Una mujer embarazada. La búsqueda de un hijo puede convertirse en un bucle emocional

Una mujer embarazada. La búsqueda de un hijo puede convertirse en un bucle emocional EUROPA PRESS

Vida

El laberinto de la fertilidad: ¿Es posible sanar tras el "no" constante?

La infertilidad no es solo un desafío médico: es una prueba emocional profunda que obliga a gestionar expectativas, asumir límites biológicos y aprender a sostenerse en medio de la incertidumbre

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Detrás de la puerta de una clínica de reproducción asistida no solo hay batas blancas y microscopios de alta precisión. Hay, sobre todo, una espera silenciosa que se mide en ciclos menstruales y una carga emocional que, a menudo, pesa más que el tratamiento físico. Cuando los intentos fallidos se acumulan, la pregunta surge de forma inevitable: ¿Es posible superar un diagnóstico de infertilidad y el desgaste de no lograr el embarazo?

La respuesta de los expertos es esperanzadora, pero requiere un cambio de enfoque: la clave no está solo en la biología, sino en la gestión de una "montaña rusa" que pone a prueba los cimientos de nuestra psique.

Una mujer observa el resultado de un text de embarazo

Una mujer observa el resultado de un text de embarazo EUROPA PRESS

Para la mayoría de las personas, la búsqueda de un hijo se convierte en un bucle de altibajos. El doctor Enrique Pérez de la Blanca, consultor sénior de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Málaga, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Málaga, describe con precisión este estado: "Este proceso de fertilidad está ligado a un sinfín de emociones y sensaciones, que pasan de la alegría y la esperanza cuando se acerca el final del ciclo menstrual, a la tristeza y pena cuando llega la menstruación, iniciando todo el proceso de nuevo y, con él, toda esa montaña rusa de sentimientos".

Un diagnóstico que corrobora totalmente Montserrat Roca de Bes, psicóloga de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Barcelona: “el tratamiento conlleva incertidumbre” y hay que asumir que “no todos los tratamientos, en todos los casos, acaban con un niño nacido sano en casa”. En muchos casos, precisamente por el impacto emocional: “hay que insistir a veces y, en esta insistencia, hay un desgaste psicológico. De hecho, el número uno de abandonos de tratamientos es por cansancio psicológico, no por causas físicas ni económicas, y esto está demostrado, la gente abandona porque no puede más. Oye, yo no puedo más, no puedo más del carrusel emocional de empiezo el tratamiento, me ilusiono, resultado negativo, me hundo”.

Infertilidad, tan estresante como un infarto

Esta inestabilidad no es una debilidad del paciente, sino una respuesta natural ante una situación de vulnerabilidad. “El deseo de tener un hijo, cuando esto no ocurre, es de las cosas más estresantes que te pueden pasar en la vida. Es equiparable a enfermedad cardíaca grave o al estrés que se pasa en los procesos oncológicos”, recuerda la psicóloga.

De hecho, los expertos señalan que las parejas con problemas de fertilidad presentan más cuadros de ansiedad, disminución de la autoestima, menor inclusión en el entorno social y problemas sexuales y de pareja. E incluso, en ocasiones, estos problemas pueden derivar en otras patologías de gravedad, como estrés o depresión, acentuando más aún el desequilibrio emocional. "Aunque hay grandes avances en la medicina que nos ayudan en el proceso y nos ofrecen mayores posibilidades, es importante entender que, con un diagnóstico de infertilidad, nos encontramos vulnerables", explica el doctor Pérez de la Blanca. Este proceso genera sentimientos de vacío, culpabilidad e impotencia.

La dificultad de engendrar un hijo puede causar estrés y depresión

La dificultad de engendrar un hijo puede causar estrés y depresión EUROPA PRESS

La cruda realidad biológica

Uno de los mayores retos para superar este proceso es la gestión de las expectativas frente a la realidad biológica. El doctor Pérez de la Blanca es tajante respecto a cómo disminuyen las probabilidades con la edad: "Pasados los 38 años de la mujer, las posibilidades de tener un embarazo al año son de un 10%. Cuando alcanza los 40, el índice se reduce a un 7%. Y, al llegar a los 42, las posibilidades son prácticamente inexistentes", explica.

Aceptar estos números es parte del proceso del "duelo de la fertilidad". Sin embargo, la ciencia también advierte que el estado psicológico influye directamente en el éxito clínico. El estrés crónico puede elevar la prolactina e inhibir la ovulación, dificultando incluso la implantación del embrión. Por ello, los expertos insisten en que el abordaje debe ser multidisciplinar, trabajando mano a mano lo médico con lo psicológico.

Ayuda especializada, el salvavidas para no sucumbir

Los datos son reveladores: el 54% de los tratamientos de fertilidad se abandonan por falta de apoyo emocional. Aquí es donde la figura del psicólogo especializado se vuelve crucial. La terapia ayuda a gestionar el estrés, ajustar las expectativas y, sobre todo, proteger la relación de pareja, que suele verse gravemente afectada.

Los porcentajes de éxito aumentan en aquellos tratamientos de parejas que han aprendido a manejar correctamente su problemática. Cuando la adaptación personal al proceso mejora, aumentan las posibilidades de ovulación, fecundación, nidación de los embriones y consecución del embarazo. Cuanto más activos y positivos sean los miembros de la pareja y cuanta mayor sensación de control percibida tengan sobre su problema y su tratamiento, mayores serán las posibilidades de concepción.

Todos los expertos coinciden: “el abordaje del proceso de infertilidad ha de ser multidisciplinar, donde se trabajen de forma conjunta todos los aspectos, tanto psicológicos como médicos”, concluye el doctor Pérez de la Blanca.

Cuatro claves para afrontar un diagnóstico de infertilidad

Los puntos clave que se pueden tener en cuenta en el tratamiento de la infertilidad son:

La frustración, la culpa, el dolor, la ansiedad y la ira son respuestas normales

La infertilidad es un problema de la pareja. Culpar al otro es contraproducente.

La comunicación con tu pareja durante este tiempo es esencial. De hecho, muchas parejas descubren que, al apoyarse mutuamente, la relación se ve fortalecida.

Los hombres y las mujeres reaccionan a la infertilidad de manera diferente.

Lo esencial para sobrellevar este diagnóstico es quitarse de encima la mochila de la culpa; entender que la infertilidad suele ser una mezcla de genética y factores que simplemente no podemos controlar nos permite respirar un poco. Mantener la esperanza es el motor, pero hay que pisar tierra con objetivos realistas para no perder la calma cuando las cosas se complican. En este sentido, la clave es ser un equipo de verdad: compartir sentimientos de forma abierta y sincera evita que el resentimiento se acumule y permite proteger la relación de pareja, que es la que más sufre en todo este proceso.

También es fundamental rescatar la intimidad fuera de los calendarios y las pruebas médicas y recordar que no hay que cargar con esto a solas. Buscar un "colchón" emocional en gente de confianza o en ayuda especializada puede suponer la diferencia fundamental para superar el proceso.

Superar un diagnóstico de infertilidad no siempre significa lograr un embarazo biológico; a veces, significa alcanzar una resolución que aporte paz, ya sea a través de la adopción, de un descanso necesario o de la decisión consciente de vivir sin hijos. Lo más importante es recordar que, a pesar de la dureza del camino, no es necesario caminarlo solo.