Montaje que combina imágenes relacionadas con el cártel de Sinalona y el jefe de la UDEF

Montaje que combina imágenes relacionadas con el cártel de Sinalona y el jefe de la UDEF Crónica Global

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El 'narcopolicía' de la UDEF y el cártel de Sinaloa compartían hombre de confianza en Barcelona

El intermediario, ya en prisión, canalizaba millones mediante criptomonedas y operaba para varias redes

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El 22 de octubre de 2024, agentes de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional desplegaron un amplio operativo en Cataluña que se saldó con 14 detenidos por su presunta implicación en el secuestro y asesinato de un hombre en el Maresme.

El crimen, de extrema violencia, situó en el radar a una de las organizaciones más potentes del narcotráfico internacional: el cártel de Sinaloa.

Días después...

Apenas dos semanas después, el 8 de noviembre, en Madrid, agentes de Asuntos Internos de la Policía Nacional detuvieron al inspector jefe Óscar Sánchez Gil, máximo responsable de la UDEF, por su presunta vinculación con una red internacional de narcotráfico y blanqueo de capitales.

A priori, parecían dos operaciones paralelas. Sin embargo, de forma inesperada, apareció un sorprendente denominador común.

Momento de la detención de Pablo L.A., hombre de confianza del Cártel de Sinaloa en Cataluña

Momento de la detención de Pablo L.A., hombre de confianza del Cártel de Sinaloa en Cataluña

El hombre de confianza

Según explican a Crónica Global fuentes muy cercanas a la investigación, ambas organizaciones —la del cártel mexicano y la presuntamente liderada por el ‘narcopolicía’— compartían a un mismo hombre de confianza  en Barcelona: una pieza clave en el engranaje financiero que permitía dar salida al dinero sucio del narcotráfico.

Se trata de un individuo directamente vinculado al cártel de Sinaloa que ingresó en prisión tras el operativo de octubre en Cataluña. Su función, según las mismas fuentes, era clara: canalizar grandes cantidades de efectivo y activar el proceso de blanqueo mediante estructuras digitales altamente sofisticadas.

A merced del crimen organizado

Ese rol no era exclusivo. Operaba, presuntamente, tanto para la organización mexicana como para el entorno de Sánchez Gil. Y no solo para ellos.

Las pesquisas apuntan a una arquitectura criminal mucho más amplia, al servicio de múltiples organizaciones de alto nivel. Dentro de esa misma red, además, los investigadores sitúan a otro hombre de confianza del inspector jefe, también asentado en Barcelona.

Así, ambas estructuras compartían, al menos, dos piezas clave en la capital catalana.

Agentes de los Mossos y el CNP durante el dispositivo contra el cártel de Sinaloa

Agentes de los Mossos y el CNP durante el dispositivo contra el cártel de Sinaloa CME

Un sistema de blanqueo en cadena

La mecánica, ya avanzada por este medio, combinaba entregas físicas de dinero con su conversión posterior en criptoactivos.

Al menos cuatro millones de euros blanqueados por la red vinculada a Sánchez Gil son trazables desde Cataluña. El circuito arrancaba en canales de Telegram, donde la organización captaba a intermediarios dispuestos a actuar como mulas financieras a cambio de una comisión.

Estos colaboradores recibían instrucciones precisas: debían recoger dinero en efectivo en distintos puntos de Barcelona, introducirlo en plataformas digitales y transformarlo en criptomonedas que eran enviadas a direcciones controladas por la organización. Todo ello, evitando el sistema bancario tradicional.

El flujo de operaciones era constante y masivo.

Un montaje con dos capturas de conversaciones de un grupo de Telegram de compraventa de criptomonedas con una imagen de Barcelona de fondo

Un montaje con dos capturas de conversaciones de un grupo de Telegram de compraventa de criptomonedas con una imagen de Barcelona de fondo CG

La 'wallet' central

Los fondos terminaban en una wallet central que actuaba como núcleo del sistema.

Los investigadores han detectado en ella 28.000 movimientos de entrada y 45.000 de salida, un volumen que evidencia un diseño pensado para fragmentar el dinero en miles de microtransacciones y dificultar al máximo su rastreo.

Desde ahí, los activos se redistribuían a múltiples monederos secundarios y, posteriormente, se transferían a cuentas radicadas en Emiratos Árabes Unidos, Panamá y Suiza.

El rescate en criptomonedas

El nexo entre ambas tramas no es solo estructural. También aflora en uno de los episodios más crudos de la investigación: el secuestro en el Maresme.

Los familiares de la víctima denunciaron que un grupo vinculado al cártel de Sinaloa les exigía un rescate de 240.000 euros a cambio de su liberación. Como prueba de vida, recibieron una imagen del hombre retenido en la provincia de Barcelona.

Agente de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional durante un macrodispositivo conjunto

Agente de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional durante un macrodispositivo conjunto Mossos d'Esquadra

Según las pesquisas, el secuestro se produjo entre el 31 de mayo y el 2 de junio de 2024. Bajo una fuerte presión, la familia llegó a realizar un primer pago de 32.000 dólares en criptomonedas, siguiendo las instrucciones de los captores, que exigieron el ingreso en un monedero virtual para dificultar el rastreo.

Ese dinero, según las fuentes consultadas, no se perdió en el anonimato digital. Acabó en las mismas manos: las del hombre que operaba simultáneamente para el cártel de Sinaloa y para la red que, presuntamente, orbitaba en torno al 'jefazo' de la UDEF.