El interior de uno de los centros de producción de Miquel y Costas

El interior de uno de los centros de producción de Miquel y Costas Cedida

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La nueva cúpula de Miquel y Costas lidia con el primer conflicto laboral en 15 años

La plantilla de la fábrica de Sant Adrià de Besòs inicia una ronda de huelgas un mes después del ascenso de Jordi Mercader hijo a la presidencia

2 agosto, 2023 23:30

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La nueva cúpula de la papelera Miquel y Costas se enfrenta a su primer conflicto laboral. Apenas un mes después de que Jordi Mercader Barata sucediera a su padre al frente de la empresa familiar, ha estallado un enfrentamiento con la plantilla de la factoría de Sant Adrià de Besòs (Barcelona). Esta fábrica ocupa a cerca de 250 personas.

Por el momento, la situación no ha llegado a complicar la actividad del grupo a pesar de que se han sucedido dos paros parciales en la planta. Fuentes sindicales consultadas por Crónica Global explican que las protestas seguirán hasta que se alcancen compromisos por parte de la dirección para mejorar las condiciones del personal. En este sentido, ya hay otra huelga programada el próximo miércoles, 9 de agosto.

Pugna salarial

El origen del conflicto parte de la aplicación de una modificación sustancial de las condiciones de trabajo que ha afectado a nueve empleados. Estos han cambiado de turno y ocupación y han perdido parte de su retribución. La medida ha generado malestar en un staff que había rechazado con anterioridad un cambio de condiciones a nivel colectivo y que percibe esta iniciativa como un castigo, apuntan estas mismas fuentes internas.

Jordi Mercader, nuevo presidente de Miquel y Costas

Jordi Mercader, nuevo presidente de Miquel y Costas Europa Press

También late de fondo una queja por las retribuciones. "Llevamos años criticando que existe una doble escala salarial entre los nuevos trabajadores y los veteranos. Existe de media un desajuste de unos 400 euros que queremos que se resuelva", sostienen. Hay que puntualizar que en los dos últimos ejercicios la papelera ha aplicado una subida salarial del 11% --el 6,5% en 2022 y otro 4,5% en 2023--.

Primer conflicto desde 2008

El último gran conflicto laboral en la compañía ocurrió en 2008, cuando la plantilla convocó una huelga que paralizó la producción. Desde entonces, la papelera ha sido un remanso de paz en comparación con otros sectores industriales mucho más agitados como el metal y la alimentación.

Los buenos números del grupo, especializado en la fabricación de papel de tabaco, pueden estar detrás de esta calma. En 2022, las ventas crecieron el 11,9% y el beneficio consolidado marcó los 31,6 millones de euros, el 37,7% menos que el año anterior debido a la crisis energética y las consecuencias de la guerra de Ucrania. Pero la solidez financiera de la corporación llevó a aumentar el dividendo para sus accionistas.

La compañía no ha hecho declaraciones a este medio.