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El papa Francisco, en una imagen de archivo / VATICANO

El Vaticano obliga a los religiosos a denunciar abusos sexuales dentro de la Iglesia

En el documento impulsado por el papa Francisco se incluye un sistema de denuncia accesible al público y procedimientos para denunciar e investigar este tipo de "crímenes"

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El Vaticano se pone serio ante los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica. El papa Francisco ha creado un documento en el que se presenta explícitamente la "obligación" de religiosos y religiosas de informar a las autoridades eclesiásticas de todos los casos de este tipo de sucesos de los que tengan conocimiento. 

El documento se hizo público el martes 7 de mayo y en trará en vigor el 1 de junio. La normativa afecta a la comunidad eclesiástica católica de todo el mundo y se encuentra traducida a siete lenguas diferentes en la web del Vaticano

'Ustedes son la luz del mundo'

El nombre elegido por el papa Francisco para esta normativa mundial es Vos estis lux mundi --frase latina que significa "Ustedes son la luz del mundo"--, toda una declaración de intenciones. En ella se especifica que los fieles deben ser "ejemplo luminoso de virtud, integridad y santidad" y pide "acciones concretas y eficaces" contra los abusos, que "perjudican a la comunidad" y "traicionan la confianza" de las personas religiosas. 

Así, el texto contiene una serie de especificaciones para conocer, evitar y denunciar los "crímenes" de carácter sexual que puedan haber sido cometidos por miembros de la Iglesia católica. El texto está dirigido, sobre todo, a preservar la integridad de menores y personas vulnerables, así como también luchar contra la pornografía infantil en la institución religiosa, tal como apunta en el primer punto del edicto, dedicado a detallar punto por punto las características de los casos en los que se debe actuar. 

Sistema de denuncia 

El Vaticano obligará a las Diócesis de todo el mundo a establecer, antes de junio de 2020, "uno o más sistemas estables y fácilmente accesibles al público para presentar los informes" de casos de abusos sexuales, así como también la creación de "un oficio eclesiástico específico" a tal efecto. 

Las informaciones facilitadas por estos cauces deberán ser tratadas con todas las salvaguardas respecto a su "seguridad, integridad y confidencialidad" y el representante eclesiástico encargado de gestionarlas deberá proceder "sin demora" para no incidir en perjuicio de la supuesta víctima. Además, la carta presenta plazos específicos para investigar las denuncias siempre que el informe no sea "manifiestamente infundado". 

Cumplimiento de las leyes estatales

Los procedimientos dentro de la estructura eclesiástica están divididos según la escala y el ámbito de trabajo de los religiosos afectados por estas denuncias. La normativa papal concluye que en todo caso, estas obligaciones se desarrollarán "sin perjuicio de los derechos y obligaciones establecidos en cada lugar por las leyes estatales, en particular las relativas a eventuales obligaciones de información a las autoridades civiles competentes". 

La carta ha sido aprobada ad experimentum --es decir, por un periodo temporal-- a tres años vista.