Uno de los escenarios de la ‘rave’ ilegal en La Sénia (Tarragona)

Uno de los escenarios de la ‘rave’ ilegal en La Sénia (Tarragona) Cedida

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La ‘rave’ ilegal de 1.000 personas en La Sénia, desde dentro: "Hasta la gente del pueblo se acercó a curiosear"

Este domingo terminó la fiesta clandestina que ha reunido a un millar de jóvenes en el pequeño pueblo de Tarragona, aunque pretendían alargarla hasta Reyes

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Durante cinco días, La Sénia —un municipio de poco más de 5.500 habitantes del Montsià— aumentó de forma notable su población. La causa: una rave ilegal instalada desde la noche de Fin de Año en dos naves abandonadas del polígono industrial de Les Mataltes, a las afueras del municipio.

La música se detuvo el domingo por la tarde, hacia las seis, tras casi una semana ininterrumpida de sonido electrónico, hogueras improvisadas y una afluencia que llegó a rozar el millar de personas, muchas procedentes de Francia, Italia y Alemania.

Los Mossos d’Esquadra mantuvieron durante días un dispositivo de control para identificar a los asistentes a la salida y realizar pruebas de alcohol y drogas, mientras el ayuntamiento optaba por una estrategia de contención y vigilancia, a la espera de que la fiesta se disolviera sin incidentes graves.

Llegar a pie para esquivar los controles

Desde dentro, la escena se vivía de otra manera. Una asistente, vecina de la zona y participante en la rave, describe a Crónica Global un ambiente muy alejado del caos que muchos imaginan cuando se habla de este tipo de encuentros. "La entrada era gratuita, había un foodtruck que hacía masa de pizza casera, dentro de la nave había hogueras para calentar —controladas— y, la verdad, estaba muy bien organizado. El ambiente era bueno", relata.

El acceso, sin embargo, no era sencillo. Para esquivar los controles policiales, los asistentes dejaban los coches en fincas cercanas y completaban el trayecto a pie. "Había que ir hasta una finca, dejar allí el coche para que los Mossos no te pillaran y llegar caminando", explica.

Dentro, el despliegue era notable: potentes equipos de sonido, mesas de mezclas, barras improvisadas y hasta seis foodtrucks, según han constatado las autoridades locales.

Público extranjero y copas a cinco euros

El perfil del público era mayoritariamente extranjero. "Muchísimos franceses, pero también alemanes e italianos. Y se oía bastante acento de Barcelona", apunta la asistente, que añade otro detalle revelador del grado de normalización que alcanzó el evento: "Las copas costaban cinco euros".

Malestar entre los agricultores

Mientras tanto, fuera del recinto, la rave alteraba la rutina de un municipio poco acostumbrado a este tipo de episodios. Agricultores de los alrededores denunciaron daños en fincas de olivos, con vehículos aparcados en terrenos privados y participantes acampados en plena campaña de recogida.

El ayuntamiento ha advertido de que será necesario esperar al desalojo total para cuantificar los desperfectos y estudiar posibles acciones legales, especialmente contra los organizadores, si se logra identificarlos.

Aun así, la convivencia entre la fiesta y el pueblo dejó imágenes inesperadas. "Como curiosidad, el sábado se acercó gente del pueblo", cuenta la asistente. "Al principio lo miraban de lejos, pero luego algunos se acercaron a curiosear". Una estampa singular en una localidad donde, hasta ahora, no se tenía constancia de ninguna rave de estas dimensiones.

Un "punto débil" y un dispositivo de contención

Desde el consistorio, la alcaldesa de La Sénia, Victòria Almuni, ha reconocido que la zona del polígono se ha convertido en un "punto débil" y que será necesario reforzar la vigilancia para evitar que una situación similar se repita. La estrategia policial, no obstante, ha tratado de evitar enfrentamientos, garantizar la seguridad vial y controlar la salida escalonada de los asistentes.

Polígono de les Mataltes, en La Sènia (Tarragona)

Polígono de les Mataltes, en La Sènia (Tarragona) Ayuntamiento de La Sénia

"El objetivo era que nadie accediera a la carretera bajo los efectos del alcohol o las drogas y recabar información sobre los organizadores", han señalado fuentes municipales.

La fiesta, que según algunos asistentes pretendía alargarse hasta Reyes, fue perdiendo fuelle con el paso de los días, las bajas temperaturas y la lluvia persistente.

Este domingo, muchos participantes abandonaban el polígono a pie, cargados con mochilas y enseres, para alcanzar los vehículos aparcados fuera del perímetro vigilado.