Muhammed Bilal, sindicalista de las VTC en Barcelona Barcelona
Muhammad Bilal, el sindicalista de las VTC y némesis de Tito Álvarez: "Los políticos nos odian"
Este inmigrante pakistaní con nacionalidad española pugna junto a 1.200 conductores de Uber y Cabify por los derechos de sus licencias frente a la Generalitat de Cataluña
Su adversario es Tito Álvarez, el líder de los taxistas, con quien le une una tensa pero respetuosa rivalidad
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Muhammad Bilal llegó de Pakistán a Barcelona hace 18 años y hoy es el mayor sindicalista de la ciudad en el sector de los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC). Su asociación, Aurora, ya suma 1.200 conductores de Uber, Cabify y Bolt, y se encuentra en pleno pulso legal con la Generalitat de Cataluña.
En la primera entrevista de su vida, concedida a Crónica Global, habla de un sindicato donde hay tantos españoles como inmigrantes, de su tensa pero respetuosa rivalidad con el líder de los taxistas, Tito Álvarez, y de una hoja de ruta sindical que no descarta nada, ni una marcha hacia Bruselas ni una huelga de hambre frente al Parlament. El objetivo, dice, es defender que detrás de cada VTC hay "familias con alquileres, hipotecas y facturas que pagar".
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¿Cómo llega un inmigrante pakistaní a ser un líder sindicalista en Barcelona?
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Vine a España hace 18 años. Hice de todo: soldaba juguetes en una fábrica o reparaba móviles. Pero siempre quise estudiar y terminé una carrera de Business y Marketing. Después, acabé trabajando en un departamento administrativo de la Generalitat y, una vez allí, me surgió la idea de invertir en un VTC. Compré la licencia y ahí comenzaron los problemas…
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¿Qué pasó?
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Empezaron a bombardearnos los políticos con leyes injustas. Me dolió verlo. Y otras asociaciones sindicales como Unauto no miraban por el interés de los autónomos y particulares. Así que en 2023 empecé a construir mi propia asociación, Aurora, donde ya somos 1.200 personas.
- ¿Sois el mayor sindicato de VTC en Cataluña?
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A nivel nacional, no, pero en Cataluña, sí. Agrupamos a todo el mundo: Uber, Cabify, Bolt… Tanto licencias urbanas como interurbanas. La gente se piensa que solo representamos a pakistaníes o árabes, y no es cierto. Tenemos muchos españoles en todo el territorio catalán. Gente de aquí de toda la vida.
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Los comienzos fueron duros.
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Y aún hoy lo son. Por las barreras culturales y lingüísticas se trataba muy mal a muchos compañeros. Yo no me haré rico con esto, solo deseo justicia y un poco de respeto.
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¿Qué le dicen sus compañeros?
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La mayoría me dan las gracias, me admiran incluso sin haberme visto nunca la cara, porque saben del coraje que se necesita para ir a contracorriente cuando todo conduce al desánimo. También he recibido críticas, claro. Al comienzo puse una cuota de 30 euros mensuales para pagar a un equipo jurídico, pero diversos asociados se quejaron. Pensaban que hacía negocio con esto. Así que la he quitado y es todo gratis. Vamos a pérdidas.
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Ahora atraviesan un largo periplo judicial…
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La administración catalana no nos escucha, por lo que los tribunales son la única salida. Nos quieren expropiar unas licencias por las que pagamos de forma totalmente legal. Los políticos nos odian.
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Los taxistas aseguran que vuestro sector no tributa en España.
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Cotizamos aquí como el taxi, pero pagamos incluso más porque en nuestros coches no existe el dinero negro, todo se hace a través de la app. No como ellos.
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¿Qué les dice la Generalitat?
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La relación con la Generalitat se ha deteriorado gravemente tras la presentación de la ley unilateral, redactada sin consenso. Tiene millares de incongruencias. Te comento a última duda que les he preguntado, esta vez sobre el tema de la discapacidad. ¿Cómo se garantiza que un taxi quiera hacer un trayecto corto para alguien como yo, que tiene una discapacidad? La VTC es la única alternativa en estos casos.
Muhammed Bilal Barcelona
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¿Están a favor de las exigencias sobre el nivel de catalán?
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Vamos a asumir el reto por cuenta propia. No queremos subvenciones, vamos a financiar a profesores de catalán de nuestros bolsillos. Queremos transparencia y evitar acusaciones infundadas. Si no conseguimos un espacio formativo, lo ofreceremos desde nuestra asociación Aurora. Y los cursos serán gratis. Incluso contamos con la posible colaboración de Bolt.
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¿Cómo es tu relación con Tito Álvarez (Élite Taxi)?
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No somos enemigos, aunque somos rivales. Hablo con él y, siempre que sea para beneficiar al sector sin cruzar líneas rojas, estoy abierto a colaborar. Admiro su trayectoria; es una figura histórica en la lucha del taxi, aunque no nos una una amistad personal. Entiendo que le incomode ver cómo un actor nuevo empieza a mostrar su potencial, pero el VTC es VTC y el taxi es taxi; cada uno tiene su espacio. El problema es la desigualdad de altavoces: él tiene un acceso a la prensa que yo no tengo, y eso permite que la gente juzgue sin conocer la realidad de nuestro trabajo. Ni tenemos taxis piratas ni estamos en contra del catalán.
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¿Qué próximos pasos darán?
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Detrás de cada VTC hay familias con alquileres, hipotecas y facturas que pagar. Las reuniones de este mes de marzo han sido un paso positivo, pero el Gobierno debe entender que no pueden borrarnos del mapa: vivimos aquí y trabajamos aquí. Si aprueban leyes que nos asfixien solo en Barcelona, lo único que conseguirán es que el conflicto se desplace al resto de Cataluña.
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¿Tienen previstas nuevas protestas?
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Nuestro siguiente paso es Europa. Tras elevar una petición a la Unión Europea, Bruselas nos ha advertido de que las restricciones que pretende imponer la Generalitat no se ajustan a la legalidad. Si recibimos la invitación formal, una caravana de 60 coches eléctricos partirá desde Barcelona en una marcha inédita.
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¿Valoran ir a la huelga?
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Detrás del servicio, hay personas y vidas, estamos nosotros. Si el futuro pasa por una ley que favorece a un solo sector y nos arrebata nuestra inversión de la noche a la mañana, no nos quedará otra salida que el coraje. No descartamos medidas drásticas, como una huelga de hambre frente al Parlament. Cuando te quitan el sustento y el fruto de años de esfuerzo, ya no te queda nada que perder, solo la fuerza para luchar por lo que es justo.