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En divorcios conflictivos los hijos se pueden ver afectados / PIXABAY

El coordinador parental, una alternativa a la mediación en casos de divorcios conflictivos con hijos

Esta figura se ofrece como una herramienta alternativa para resolver los conflictos parentales y velar por la salud emocional de los niños

7 min

En el año 2020 tuvieron lugar en España 35.605 divorcios de matrimonios con hijos menores, según datos del Consejo General del Poder Judicial. Desafortunadamente, es bastante habitual que tras un proceso de separación o divorcio los progenitores no se pongan de acuerdo en las cuestiones relativas a los hijos. Las discusiones, conflictos e incumplimientos no sólo producen un desgaste en los progenitores, sino que repercuten de forma directa en la estabilidad mental de los pequeños.

La continua intervención de la Justicia en estos conflictos supone un importante desgaste de los recursos de la Administración de Justicia y su saturación. La figura del coordinador parental, entendida como un recurso auxiliar del Juzgado de Familia, supone una buena alternativa a la mediación, especialmente en familias con alta conflictividad y puede ser un buen recurso para descongestionar los tribunales de justicia. 

Prueba piloto

La figura del coordinador parental nació en Estados Unidos, en la década de los 90. Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando se ha ido introduciendo en los juzgados españoles. “La primera experiencia piloto llevada a cabo en Cataluña, en el año 2015, a través del departamento de Dret Privat de la Generalitat de Cataluña, fue impulsada por la Fundación Filia y puso de manifiesto que la intervención del Coordinador Parental en familias con alta conflictividad mejoraba la comunicación entre los progenitores e incrementaba los acuerdos relativos a los hijos.

Desde entonces, cada vez son más los Tribunales que proponen la intervención de un Coordinador Parental y, por tanto, cada vez son más los casos en los que esta figura puede ayudar a resolver los conflictos parentales”, explica Lucía del Prado, presidenta de la Fundación Filia, cuya misión, según reza la web, es “velar por preservar la salud emocional de la Infancia cuando los niños/as se convierten en víctimas de los conflictos de sus progenitores”. 

Imagen de archivo de un juzgado / PIXABAY
Imagen de archivo de un juzgado / PIXABAY

“Desde principios de 2019 la Comunidad de Madrid, resolvió poner en marcha el Servicio de Intervención de Coordinación Parental a través de la Fundación Filia, convirtiéndose así en la primera Comunidad Autónoma que ofrece en España el servicio de manera subvencionada a las familias derivadas por los juzgados madrileños, en situación de alta conflictividad. Los resultados prácticos de esta experiencia están animando al resto de Comunidades Autónomas para introducir proyectos de prueba en sus Juzgados”, añade Del Prado. 

Buen desatascador de conflictos cuando la mediación no funciona

Pero ¿qué funciones tiene exactamente un coordinador parental y qué beneficios tiene? “La Coordinación Parental es una medida alternativa de resolución de conflictos, auxiliar del juzgado, de obligado cumplimiento en el procedimiento judicial, realizada por un especialista debidamente formado como Coordinador Parental. Puede ser recomendado por los equipos de asesoramiento técnico en el ámbito de familia y finalmente debe ser designado por el propio Tribunal.

Interviene cuando la Mediación no ha obtenido resultados, debido a que ésta es voluntaria y no se ha podido contar con la colaboración de una de las partes. Es entonces cuando se hace necesaria una herramienta alternativa, de obligado cumplimiento, como la Coordinación Parental”, señalan desde la Fundación Filia. Es decir, va más allá de la figura del mediador y tiene mayor autoridad que éste.

Una pareja tras una discusión / PIXABAY
Una pareja tras una discusión / PIXABAY

La función principal del Coordinador Parental “es la intervención con las familias, ayudando a los progenitores, que están anclados en conflictos post-divorcio, a cumplir la sentencia y/o implementar su Plan de Parentalidad. En definitiva, a minimizar el conflicto familiar, protegiendo a los hijos del impacto derivado de su falta de habilidades, escasa motivación para tomar decisiones por sí mismos, o dificultad de cooperación en los acuerdos adquiridos”, aclaran. 

Alto porcentaje de casos resueltos de forma satisfactoria

En cuanto a beneficios, “son muchos y evidentes”, insiste Lucía del Prado. “Se protege el bienestar de los menores, reduce el conflicto familiar, retoman vínculos perdidos con progenitores y resto de familia extensa, evita costes en los procedimientos judiciales y, fundamentalmente, se consigue un entorno sano y estable para los hijos. El 70% de los casos derivados al Servicio de Intervención de Coordinación Parental de la Fundación Filia en 2021 fueron resueltos de manera satisfactoria para los menores”, confirma la presidenta de esta fundación de coordinación parental.

Aunque la coordinación parental consta de gran aceptación social, lo cierto es que todavía no existe ninguna ley ni regulación en España que regule esta figura. “En 2018, Dolores Delgado, por entonces ministra de Justicia, propuso a las Comunidades Autónomas un Coordinador de Parentalidad para mediar en casos de conflicto entre padres. Y posteriormente, en 2020, el Consejo del Poder Judicial recomendó esta herramienta alternativa de resolución de conflictos familiares que velan por el menor”. No obstante, señalan desde Fundación Filia, “la figura cuenta con sólido y extenso marco legal para su derivación”.

Por un divorcio responsable

“La ruptura de pareja con hijos/as menores es una de las situaciones más estresantes que podemos vivir, especialmente, cuando se llega a un enfrentamiento judicial y aún mayor cuando se incumplen los acuerdos o medidas adoptadas y/o se utilizan a los menores para hacer daño al otro progenitor, manipulándoles con el fin de apartarlos de ellos. La labor de la Fundación Filia es sensibilizar sobre este daño, crear una cultura de divorcio responsable desde una parentalidad positiva. Porque la maldad no tiene género y son miles los menores que se ven perjudicados, siendo ignoradas las huellas emocionales que sufrirán de adultos por haber tenido una infancia dañada”, concluye Lucía del Prado.