La entrada de la parroquia de Sant Agustí del Raval, en Barcelona, antes de que llegara el papa León XIV

La entrada de la parroquia de Sant Agustí del Raval, en Barcelona, antes de que llegara el papa León XIV Simón Sánchez

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El Papa lleva el foco al Raval en la parada más social de su viaje a Cataluña

León XIV sitúa durante una hora en el centro de su agenda a Sant Agustí, una parroquia vinculada a la asistencia social en uno de los barrios más diversos y vulnerables de Barcelona

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Para acercarse a Sant Agustí para ver al papa León XIV había que intentarlo varias veces.

La escena se repetía en cada esquina de la calle Hospital del Raval. Quienes buscaban acercarse avanzaban unos metros y se encontraban con el mismo obstáculo. Vallas. Policías. Otra valla. Otro agente. Y vuelta a empezar.

Dos jóvenes intenta acceder a la calle Hospital del Raval colándose por una puerta de los jardines del Antiguo Hospital de la Santa Creu de Barcelona

A las 16:15 horas, la Rambla mantenía su rutina habitual. Las dos corrientes de turistas avanzaban entrelazándose en direcciones opuestas, entre las obras y las tiendas de souvenirs.

Apenas unos metros más abajo, de la cotidiana concentración frente a la Boqueria, en el cruce con la calle Hospital, alrededor de un centenar de curiosos aguardaban la llegada de León XIV a la parroquia de Sant Agustí.

Durante algo más de una hora, el centro de gravedad de la visita papal a Cataluña se desplazaría a uno de los barrios vulnerables de Barcelona.

Expectación desde los bordes

La llegada estaba prevista para las 16:30 horas.

Tras visitar por la mañana el centro penitenciario de Brians 1 y rezar el rosario en Montserrat, el Papa había reservado la tarde para la parada más social de su agenda catalana: había representantes de cerca de 90 entidades sociales que trabajan con personas sin hogar, expresidiarios, mujeres víctimas de trata, inmigrantes y familias en situación de vulnerabilidad; el contacto más directo con algunas de las heridas sociales más visibles de la ciudad.

Algunos fanáticos portaban banderas vaticanas sobre los hombros. Otros preguntaban a los agentes por dónde pasaría el Pontífice. Muchos simplemente esperaban, pendientes del paso del coche papal por la estrecha calle.

León XIV finalmente accedió por la Rambla del Raval entre una gran acumulación de devotos y curiosos.

Residentes del Raval en el balcón antes del paso del papa León XIV por el barrio

Residentes del Raval en el balcón antes del paso del papa León XIV por el barrio Simón Sánchez

Mientras tanto, quienes disfrutaban de la mejor posición para contemplar el dispositivo eran los vecinos del Raval. Por una vez, los residentes y comerciantes tenían el acceso más privilegiado. Aunque en un barrio acostumbrado a convivir con decenas de lenguas, culturas y credos distintos, la llegada del Papa podía transcurrir tranquilamente como una noticia más dentro de una jornada laboral cualquiera.

Una luz nueva

No es frecuente que el Raval concentre la atención internacional por una visita institucional. Cuando el barrio aparece en titulares, suele hacerlo asociado a problemas de convivencia, pobreza, exclusión o inseguridad.

La elección tenía una explicación evidente: León XIV pertenece a la orden de San Agustín y la parroquia está regida por agustinos.

Una bandera de los agustinos en uno de los balcones del barrio del Raval durante la visita del papa León XIV

Una bandera de los agustinos en uno de los balcones del barrio del Raval durante la visita del papa León XIV Simón Sánchez

La orden, a la que Robert Prevost perteneció durante décadas antes de convertirse en Papa, ha puesto tradicionalmente el acento en la vida comunitaria, la cercanía pastoral y el acompañamiento de las personas más vulnerables.

Pero había más motivos. Sant Agustí es también uno de los principales nodos de asistencia social del barrio.

A pocos metros del templo, las Misioneras de la Caridad atienden diariamente a centenares de personas vulnerables. Cada semana se distribuyen alimentos a familias con dificultades económicas. La parroquia convive con una realidad marcada por la precariedad y la exclusión social.

Agustinos y el Raval

De alguna manera, la propia historia del edificio dialoga con la del barrio.

La puertas de la parroquia de Sant Agustí de Barcelona después de que el papa León XIV entrara en el edificio

La puertas de la parroquia de Sant Agustí de Barcelona después de que el papa León XIV entrara en el edificio Simón Sánchez

Los agustinos llegaron al Raval después de perder su antiguo convento de la Ribera tras la construcción de la Ciudadela borbónica. El templo sobrevivió a incendios, expropiaciones y conflictos políticos. También fue escenario de la Asamblea de Catalunya de 1971, uno de los hitos de la oposición antifranquista.

Tres siglos después, la iglesia continúa funcionando como refugio y punto de encuentro en una de las zonas más vulnerables de la capital catalana.

La parada menos monumental

Frente a la solemnidad de Montserrat, Sant Agustí ofrecía otro paisaje. La visita apenas ha durado una hora. Poco después, León XIV ha puesto rumbo a la Sagrada Familia, donde le espera el acto más multitudinario y mediático de su estancia en Cataluña.