Varios agentes de los Mossos d'Esquadra durante un dispositivo en una carretera catalana

Varios agentes de los Mossos d'Esquadra durante un dispositivo en una carretera catalana Luis Miguel Añón

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Los Mossos aprietan a los ladrones de la AP-7: los delitos caen un 37% con el nuevo plan 'Kanpai'

El dipositivo abarca los cerca de 350 kilómetros de autopista en Cataluña y ha permitido reducir un 47% los avisos al 112 durante los dos primeros meses del año

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Las vías rápidas en Cataluña dejarán de ser un terreno fácil para delinquir. O, al menos, ese es el objetivo que persiguen los Mossos d’Esquadra con el despliegue del nuevo plan 'Kanpai-Pista.

Una ofensiva policial que extiende la presión contra la multirreincidencia a las grandes autovías y autopistas catalanas, con especial atención a la AP-7.

Tras reordenar el mapa delictivo en ciudades como Barcelona y su área metropolitana con el 'Pla Kanpai', la policía catalana da ahora un paso más y pone el foco en un espacio donde los delincuentes persistentes —los llamados DARP (delincuentes activos con riesgo de persistencia)— se mueven con especial comodidad: autopistas y áreas de servicio.

De norte a sur

El plan, en marcha desde el 1 de enero de 2026, abarca los cerca de 350 kilómetros de la AP-7 a su paso por Cataluña, además de otras vías estratégicas como la C-32, la C-25 o la A-2.

"No nos podemos centrar en un punto y olvidarnos del resto", subrayó el intendente Txema Montero, jefe de la División de Tráfico, durante la presentación del dispositivo.

Un plan que, como explicaron los mandos implicados, rompe con los límites territoriales clásicos y se despliega de forma coordinada en prácticamente todas las regiones policiales.

Un agente de la ABP de Granollers colocado en la salida de un área de servicio en la AP-7

Un agente de la ABP de Granollers colocado en la salida de un área de servicio en la AP-7 Luis Miguel Añón

Menos delitos, más presión

Los primeros resultados apuntan a un impacto inmediato. Entre enero y febrero de 2026, los hechos delictivos en estas vías han caído un 37%, pasando de 622 a 384.

También han descendido de forma notable las llamadas al 112, con una reducción del 47%.

Detrás de estos datos hay un incremento sustancial de la presión policial.

Las horas de servicio se han disparado un 117% —de 9.000 a cerca de 19.000—, lo que ha permitido aumentar un 171% las identificaciones y elevar las detenciones de 25 a 41 en apenas dos meses (con respecto al mismo periodo del año anterior).

Agente de la Unidad de Tráfico colocando el cepo en el vehículo intervenido

Agente de la Unidad de Tráfico colocando el cepo en el vehículo intervenido Luis Miguel Añón

En paralelo, los Mossos han actuado sobre 40 vehículos clave para la actividad criminal: 29 han sido intervenidos y 11 recuperados tras constar como robados.

"Sin vehículos, no hay delito”, resume el intendente Montero, que considera la asfixia logística como uno de los pilares estratégicos del plan.

Órdenes de alejamiento

Más allá del despliegue policial, el plan incorpora una vertiente judicial clave. En coordinación con fiscalía y los juzgados, los Mossos han logrado imponer 28 órdenes de alejamiento —11 a hurtadores y 17 a 'teloneros'— que les prohíben acceder a sus zonas habituales de actuación.

Se trata de una herramienta que ya ha demostrado su eficacia en otros entornos, como el aeropuerto de Barcelona, y que ahora se traslada a la red viaria para limitar los movimientos de los multirreincidentes.

Radiografía del delito

Asimismo, el análisis operativo ha permitido identificar dos grandes tipologías delictivas que concentran la mayoría de los hechos.

Por un lado, los hurtadores diurnos —conocidos como 'pincha-ruedas'—, que actúan en pequeños grupos y seleccionan a sus víctimas, a menudo turistas con vehículos de alta gama.

Su técnica es tan simple como eficaz: simulan una avería, obligan al conductor a detenerse y aprovechan la distracción para sustraer objetos de valor.

Agente de la Unidad de Tráfico de Mossos en una de las salidas del Circuito de Cataluña

Agente de la Unidad de Tráfico de Mossos en una de las salidas del Circuito de Cataluña Luis Miguel Añón

En el otro extremo, detalla el sargento Raül Oliva, jefe de la Unidad Operativa de Movilidad (UOM), están los 'teloneros', grupos más numerosos que operan de noche y centran su actividad en camiones.

Cortan lonas, inspeccionan la carga y, si detectan mercancía valiosa, ejecutan el robo en cuestión de minutos. A diferencia de los primeros, no dudan en emplear la violencia o incluso bloquear la vía para facilitar su huida.

En lo que va de año, el plan ha permitido identificar a 40 hurtadores y 35 teloneros habituales, muchos de ellos interconectados y con actividad en distintos puntos de la red viaria catalana.

4.000 hechos anuales

El reto no es menor. Cada año se registran unos 4.000 hechos delictivos en vías rápidas en Cataluña, de los cuales el 85% se concentran en la AP-7, una infraestructura con 350 kilómetros y hasta 60 accesos que facilitan la movilidad —también la de los delincuentes—.

Para hacer frente a esta realidad, el dispositivo combina dispositivos diarios con operativos extraordinarios como el que se ha desplegado este viernes, 27 de marzo, con unos 260 agentes repartidos por toda la red.

Agentes de los Mossos d'Esquadra durante un control de carretera

Agentes de los Mossos d'Esquadra durante un control de carretera Luis Miguel Añón

“Expulsar” a los reincidentes

El objetivo final es claro: incomodar al delincuente hasta obligarlo a abandonar este entorno. “Se trata de que no se sientan cómodos”, resumen el intendente Miquel Hueso, número dos en la Comisaría Superior Territorial.

Un ejemplo reciente ilustra esta estrategia. Dos ladrones habituales de la AP-7 en Girona han ingresado en prisión tras ser detenidos en Figueres, después de cometer un hurto y protagonizar una huida temeraria que puso en riesgo a otros conductores.

Y es que, más allá de las cifras, el mensaje es claro: la autopista ya no es un espacio sin control.