Sergi entrega su rosario al Papa en Montserrat

Sergi entrega su rosario al Papa en Montserrat Gala Espín Crónica Global

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Sergi, el joven que le dio un rosario al Papa en Montserrat: "Yo quería su bendición, pero él creyó que era un regalo"

León XIV utilizó la camándula de un joven catalán para el rezo y, cuando abandonaba la abadía, se la devolvió

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Cincuenta y nueve cuentas de madera y una pequeña cruz se han convertido en protagonistas inesperadas de la visita del Papa a Cataluña; el rosario que un padre un día regaló a su hijo para rezar en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén y que León XIV ha desgranado en Montserrat.

La imagen de un joven subido a una valla para entregar su propio rosario al Pontífice, tomada este miércoles por la fotógrafa de Crónica Global Gala Espín, ha dado la vuelta al mundo en menos de 24 horas, pues espontáneamente este lo usó durante la misa en uno de los templos católicos más significativos de la Iglesia catalana.

"Ojalá, mientras él rezaba, hayamos estado en su cabeza en algún momento", sonríe Sergi Masoliver, el protagonista de esta historia, que por casualidad terminó asistiendo a recibir al obispo de Roma en Montserrat junto a su novia, María.

Un plan de última hora

Sergi confiesa que "hubo dudas sobre si ir o no" por el cansancio acumulado el día anterior en la vigilia en el Estadi Olímpic Lluís Companys: "Llegamos a casa a la una y nos teníamos que levantar a las cinco para ir a Montserrat, pero luego pensamos que era una oportunidad única en la vida y decidimos aprovecharla".

El Papa recibe el rosario de Sergi

El Papa recibe el rosario de Sergi Gala Espín Crónica Global

El plan inicial de la pareja, fieles de la parroquia de Sant Fèlix de Sabadell, era asistir únicamente al encuentro multitudinario del martes por la tarde "para compartir el momento con amigos y familia", pero, de última hora, un voluntario de las Hermanas de la Caridad de su misma ciudad les ofreció dos entradas que le iban a sobrar para el acto del monasterio milenario.

Pasaron casi cuatro horas contra la valla esperando la llegada de León XIV y bromea con que hasta se hicieron amigos del agente de los Mossos d'Esquadra que, desde el otro lado del cordón de seguridad, en realidad, se encontraba en la misma situación: en pie, bajo el sol y a la expectativa.

Un regalo inesperado

"Cuando le vi tan cerca, me subí a la valla y le alcé el rosario para que me lo bendijera, pero me preguntó si era para él y, claro, tú dile que no al Papa", explica sobre la sorpresa que él mismo se llevó.

Estaba previsto que el Pontífice recorriera a pie el pasillo que se había formado entre el público que le esperaba a las puertas de la abadía, pero finalmente lo recorrió sobre un carrito de golf, desde el que cogió lo que había interpretado como un regalo y lo guardó en el bolsillo.

"Me llamó la atención porque, en todos los vídeos que había visto, el Papa le pasa el regalo a un secretario o un cardenal y luego no sé qué harán con ellos, pero el mío lo guardó en el bolsillo", relata.

Un rezo compartido

El detalle cobró importancia unos minutos después cuando, a través de las pantallas gigantes, vio al Santo Padre pasar las cuentas de madera del rosario que su padre le había regalado años atrás durante el rezo que dirigió junto a la comunidad religiosa de Montserrat.

El Papa sostiene el rosario de Sergi durante el rezo en Montserrat

El Papa sostiene el rosario de Sergi durante el rezo en Montserrat Quique García EFE

Sergi intenta poner en palabras la conexión que sintió con el líder espiritual en ese instante: "Tuve una paz increíble al sentir que el Santo Padre estaba rezando con nuestro rosario, nosotros también rezamos en ese momento con mucha alegría y mucha emoción, compartiendo ese maravilloso momento".

"Yo creo que es providencia, yo no pensaba en si pasaría esto o aquello, solo se fue dando todo", añade todavía emocionado.

Un objetivo claro

Al terminar la parte oficial de la visita papal a Montserrat, Sergi y María optaron por permanecer un rato más en lo alto de la montaña sagrada del catolicismo catalán para evitar las grandes colas que se formaron mientras la masa de gente que se había concentrado trataba de abandonar el lugar.

Cientos de personas reciben al Papa en Montserrat

Cientos de personas reciben al Papa en Montserrat Gala Espín Crónica Global

Fue entonces cuando ella le propuso: "¿Y si, cuando salga, le pedimos el rosario de vuelta y así tenemos un rosario rezado por el Papa?". La improbabilidad de conseguirlo se convirtió en un plan automáticamente.

Una carrera contra el Papa

Esperaron pacientemente junto al amigo que les había regalado las entradas. Cuando León XIV terminó de comer con los escolanos y los monjes de Montserrat, abandonó las instalaciones en un coche con las ventanas tintadas, pero bajadas: "Le gritamos '¡Santo Padre, el rosario!', pero no nos escuchó".

Optaron por intentarlo de nuevo, adelantando el vehículo, en el que también iba el cardenal Juan José Omella, anfitrión del viaje apostólico, al coger un atajo por unas escaleras: "¡Santo Padre, el rosario!". Pero, de nuevo, no les escuchó.

"Yo me di por rendido, pensé 'que se lo quede el Papa, que ha sido muy bonito', confiesa. Sin embargo, María confió en él: "Sigue intentándolo, que lo conseguirás".

Una última oportunidad

"Corrí hasta el final de las vallas, seguí corriendo a la velocidad del coche y pude tener 30 segundos de conversación con él mientras corría", recuerda: "¡Santo Padre, el rosario!".

Sergi explica que su sensación fue de que León XIV no entendía qué le estaba pidiendo. "El rosario que le he dado antes, el rosario con el que usted ha rezado", insistió y logró que el Papa lo sacara del bolsillo. "¡Tírelo, tírelo!", le gritó una última vez, antes de que el objeto saliera disparado por la ventanilla.

El Papa saluda a los fieles desde el balcón de la abadía de Montserrat

El Papa saluda a los fieles desde el balcón de la abadía de Montserrat Gala Espín Crónica Global

Ahora el joven siente la camándula como un doble regalo que le llegó primero de las manos de su padre y que luego recibió de nuevo de las del heredero de San Pedro: "No estaba en nuestros planes, pero sí en los de Dios".