Unidad Canina de Mossos de Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Unidad Canina de Mossos de Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Vida

Así trabaja la unidad canina de Mossos d’Esquadra que descubrió el cuerpo de Irina en Lleida

Los perros están especializados en búsqueda de personas --vivas o muertas-- y restos humanos, de drogas, billetes de curso legal, armas y explosivos

24 diciembre, 2022 21:10

El pasado 16 de diciembre, Issis, una pastor belga malinois de seis años y medio, halló el cadáver de Irina Mihaela, de 34 años, en el trastero de su piso del barrio de Balàfia, en Lleida. Esta perra llegó a la unidad canina de Mossos d’Esquadra hace cuatro años y medio y, desde entonces, se ha especializado en la búsqueda de personas.

Ella es uno de los 65 perros que componen, junto a sus guías, la unidad canina del cuerpo policial autonómico, que comenzó su andadura en 1991 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, explica el sargento Ramón Benito, jefe de la unidad. En sus inicios, los perros de Mossos se centraban solamente en la detección de drogas y explosivos, pero en la actualidad el espectro se ha ampliado y existen tres especialidades.

Issis, la perra que halló el cuerpo de Irina Mihaela / MOSSOS

Issis, la perra que halló el cuerpo de Irina Mihaela / MOSSOS

Olfatos agudos en tres especialidades

Los 51 mossos que componen la unidad están repartidos en tres grupos: búsqueda de personas --vivas o muertas-- y restos humanos; búsqueda de drogas, billetes de curso legal y armas, y búsqueda de explosivos, siendo este último el que más servicios realiza, por fortuna sin positivos. Sin embargo, la canina presta servicio a otras unidades del cuerpo, como la de investigación, durante entradas y registros, cuando los investigadores sospechan que puede haber drogas, dinero en efectivo de curso legal --euros, principalmente, porque cada billete tiene un olor característico debido a las tintas y al tipo de papel-- o armas, pero también les avisan cuando alguna persona desaparece, para garantizar la seguridad en eventos multitudinarios y cuando una personalidad asiste a un acto.

Los agentes que forman parte de la unidad tienen que pasar un estricto proceso selectivo. Si son considerados aptos, realizan un curso de seis meses donde reciben formación sobre las tres especialidades, aunque posteriormente “solo hacen prácticas con un perro y para una única especialidad” durante otro medio año. A partir de ese momento, el binomio perro-guía empieza a ser operativo. Esta pareja permanecerá unida hasta el final de los días en activo del can --a los ocho o nueve años se jubila al animal--. No obstante, el vínculo continúa cuando termina la relación laboral, dado que los agentes y sus perros se convierten en compañeros inseparables tanto dentro como fuera del trabajo, puesto que algunos policías los adoptan como mascotas.

El binomio formado por el cabo Josep Sastrada y Pompeya / Luis Miguel Añón (CG)

El binomio formado por el cabo Josep Sastrada y Pompeya / Luis Miguel Añón (CG)

El requisito: ganas de jugar

Aunque todas las razas sirven para trabajar en la unidad, “no todas son apropiadas”, explica el cabo Josep Sastrada, guía de Pompeya. “Los de raza pequeña, por ejemplo, pueden tener un gran olfato, pero no alcanzan mucha altura”, así que se pierden parte de la información durante las búsquedas. Además de ser medianos o grandes, un requisito imprescindible para estos perros --que proceden de perreras y protectoras, particulares y criadores-- es “que tengan muchas ganas de jugar”, dado que es así como aprenden a detectar un olor. “La capacidad olfativa se trabaja, pero lo más importante es que tengan motivación y que no sean agresivos ni con perros ni con otras personas”, añade Sastrada.

Marc González(i) y Josep Sastrada(d) guías caninos de la unidad de Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Marc González(i) y Josep Sastrada(d) guías caninos de la unidad de Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Al Complex Central Egara, la sede de Mossos d’Esquadra en Sabadell, donde viven 52 de los 65 perros del cuerpo, llegan con entre uno y dos años. Desde ese momento aprenden el oficio mediante “venteo”, una técnica que no requiere de un olor de referencia para iniciar una búsqueda, a diferencia del rastro, que es muy efímero. Esto se consigue jugando. Los guías los adiestran con un juguete. "Al lado de su juguete escondemos el elemento que desprende ese olor que queremos que detecte. Con mucho trabajo llega un momento que cuando el perro detecta ese olor, aunque no esté su juguete, marca porque cree que va a recibir un premio, como en los entrenamientos”, explica el agente Marc González, guía de Miki, la estrella de la unidad.

La búsqueda de personas

Aunque a priori se podría pensar que los que más olores aprenden son los perros encargados de la búsqueda de estupefacientes --detectan cocaína, heroína, hachís, marihuana, éxtasis y MDMA, entre otras muchas sustancias--, lo cierto es que los que más olores memorizan son los canes responsables de la búsqueda de personas vivas y restos humanos, una especialidad en la que Mossos d'Esquadra es pionero. “Les enseñamos el olor de todas las fases de descomposición por las que pasa un cuerpo humano”, expresa Sastrada.

