Mercado de antigüedades

Mercado de antigüedades CANVA

Vida

No es medieval: este el mercado de antigüedades más esperado en un pueblo de Barcelona de poco más de 2.000 habitantes

Esta feria de segunda mano con piezas de coleccionismo se monta al aire libre y funciona como punto de encuentro para amantes del vintage

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Nos gustan tanto los mercados de antigüedades porque combinan descubrimiento, memoria y emoción en una misma experiencia. A diferencia de las tiendas convencionales, donde todo está ordenado y estandarizado, en un mercado así predomina la imprevisibilidad: nunca sabemos qué vamos a encontrar.

Ese componente de búsqueda activa estimula nuestra curiosidad y activa el placer del hallazgo, una satisfacción casi arqueológica cuando descubrimos un objeto único con historia propia.

Cada pieza parece tener una narrativa implícita --quién la usó, en qué época, qué contexto la rodeó-- y eso convierte la compra en algo más significativo que una simple transacción.

El mercado de antigüedades

El Mercado de Antigüedades de Sant Quirze de Besora es, en esencia, una feria de segunda mano, de piezas de coleccionismo. Se monta al aire libre y funciona como punto de encuentro para quien quiere encontrar objetos con historia: decoración vintage, herramientas antiguas, libros, discos y curiosidades, entre otros elementos.

Cabe destacar que, según el mes y los paradistas que vayan, hay cosas más orientadas al coleccionismo.

La gracia de este tipo de mercado no es solo comprar: también es mirar, preguntar, comparar, regatear con educación cuando procede y descubrir piezas que no sabías que estabas buscando.

Se celebra cada tercer sábado de mes por la mañana, y el horario habitual indicado es de 8 h a 14 h. El lugar donde se instala suele ser el carrer Mestre Quer, en los alrededores del Pavelló Municipal.

La entrada para el público es gratuita y la organización figura a cargo del Ayuntamiento de Sant Quirze de Besora.

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Calle Mestre Quer

En Sant Quirze de Besora, la calle 'Mestre Quer' se refiere a Joan Quer Pinyol, conocido popularmente con ese apodo, y está vinculado a Can Quer y a la historia local de una pastelería familiar.

Según el Ayuntamiento del pueblo, él y su esposa Carme Balmes abrieron la pastelería en 1916, y ya desde 1910 elaboraban pasteles. Además, existe el Carrer/Calle Mestre Quer en el municipio (aparece en callejeros y mapas), lo que encaja con la idea de un topónimo dedicado a esa figura local y no a una montaña o roca.

Qué ver en Sant Quirze de Besora

En Sant Quirze de Besora hay varios puntos de interés histórico y arquitectónico que merecen una visita. El casco antiguo del municipio, con sus calles empedradas y la Plaça Major, es ideal para pasear y empaparse de la esencia de la Cataluña rural tradicional, con casas de piedra y fachadas históricas que reflejan siglos de vida local. Cuenta con 2.164 habitantes, según datos del INE 2025.

La iglesia de Sant Quirze i Santa Julita, un templo románico medieval, destaca por su sobria arquitectura y su campanario, y se considera uno de los símbolos religiosos más representativos del pueblo.

Además, el Puente sobre el río Ter ofrece un punto de vista pintoresco para disfrutar del paisaje fluvial y de los alrededores del núcleo urbano.

Opciones de senderismo

Fuera del núcleo urbano, el entorno natural y las ruinas de construcciones antiguas atraen a quienes buscan actividades al aire libre y con panorámicas.

Rutas de senderismo y ciclismo permiten explorar la zona prepirenaica, con sendas que siguen el curso de rieras y caminos rurales, ideales para conectar con la naturaleza.

A poca distancia se encuentran restos del Castillo de Besora, una antigua fortaleza medieval cuya estructura conserva muros que evocan la historia defensiva de la región.

También, diversos miradores sobre el paisaje circundante que ofrecen vistas espectaculares de los valles y montañas próximos. La gastronomía local y las pequeñas actividades culturales completan la experiencia de visita en este rincón de la comarca de Osona.