El municipio más barato para comprar una casa en Cataluña, Mora d'Ebre

El municipio más barato para comprar una casa en Cataluña, Mora d'Ebre TURISME MÓRA D'EBRE

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El municipio más barato para comprar una casa en Cataluña, según Idealista: menos de 750 euros el metro cuadrado

La localidad, situada a orillas del Delta del Ebro, vivió uno de los episodios más crudos de la Guerra Civil

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Es la batalla de siempre: encontrar un pueblo o ciudad donde comprar una casa sin hipotecarse para toda la vida. Algo complicado en buena parte de Cataluña, aunque siempre hay excepciones.

Como viene siendo habitual, el portal inmobiliario Idealista ha vuelto a publicar su listado de los municipios más baratos de España y, para sorpresa de nadie, ninguna localidad catalana está entre las 20 primeras.

Hay que bajar mucho en la lista para dar con el municipio más barato de Cataluña. En el ranking nacional y dentro de la comunidad autónoma, porque la ciudad más económica se encuentra al sur de Tarragona.

No es muy conocida. La mencionan de vez en cuando en la previsión meteorológica de TV3, aunque los catalanes y la mayoría de turistas no reparan en ella. Tal vez porque no conocen sus atractivos.

La ciudad catalana más económica 

Móra d’Ebre es una de esas localidades que se erigen en la orilla del río Ebro. Lo hace abriéndose paso entre colinas suaves y pasos naturales.

Se encuentra entre el paso del Ase y el de Barrufemes, en el corazón de la llamada cubeta de Móra. La villa combina historia, paisaje y servicios y, además, un precio de la vivienda más o menos asequible.

El último informe de Idealista adelanta que Móra d’Ebre es el municipio más barato de Cataluña, con un precio de 747 euros el metro cuadrado. Muy lejos del más económico de España, Almadén (Ciudad Real), donde solo cuesta 335 €/m².

El precio del suelo de esta ciudad tarraconense, de todos modos, está un 73 % por debajo de la media catalana, que alcanza los 2.739 euros el metro cuadrado.

Móra dEbre, de noche

Móra dEbre, de noche TURISME CATALUNYA

Qué ver en Móra d’Ebre

Más allá de eso, Móra d’Ebre tiene muchos otros atractivos: desde una buena conexión con las principales ciudades catalanas hasta un pasado y un patrimonio únicos. Basta con acercarse allí para comprobarlo.

A lo lejos, ya se distingue la silueta del castillo de Móra en lo alto de un pequeño cerro. Solo quedan de él sus murallas exteriores y dos torres circulares truncadas, pero reflejan la importancia que siempre tuvo este lugar.

Castillo de Móra d'Ebre

Castillo de Móra d'Ebre Viquipèdia

El acceso histórico por poniente, junto a la actual ermita del Calvario, recuerda que esta elevación fue clave para controlar el territorio.

Hoy, el recinto, que ocupa un perímetro irregular de unos 350 metros, acoge espacios interpretativos que ayudan a comprender el papel del castillo y de la población durante la Batalla del Ebro, uno de los episodios más decisivos de la Guerra Civil española.

Muy cerca se halla la torre fusellera, una construcción de época carlista que completa el relato histórico de una villa marcada por los conflictos.

A los pies del castillo se extiende el núcleo antiguo, un entramado de callejones estrechos y cargados de memoria, donde se mezclan viviendas tradicionales y edificios religiosos.

Aquí se alza la iglesia prioral de Sant Joan Baptista, cuya estructura refleja la evolución arquitectónica del municipio: del románico al gótico, pasando por el Renacimiento y el Barroco.

Ermitas, miradores y espiritualidad

El pueblo es también un territorio de ermitas, muchas de ellas ubicadas en puntos elevados que ofrecen vistas privilegiadas del río y de la comarca.

La citada ermita del Calvario, muy próxima al castillo, es uno de los mejores miradores naturales del Ebro y de los pueblos de la Ribera.

Más alejadas del núcleo urbano, pero conectadas por paseos tranquilos, se encuentran las ermitas de Santa Madrona y Sant Jeroni.

Esta última, de estilo barroco, presenta una singularidad poco común: el altar se dispone de forma perpendicular a la piedra de la que brota el agua, canalizada hacia una fuente, integrando el elemento natural en el espacio de culto.

Entre ambas discurre un paseo flanqueado por cipreses centenarios declarados árboles monumentales.

En lo alto de una montaña, a 395 metros de altitud, se levanta otra: la ermita de Santa Magdalena, un pequeño edificio del siglo XIII que vigila el antiguo camino natural entre la Ribera d’Ebre y la Terra Alta.

Vista aérea de Móra dEbre

Vista aérea de Móra dEbre TURISME CATALUNYA

Un patrimonio urbano con identidad propia

Lejos de los edificios militares y religiosos, un paseo por el centro conduce hasta la plaza de Dalt, donde se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos.

La Casa Montagut de l’Era, con su portalada de piedra labrada y el escudo familiar entre balcones, es un ejemplo destacado de la arquitectura civil tradicional.

En esta misma plaza se alza el monumento dedicado a Julio Antonio, escultor nacido en Móra d’Ebre y una de las figuras más relevantes del arte español de principios del siglo XX.

Otro punto destacado es el convento de las Mínimas y la iglesia del Sagrado Corazón, primer templo expiatorio de la península. De estilo neogótico, se construyó a lo largo del siglo XIX, convirtiéndose en uno de los edificios religiosos más singulares de la población.

Una capital comarcal viva y bien equipada

Por lo que respecta a los servicios, indispensables para irse a vivir, Móra d’Ebre ejerce plenamente su papel de capital comarcal. Alberga el Hospital de Móra d’Ebre, de ámbito intercomarcal, y una amplia red de servicios administrativos, culturales y sociales.

Cuenta también con biblioteca y archivo comarcal, teatro, centros educativos y una completa oferta deportiva que incluye piscinas, instalaciones cubiertas, pistas de tenis y una amplia zona recreativa junto al río.

Para los aficionados al motor, la localidad dispone además de dos circuitos, uno urbano y otro de karting. Un aliciente más, además del relativamente barato precio del metro cuadrado.