Emblema de la unidad canina Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Emblema de la unidad canina Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

“No huele igual una persona que lleva un día muerta que una que falleció hace un año. Tampoco huele igual un cuerpo quemado en un incendio que uno congelado en la nieve tras un alud o uno que está en el agua”, matiza. El entrenamiento abarca todas estas situaciones porque el perro solo marcará aquellos olores que conoce. De lo contrario, podría pasar cerca de un cuerpo y no marcar, porque ese olor no le interesa dado que "no forma parte de su juego”, explican los guías. En caso de que detecten olor humano, “si la persona está en cualquier posición que no sea de pie o caminando, marcarán con un ladrido si está viva y rascando si está muerta, puesto que suelen estar enterradas”. 

Colaboración con Bomberos

En la búsqueda de personas vivas la competencia corresponde a los Bomberos de la Generalitat, a la que la unidad canina de Mossos da apoyo en algunos operativos. En esos casos, se empieza la búsqueda desde el punto en el que la persona haya desaparecido dividiendo el terreno en cuadrantes que los perros revisan palmo a palmo. Para ello se coloca un agente a cada lado del límite establecido y el perro va de un agente a otro. Si en su recorrido detecta olor humano, marcará. En los operativos no se les premia hasta que los agentes no están seguros de que lo que ha hallado es un cuerpo, porque si lo hacen y no se trata de un humano el perro habrá incluido el nuevo olor en su juego. "No hay nada más frustrante para un guía que su perro marque un jabalí muerto o una nevera llena de comida en un edificio colapsado. Los perros no se confunden, el fallo es del guía siempre", subraya Sastrada.

Pompi, uno de los últimos integrantes de la unidad / Luis Miguel Añón (CG)

Pompi, uno de los últimos integrantes de la unidad / Luis Miguel Añón (CG)

Cuando alcanzan los ocho años, la mayoría de los perros “se jubilan”, aunque hay excepciones. “Cuando los perros están pletóricos, no tienen problemas físicos y hacen resultados increíbles porque tienen experiencia”, su vida laboral puede alargarse, expresa González. Es el caso de su perro Miki, que tiene casi 11 años y aunque ya está prejubilado, a la espera de que llegue su sustituto, sigue siendo el perro más famoso de la unidad.

'Miki', la estrella de la canina

Que Miki sea la estrella de la unidad canina de Mossos d'Esquadra no es una casualidad. Adquirió la fama porque durante unos años encontró de forma ininterrumpida a personas en casi todas las búsquedas a las que acudía, siendo alguno de estos casos muy mediáticos y muy difíciles de resolver. Fue quien encontró al bebé arrojado al río Besòs y a un hombre desaparecido tras la borrasca Glòria “bajo toneladas de palos, troncos y barro”. También halló el cadáver de un anciano en Olot después de 45 días, cuando ya se estaba desmontando el dispositivo de búsqueda en una zona que ya había sido revisada por otros canes, así como un cuerpo quemado en una vivienda por la que habían pasado otros perros que no habían marcado.

Miki, agente canino de Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Miki, agente canino de Mossos d'Esquadra / Luis Miguel Añón (CG)

Miki está con una pata en la jubilación. Cuando llega esta etapa, lo habitual es que los guías se los queden. Si no pueden, porque la logística no se lo permite o porque ya tienen otros perros, suele adoptarlos otro guía de la unidad o algún agente del cuerpo, dado que las adopciones se anuncian a través de la intranet. En caso de que se vayan con alguien externo, los Mossos d'Esquadra les hacen firmar un contrato en el que se comprometen a que el perro no trabajará más y por el que autorizan a la policía catalana a llevar un estricto control para garantizar el bienestar del animal, que puede ser retirado a sus nuevos dueños. Como última opción, los perros ancianos pueden permanecer en las instalaciones de Egara, donde disfrutan de paseos diarios por el bosque con los demás canes en activo. “Hacen la misma vida, pero más relajada”, tienen acceso al pipican del complejo y cuentan con un espacio para ellos solos provisto de comodidades como suelo radiante.  

"No me separaré de 'Miki"

Me quedaré con él”, asegura González visiblemente emocionado al hablar de Miki. “No me separaré de él. Lleva en casa desde que llegó aquí con tres años y medio”, una edad inusual para los perros de la unidad. El caso de este border collie fue especial. Miki fue rescatado de una perrera cuando estaba a punto de ser sacrificado por haber mordido a personas a causa de una educación incorrecta. “Nos dijeron que si queríamos echarle un vistazo y cuando lo vimos supimos que era un perro excepcional, con unas características fuera de lo común”, expresa orgulloso su guía. Aunque su conducta no era la correcta y a veces todavía aflora "DrJekyll y MrHyde", bromean los guías, pudo reconducirse con entrenamientos y a los tres meses de llegar encontró a una persona, un hecho insólito dado que la mayoría de canes necesitan un año para encontrar el primer cuerpo. Aunque Mossos d'Esquadra no entrega condecoraciones a los perros, Miki y su guía se han ganado muchas felicitaciones. “Cuando nos premian siempre recordamos que sin los perros no lo habríamos conseguido, somos un equipo”.

Marc González junto a Miki / Luis Miguel Añón (CG)

Marc González junto a Miki / Luis Miguel Añón (CG)