Esther Koplowitz, accionista minoritaria de FCC / EP

Esther Koplowitz, accionista minoritaria de FCC / EP

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Slim busca fórmulas para terminar de cobrarle la deuda a Esther Koplowitz

El accionista mayoritario de FCC, que también es acreedor de la empresaria, ha articulado una ejecución controlada de las garantías que sostenían su deuda

12 junio, 2020 00:00

Carlos Slim, propietario de una de las mayores fortunas mundiales, se encuentra en la búsqueda de fórmulas para compensar el descuento que ha ofrecido a Esther Koplowitz a la hora de ejecutar las garantías asociadas a la deuda que la antigua accionista de referencia de FCC mantenía con el magnate mexicano. Una suerte de quita que se aproxima al 40%.

A primera hora de este jueves, un comunicado del grupo de construcción y servicios a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) revelaba que Koplowitz ha cancelado la totalidad de sus obligaciones de pago con Slim, que ascendían a 843 millones de euros, mediante el traspaso a su acreedor de los activos que figuraban como prenda del préstamo, principalmente un paquete del 15,4% del capital de FCC, cuyo valor de mercado a la fecha del vencimiento se aproxima a los 525 millones de euros.

Ejecución controlada

Es decir, una ejecución controlada y nada traumática pero en la que se da un claro desequilibrio entre la deuda cancelada y la compensación a través de la garantía. Y aunque Slim no es un acreedor cualquiera para Esther Koplowitz, la maniobra no se va a quedar en este punto.

De lo contrario, el magnate mexicano perdería prácticamente todo lo que ganó cuando hace algo más de dos años asumió el riesgo de quedarse con la histórica deuda que Koplowitz mantenía con BBVA y Bankia, que ya había generado un buen número de quebrantos a ambas partes tiempo atrás.

Sin refinanciar

Por entonces, fue una operación redonda para Slim, ya que abonó a ambas entidades 600 millones de euros por la deuda, es decir, cerca de un 30% menos de la cantidad adeudada. Llegada la fecha del vencimiento, el pasado 30 de abril, Slim y Koplowitz han optado por no refinanciar y dar por cancelado el contrato.

Con la particularidad de que, en la actualidad, el paquete de acciones que figura como garantía no alcanza ni siquiera el precio que el dueño de FCC pagó en su día por quedarse con la deuda.

Situación peculiar

A pocos ha sorprendido el hecho de que Slim acabe por ejecutar las garantías, ante la imposibilidad por parte de Esther Koplowitz de hacer frente a un vencimiento tan abultado. Pero lo que sí ha llamado la atención es la información que figura en el comunicado remitido al supervisor del mercado, según la cual el empresario mexicano está valorando la posibilidad de ofrecer a su socia una opción de compra de un 5% de la compañía.

Una circunstancia nada habitual en el caso de un acreedor que ha ejecutado las garantías asociadas a un préstamo cuyo pago no ha sido atendido. Sin embargo, Slim y Koplowitz no son un acreedor y una deudora al uso, al menos entre sí.

Salvavidas particular

Desde su aterrizaje en el capital de FCC, a mediados de la década, la gran fortuna mexicana siempre ha sido una suerte de salvavidas para la empresaria. Aunque no ha podido evitar la pérdida del control de la compañía a su favor, sí ha aliviado de forma notable la situación de las finanzas personales de Koplowitz; al menos, lo suficiente para evitar situaciones como embargos traumático, incluso, declaraciones de quiebra.

Una potencial venta de un 5% de FCC a Esther Koplowitz permitiría a Slim obtener ingresos que compensaran la quita a la hora de dar por cancelada la deuda. Y, al mismo tiempo, rebajaría su participación en la compañía que, una vez superado el 50%, el empresario mexicano nunca ha pretendido aumentar, aunque las circunstancias le han forzado a ello (tanto por la OPA que le obligó a lanzar en su día la CNMV como por la ejecución de las garantías de la empresaria).

Mantener consejeros

Fuentes del mercado apuntan que no es ésta la única opción que baraja Slim, cuyo propósito siempre ha sido que Koplowitz mantenga una participación en la compañía y representación en el consejo.

De hecho, pese a que tras la cancelación de la deuda la empresa sólo conserva algo más de un 4% del capital, mantendrá los cuatro puestos con los que cuenta en el órgano ejecutivo del grupo.