Un montaje de la Pantera Rosa, la figura y el pastel; y un camión de Bimbo

Un montaje de la Pantera Rosa, la figura y el pastel; y un camión de Bimbo Montaje Crónica Global

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Ni de Estados Unidos ni de México: la Pantera Rosa se inventó en un laboratorio de Granollers

El famoso pastelito fue creado por un químico, empleado de Bimbo, que convirtió un error en un producto de éxito

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Es una creencia arraigada en el imaginario popular español. Al morder ese bizcocho de cobertura crujiente y color inverosímil, la mente viaja instintivamente a dos lugares lejanos.

El primero es Hollywood, cuna del famoso dibujo animado de la Metro-Goldwyn-Mayer. El segundo es México, sede central del gigante de la alimentación que lo comercializa.

Mito derribado

Sin embargo, la realidad es mucho más cercana y prosaica. El pastelito Pantera Rosa no cruzó el Atlántico en un contenedor refrigerado ni nació en un rascacielos de Ciudad de México.

Pantera Rosa

Pantera Rosa

Su origen tiene denominación de origen catalana. Concretamente, surgió en el polígono industrial Congost de Granollers, en el Vallès Oriental, en el año 1973.

Talento local

El artífice de este icono de la EGB fue Josep Pujol Codina, un químico nacido en Castellar del Vallès que entró a trabajar en la planta catalana en 1967.

Su misión inicial no era crear un icono pop, sino desarrollar nuevos productos que pudieran competir en el difícil mercado de la merienda industrial.

Desafío técnico

Por aquel entonces, los productos estrella de la marca, como el Bony o el Tigretón, tenían un hándicap logístico importante relacionado con su cobertura de chocolate.

Pastelito Bony

Pastelito Bony

Pastelito Tigretón

Pastelito Tigretón

La red de distribución de la época sufría con las altas temperaturas del verano, y el chocolate tendía a derretirse y manchar antes de llegar a las manos de los niños.

Solución creativa

Desde el laboratorio de Granollers, Pujol buscaba una fórmula diferente. Necesitaba una cobertura que aguantara mejor el transporte y tuviera una consistencia distinta.

El químico experimentó con diferentes formulaciones y procesos de bañado, buscando una textura que fuera sólida pero agradable al paladar.

Ensayo error

El resultado técnico fue impecable, pero estéticamente pobre. Pujol consiguió una pasta blanca que cumplía los requisitos físicos, pero que carecía de atractivo comercial.

"Era una cobertura blanca, que no sabía a nada", confesó el propio Pujol en una entrevista a la radio catalana RAC1, recordando aquel proceso de búsqueda fallida.

Giro inesperado

Tenía la textura, pero le faltaba el alma. Fue entonces cuando la casualidad entró en juego en el laboratorio vallesano.

Un pastelito de Pantera Rosa

Un pastelito de Pantera Rosa

Para intentar salvar el experimento, decidió añadirle colorante rojo a la mezcla, buscando un tono fresa que resultara apetecible para el público infantil.

Mezcla curiosa

Al verter el colorante sobre aquella base blanca y densa, el resultado no fue el rojo esperado, sino ese tono rosa pálido, casi químico, que hoy es inconfundible.

En ese preciso momento, el destino comercial del producto cambió para siempre gracias a una maniobra de los despachos de la compañía.

Coincidencia feliz

El departamento de marketing de Bimbo acababa de comprar los derechos de la Pantera Rosa, el personaje de moda, y buscaba desesperadamente un producto para asignarle.

Carátula de la serie de la Pantera Rosa

Carátula de la serie de la Pantera Rosa

Pujol tenía un pastelito rosa sin nombre; la empresa tenía un nombre sin pastelito. El encaje fue tan perfecto que parecía planeado.

Icono generacional

El producto salió al mercado en 1973. Su sabor singular —ni fresa ni nata, sino Pantera Rosa— y su cromo de regalo lo convirtieron en un fenómeno de ventas.

"El chocolate se nos caía", recordaba Pujol con pragmatismo sobre el motivo que le llevó a investigar coberturas alternativas más resistentes.

Legado vallesano

Josep Pujol falleció en 2019 a los 86 años en su Castellar natal, dejando tras de sí una de las invenciones más rentables de la industria alimentaria española.

Aunque la marca es global, la fórmula que ha manchado los dedos de millones de niños es patrimonio exclusivo del ingenio catalán.

Historia viva

Hoy, más de cincuenta años después, la receta se mantiene viva en los lineales, sobreviviendo a modas dietéticas y cambios generacionales.

Y cada vez que alguien abre ese envoltorio, está validando el experimento de un químico del Vallès que, buscando una solución técnica, encontró un mito.