Vistas del Xalet de la Molina en octubre de 1989

Vistas del Xalet de la Molina en octubre de 1989 Anna Maria Bruguera i Bellmunt - Generalitat de Catalunya

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El Xalet de La Molina, cuna del esquí catalán, se deteriora a la espera de una gran reforma

El edificio centenario que impulsó la llegada de los deportes de nieve a Cataluña permanece cerrado desde 2007 por problemas estructurales mientras el Centre Excursionista de Catalunya busca financiación para su rehabilitación integral

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El 6 de diciembre de 1925, La Molina se vistió de largo para inaugurar su Xalet. Un hito que, con mirada retrospectiva, marcó el nacimiento del núcleo deportivo actual.

Obra del arquitecto Josep Danés i Torras, este refugio nació con la vocación de cobijar la creciente pasión por los deportes de nieve. Cien años después, la que fue la primera construcción moderna de la zona y el kilómetro cero del esquí en Cataluña languidece, víctima del tiempo y el deterioro.

Desde el Centre Excursionista de Catalunya (CEC), entidad propietaria del inmueble, relatan a Crónica Global que el edificio debió cerrarse porque "estructuralmente presentaba una serie de deficiencias importantes".

Una imagen del Xalet de La Molina en 1927

Una imagen del Xalet de La Molina en 1927 Carles Fargas i Bonell - Wikipedia

El despegue de la nieve

Para entender el inmenso valor histórico del Xalet hay que remontarse al 12 de julio de 1922, fecha en la que llegó por primera vez el tren a La Molina a través del Ferrocarril Transpirenaico.

Esta vital vía de comunicación fue determinante para acercar a los pioneros barceloneses a las pistas de Fontcanaleta, unas laderas suaves y sin árboles que se popularizaron en el invierno de 1923-1924.

La creciente afluencia llevó a la Junta del CEC a impulsar la búsqueda de un edificio amplio, erigiendo el Xalet en el lugar del inacabado Porxo Nou del Sitjar.

Diseño y expansión

El diseño, de clara inspiración alpina, contaba con una planta en forma de "L" y una gran entrada principal dispuesta en el ángulo.

En sus espaciosos bajos se albergaban las actividades comunes, como comedores y guardaesquís, mientras que los pisos superiores se reservaron para los dormitorios, que llegaron a ofrecer 80 camas iniciales.

Una imagen de la fachada del Xalet de La Molina en 2022

Una imagen de la fachada del Xalet de La Molina en 2022 Fortià Arquitectes - Generalitat de Catalunya

Con el paso de las décadas, su indudable éxito obligó a realizar ampliaciones: en 1929 se añadió un anexo proyectado por Josep M. Ros i Vila, y en 1949 se aumentó su capacidad a más de 200 camas.

En ruinas

La época dorada contrasta con su presente desolador. En el año 2007, el Xalet tuvo que cerrar sus puertas de forma definitiva ante un grave riesgo de derrumbe. Los técnicos del CEC explican que se trata principalmente de "un problema de cimentación", propio de unas técnicas constructivas de la época que no garantizan los estándares actuales.

A esta debilidad estructural original se sumó el fuerte movimiento de tierras provocado por la construcción de unos apartamentos en una parcela colindante, lo que acabó derivando en una declaración de ruina en 2010.

Actualmente, el inmueble, que figura catalogado en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya, se encuentra completamente en desuso y con sus aberturas tapiadas.

Vistas del lateral del edificio en 2022

Vistas del lateral del edificio en 2022 Fortià Arquitectes - Generalitat de Catalunya

Un proyecto millonario

El futuro del bloque emblemático pasa invariablemente por una rehabilitación integral. Aunque Eduard Cayón, presidente del CEC, calificó este proyecto de "grande y prioritario" —con una inversión estimada de cuatro millones de euros— y barajó la posibilidad de iniciar las obras en 2025, el inicio de la restauración todavía aguarda el impulso definitivo en este 2026.

Desde el departamento de comunicación del centro detallan a este medio que, ahora mismo, "sobre la mesa hay diferentes propuestas que se están estudiando".

La aspiración principal es devolverle su función de alojamiento abierto a todo el público, tomando quizás como inspiración el reciente éxito del Aran Hostel de Salardú, otro inmueble propiedad del club que fue inaugurado en mayo de 2023 tras una profunda remodelación arquitectónica.

Para lograr materializarlo, el CEC mantiene la puerta abierta y dialoga con distintas administraciones públicas, asegurando que hay "muy buena voluntad" para encontrar financiación conjunta.

El misterio de la cruz del Aneto

Mientras la entidad busca salvar su patrimonio histórico en La Molina, asiste paralelamente con gran atención a la misteriosa desaparición de la cruz del pico Aneto, otro de sus grandes símbolos históricos.

Este imponente monumento metálico, de tres metros de altura y aproximadamente 100 kilos de peso, fue instalado en el año 1951 por el propio CEC para celebrar su 75 aniversario.

Su compleja construcción en aquellos años fue fruto de una suscripción popular económica entre los socios, quienes incluso donaron material diverso de montaña, como antiguas cantimploras, para poder fundir el hierro necesario. Más allá de lo puramente religioso, para el club representaba un poderoso "símbolo de hermanamiento" y colaboración con la vertiente francesa del Pirineo.

Cruz de hormigón que corona el pico Aneto

Cruz de hormigón que corona el pico Aneto Archivo

Respuesta espontánea

El pasado mes de abril de 2026, en un presunto acto vandálico minuciosamente planificado, la estructura de hierro fue cortada por la base utilizando una herramienta tipo radial y, presumiblemente, arrojada montaña abajo hacia la nieve.

Desde el CEC aseguran a este medio no tener "ninguna hipótesis" firme sobre la autoría y optan por un "posicionamiento neutral" ante el debate sobre la presencia de símbolos en las cumbres.

Como respuesta a la desaparición, el pasado fin de semana un joven francés de 18 años, Maël Le Lagadec, ascendió recientemente la montaña cargando una cruz de madera de 35 kilos para reemplazar temporalmente la histórica estructura forjada hace más de siete décadas.