respecto a los 7.300 millones que Iberdrola invirtió en España en el último trienio completo (2021-2023), de acuerdo con los datos que el grupo que preside Ignacio Galán hizo públicos con motivo de la presentación de resultados del último ejercicio. 

Pero, además, cabe tener en cuenta que en esos 6.100 millones también está incluido Portugal, país con el que Iberdrola mantiene un firme compromiso de hasta 3.000 millones de euros en los próximos años.

Oficinas de Iberdrola Europa Press

De este modo, el recorte de la apuesta por España se sitúa en el entorno del 25%, paradójicamente la misma proporción en la que se incrementa en el plano global (41.000 millones para el periodo 2024-2026, frente a algo más de 33.000 millones en 2021-2023).

Más allá de las siempre frías cifras, el planteamiento estratégico de Iberdrola explica bien a las claras los porqués de esta evolución. La compañía indicó al mercado que el 100% de la inversión prevista en renovables, unos 15.500 millones de euros, iría a parar a proyectos ya en construcción.

Limitaciones

Y, además, la cartera se ha balanceado definitivamente hacia el negocio regulado (redes), donde España se encuentra en el punto de mira de Iberdrola desde hace tiempo, tanto por la limitación que la normativa impone a la inversión como a la retribución que la compañía recibe por este concepto, notablemente inferior a la del resto de los mercados estratégicos de Iberdrola (sobre todo, EEUU y Brasil).

"En España tenemos limitada la inversión en redes al 0,7% del PIB. Estamos negociando las nuevas condiciones para el próximo marco regulatorio, a partir de 2026. Pero hasta entonces, el escenario no cambiará", explicó Galán en el acto del jueves.

Elevada carga fiscal

Y además, "en España el retorno en redes es muy inferior al resto, algo que no tiene sentido en el ámbito del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que promueve el Gobierno y que contempla un ambicioso desarrollo de las renovables lo que, al mismo tiempo, exige invertir mucho en redes". 

En este punto, Galán volvió a aprovechar la oportunidad, como ya hizo en la presentación de resultados anuales, para recordar a los inversores el lastre que supone para la inversión la carga fiscal que soporta el sector. 

Ignacio Galán (dcha.), presidente de Iberdrola, saluda a Joe Biden, presidente de EEUU, donde la compañía ha focalizado sus inversiones en los últimos años / IBERDROLA

"Pagamos cerca de 40 impuestos diferentes, entre nacionales y locales. Y el retorno de las redes es muy inferior incluso en relación a Portugal. No tiene mucho sentido".

Para completar el escenario, cabe señalar el potencial de mercados como EEUU, que cuenta actualmente con "una red antigua, obsoleta y en malas condiciones, que hay que renovar con urgencia", como explicó el presidente de Iberdrola.

"No es nada nuevo"

Una plaza que, además, ofrece un marco normativo y fiscal más despejado y estable, al que Iberdrola destinará algo más de un tercio de sus inversiones totales hasta 2026. La proporción se amplía al 60% si se incluye el Reino Unido, segundo en la preferencia de la energética para los próximos tres años.

“No es nada nuevo, sólo hemos dado algo más de perspectiva temporal”, explicó Galán a los analistas, dado que viraje hacia el negocio regulado ya lleva unos cuantos trimestres de trayectoria. 

En la parte de renovables, el enfoque hacia la eólica marina, que requiere de grandes inversiones, tampoco juega a favor de España como destino inversor, ya que los proyectos existentes son escasos. La notable profundidad de las costas y la negativa respuesta social complican rentabilizar las inversiones.

Noticias relacionadas