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Qué es la osteomielitis púbica, la enfermedad que sufre Salvador Illa

Es una infección del hueso que afecta a la sínfisis del pubis, la articulación situada en la parte anterior de la pelvis

Otras noticias: Salvador Illa padece una osteromelitis púbica

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Salvador Illa padece osteomielitis púbica. Esta enfermedad es una infección del hueso que afecta a la sínfisis del pubis, la articulación situada en la parte anterior de la pelvis que une ambos huesos púbicos. Se trata de una forma poco frecuente de osteomielitis, pero potencialmente grave, ya que compromete una zona clave para la estabilidad y la movilidad. Está causada, en la mayoría de los casos, por bacterias, siendo Staphylococcus aureus, el microorganismo identificado con mayor frecuencia.

Las bacterias pueden llegar al hueso por diferentes vías: a través de la sangre, desde una infección en otra parte del cuerpo; por extensión directa tras cirugías pélvicas, urológicas o ginecológicas o tras traumatismos y procedimientos invasivos. Las fuentes clínicas señalan como factores de riesgo la cirugía reciente en la pelvis, la diabetes, la inmunosupresión, el consumo de drogas por vía intravenosa y las infecciones urinarias o de tejidos cercanos. Es una entidad que, a menudo, se confunde con otras causas de dolor pubiano, como la osteítis púbica, que es inflamatoria, pero no infecciosa.

Dolor intenso

Desde el punto de vista clínico, se manifiesta principalmente con dolor intenso en el pubis, la ingle o la pelvis, que empeora al caminar o mover las piernas, y puede acompañarse de fiebre y malestar general. El diagnóstico se basa en pruebas de imagen --siendo la resonancia magnética la más precisa-- y en análisis que muestran inflamación sistémica. Además de cultivos para identificar el germen. 

Tratamientos

El tratamiento de la osteomielitis púbica se basa, en primer lugar, en el tratamiento antibiótico, durante un periodo prolongado, habitualmente entre 4 y 6 semanas. Y, en muchos casos, se inicia por vía intravenosa para asegurar concentraciones adecuadas en el hueso. Este se elige inicialmente de forma empírica y se ajusta en función del microorganismo identificado mediante hemocultivos o biopsia ósea. Este enfoque es fundamental para erradicar la infección y evitar que se cronifique.

En segundo lugar, en determinados pacientes es necesario un tratamiento quirúrgico complementario. La cirugía se reserva para casos en los que existen abscesos, hueso necrosado, falta de respuesta al tratamiento antibiótico o formas crónicas de la enfermedad. El procedimiento puede incluir el drenaje de colecciones, el desbridamiento del hueso infectado y la limpieza de tejidos afectados. Además, el manejo suele completarse con reposo relativo, control del dolor y seguimiento clínico e imagenológico, dentro de un enfoque multidisciplinar que mejora el pronóstico y reduce el riesgo de recaídas.