El violento episodio vivido este domingo por la mañana en el barrio de Campclar de Tarragona ha vuelto a recordar el vestigio de un pasado oscuro que no termina de desaparecer. Desde los años 80, la que se considera la zona más humilde de la capital tarraconense ha estado marcada por la marginalidad y los negocios ilícitos. En esencia: el narcotráfico. Los altos y clonados edificios que componen el laberinto urbanístico de Campclar han ayudado a perpetrar una realidad delincuencial que ha ido pasando de generación en generación. 

Este domingo, un hombre fue brutalmente asesinado a plena luz del día. La policía catalana recibió el aviso minutos antes de las doce del mediodía. Pero cuando los agentes llegaron al lugar de los hechos, en la rambla de Ponent, se encontraron al joven, de unos 35 años, ya fallecido. Si bien es cierto que son hechos aislados, según aseguran fuentes policiales a Crónica Globalla sensación de inseguridad ha calado en muchos vecinos del barrio, que han optado por abandonar la zona y buscar un hogar lejos de las disputas entre clanes rivales. 

Pugnas por el control de la venta de droga

Y es que los esfuerzos de los Mossos d'Esquadra por devolver la tranquilidad a Campclar parecen quedar en vano cuando las pugnas por el control territorial de la venta de droga vuelven a sacudir la falsa serenidad del barrio. De hecho, la comisaría de la policía autonómica se encuentra a escasos metros de donde este domingo se produjo el crimen (aún no queda claro si con arma blanca o arma de fuego), pero también de donde se desató un tiroteo a plena luz del día el pasado 10 de octubre de 2023.

Furgonetas de Mossos d'Esquadra en un dispositivo antidroga MOSSOS D'ESQUADRA

Aunque la reyerta del pasado, que se saldó con un fallecido, dos heridos y cinco personas detenidas, se desencadenó por "un tema de faldas", tras estos hechos los Mossos ejecutaron un macrodispositivo contra dos clanes de etnia gitana, conocidos por controlar la venta de droga al detalle. Narcos locales con una larga lista de antecedentes, que han vivido, porque ellos mismos la han protagonizado, la evolución delincuencial de Campclar: de la venta de heroína en los 90 a "servir" marihuana y cocaína en la actualidad. 

Oleadas de violencia descontrolada

Y este negocio ilícito, como ocurre en otros tantos puntos de todo el territorio nacional, es el germen de oleadas de violencia descontrolada que tienen como objetivo demostrarle al enemigo "quién manda en la zona". "Hasta ahora, los clanes familiares tenían el barrio bajo su control, pero la llegada de otros grupos, de distinta procedencia, ha generado nuevas disputas", especifican fuentes policiales. 

Los Mossos son conocedores de esta realidad y en los últimos meses se han montado varios dispositivos de control. En un nuevo intento, de que su presencia uniformada, disuada a los narcos de seguir con la guerra por el control del territorio. No siempre lo consiguen.

De hecho, en noviembre de 2023 un dispositivo de la policía catalana con la Guardia Urbana de Tarragona acabó desatando la ira de los clanes del barrio que incendiaron decenas de contenedores y atacaron a los agentes con palos y piedras. 

Vecinos que deciden marcharse

Ante este tipo de situaciones, los vecinos ajenos al negocio del narcotráfico deciden abandonar la zona. Reconocen que el barrio siempre ha pasado por épocas más oscuras, pero aseguran que lo que presencian ahora "no se vivía desde los 80".

Una detención por parte de los Mossos Cedida

 

El alcalde de la ciudad, Rubén Viñuales, se ha pronunciado este lunes respecto a lo ocurrido el domingo en la rambla de Ponent y ha dejado claro que el barrio de Campclar es un barrio de "buenas personas, honradas, trabajadoras" y "no se merecen lo que está ocurriendo". En este sentido, ha insistido en la necesidad de "acciones en todos los ámbitos: en los servicios sociales, educación, en temas de drogodependencias y comunitarias. Queremos un Plan Especial e integral". 

Sin embargo, los vecinos están cansados de las "falsas promesas" de la Administración y solo ven que los problemas del barrio cada vez sacuden la paz de la zona con más intensidad: tiroteos, ataques a la policía o muertes violentas a plena luz del día. Un barrio arrollado por el narcotráfico y las drásticas consecuencias de este negocio ilícito, que se ha llevado por delante el hogar de muchas familias.

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