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Lugar del crimen de Montcada i Reixac (Barcelona), donde un joven murió tras recibir 30 puñaladas el sábado / CG

Dentro del crimen de Montcada: "Se tatuó su nombre y acuchilló a su 'ex'"

La 'carnicería' de Montcada i Reixac "no fue un triángulo pasional", según el entorno de la víctima, "fue un asesinato machista con acoso previo que conocían los Mossos"

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"Se tatuó el nombre de la chica, que acababa de conocer, y acuchilló a su ex". Esta es la intrahistoria del terrible crimen de Montcada i Reixac (Barcelona), población en la que murió un hombre de 33 años el sábado tras recibir más de una treintena de puñaladas. El asesino, para el que el juzgado de Instrucción número 6 de Cerdanyola del Vallès dictó prisión provisional sin fianza el miércoles, se obsesionó con la mujer. Se llegó a tatuar su nombre antes de matar a cuchillazos a su antigua pareja.

Fuentes cercanas a la investigación del crimen han apuntalado dos de los móviles que barajan los agentes. "No fue un asesinato pasional. Fue un crimen machista perpetrado por un desequilibrado", sostienen las voces consultadas, enmendando lo publicado en los últimos días. Según han indicado voces conocedoras de las pesquisas policiales, éstas se han dirigido a un comercio de Barcelona: Kiwoko. En una de las franquicias de esta cadena de venta de mascotas y productos para animales domésticos se conocieron la mujer, de 33 años, y el presunto asesino, de 26. "Toparon el uno con el otro en el comercio. Trabajaban juntos en Kiwoko. Hace unos días iniciarion una relación", han explicado las fuentes conocedoras.

Los Mossos tenían noticia

"Los dos, chica española y súbdito venezolano, empezaron a salir. Pero él sufre una grave patología mental. Ella se dio cuenta en seguida cuando, sin venir a cuento, él acudió con el nombre de la mujer tatuado en su cuerpo", han agregado las mismas voces. Tras ello, el individuo, ahora en prisión preventiva a la espera de juicio, fue despedido de su trabajo como dependiente en el comercio tras apenas cuatro días. Ella continuó allí durante unas jornadas, con una desagradable sorpresa: su exrollo la seguía, la llamaba y la acosaba. "El asedio se tornó tan insoportable que ella se quejó a los Mossos d'Esquadra. Avisó de que le iban detrás", han añadido las mismas fuentes.

Bar Alzina de Montcada, donde se refugió el agresor hasta que llegó su víctima / Google Maps

Preguntados por la cuestión, una portavoz de la policía autonómica ha recordado que la investigación está en marcha. No obstante, la misma representante ha enfatizado que si la mujer no denunció, "los agentes no pudieron activar un mecanismo de protección de la víctima ni guiarla para que consiguiera una orden de alejamiento por parte de un juez". Voces cercanas al caso discrepan. "Las pesquisas lo aclararán, pero lo que es evidente es que la expareja de la mujer --que a la postre fue acuchillado hasta la muerte junto a la estación de Cercanías el sábado en Montcada Santa Maria-- apareció en un momento de dificultad para la chica. El asesino la seguía y asediaba", señalan.

30 puñaladas y los genitales amputados

Fue durante esos días que el agresor atacó. Esperó a la mujer y a la expareja de ésta, con quien su excompañera de trabajo se había reencontrado. Tal y como avanzó El Periódico, la pareja bajó de Barcelona en el apeadero de Montcada Santa Maria, zona en la que vive ella. Se dirigían al domicilio de la chica en la calle Santes Creus cuando el acosador atacó violentamente a la nueva pareja sentimental de su excolega de negocio. Le asestó una treintena de puñaladas. Algunas de ellas fueron dirigidas a los genitales, que terminó amputando el atacante en su frenesí homicida. Solo la intervención de los vecinos y la llegada de los Mossos d'Esquadra paró la carnicería de Montcada el sábado.

¿Qué pasó tras el dramático asesinato? "Que la mujer está destrozada. No entiende nada y menos el asedio de la prensa, que ha desembarcado en Montcada". Por su parte, en la familia del agresor también están perdidos. "No era un chico violento, pero era evidente que hacía tiempo que había dejado de lado su medicación. El padre del joven no da crédito a lo ocurrido y pide amparo médico", explican fuentes cercanas a la familia. Un extremo está claro: descartan por completo los círculos conocedores de la trágica historia que se tratara de un triángulo pasional o un acto de celos. "Fue un asesinato machista con previo acoso por parte del joven. Y los Mossos estaban sobre aviso", apostillan.