El pueblo que inspiró a Serrat CRÓNICA GLOBAL
El pueblo español que inspiró a Serrat y puedes recorrer a pie: con una muralla declarada Monumento Histórico‑Artístico Nacional y más de cinco playas
El cantautor barcelonés llegó a algunas de las pequeñas calas de Tossa en un momento de creatividad intensa y se dejó seducir por el paisaje
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Serrat es sin duda no de los mayores poetas catalanes contemporáneos. Recita poemas y melodías ajenas y propias y la inspiración la saca de aquello que tiene más cerca, en este caso su tierra, Cataluña.
Rincones para inspirarse aquí hay muchos, pero sólo uno fue el que hizo posible que el cantante catalán creara uno de sus famosos hits, Mediterráneo. Este lugar es Tossa Mar.
Si bien ahora es uno de los destinos más conocidos y populares de la Costa Brava, sigue conservando buena parte del encanto de los antiguos núcleos de pescadores. No está igual que la Tossa que inspiró a Serrat, pero se nota que retiene esa esencia.
El cantautor barcelonés llegó a algunas de las pequeñas calas de Tossa en un momento de creatividad intensa y se dejó seducir por el paisaje: casas blancas, aguas turquesas, barcas de pescadores y una luz que invita a la contemplación.
Serrat y Chagall
De esa experiencia nació una canción que hoy se percibe casi como la banda sonora de muchas visitas al pueblo.
No es al único. Tossa de Mar es uno de esos municipios que se ha ganado la fama de ser “musa” de artistas más allá de sus playas y su entorno natural. También hizo mover la paleta azul de Marc Chagall.
Lugar deseado
No fueron los únicos. Históricamente, Tossa ya despertaba interés mucho antes de la época de Serrat. Ya existían asentamientos prehistóricos en la zona y los romanos aprovecharon la bahía para situar el puerto de Turissa, cuyos vestigios aún pueden rastrearse en el municipio.
También se conservan restos de la villa romana de Ametllers, un antiguo balneario del siglo I antes de Cristo del que se han excavado cimientos y mosaicos que atestiguan el uso de la zona como espacio de esparcimiento y salud en la antigüedad.
Tossa de Mar
El protagonismo más visible, sin embargo, lo ostenta la Vila Vella, el casco amurallado que se alza sobre un pequeño cabo y domina una de las bahías más fotografiadas de la Costa Brava.
Declarada Monumento Histórico‑Artístico Nacional en 1931, es la única población medieval fortificada que se conserva íntegra en toda la costa catalana.
La muralla
Construida a principios del siglo XIII para proteger a la población de los ataques de piratas, la muralla conserva casi todo el perímetro original, con muros almenados y una serie de torres que se distribuyen a lo largo de la traza defensiva.
En su interior, el recorrido por la Vila Vella invita a perderse entre callejones estrechos, adoquines y una arquitectura que combina torres, casas de pescadores y patios con vistas al Mediterráneo.
Qué ver en Tossa
La iglesia de Sant Vicenç, una construcción gótico‑tardía del siglo XV, se sitúa en el corazón del conjunto y funciona como uno de los puntos de referencia del casco antiguo.
Junto a ella, el museo municipal y el faro de Tossa completan una oferta cultural que convive con el comercio de souvenirs, bares y terrazas turísticas en la calle dels Socors, una vía que canaliza buena parte del flujo de visitantes.
Tossa de Mar
El castillo que se integra dentro de la Vila Vella compartió protagonismo en la historia real de Tossa y en la ficción cinematográfica.
Levantado en el siglo XIII, su estructura de torres y murallas ha servido de escenario a producciones como Pandora y el holandés errante, una de las películas de la épica de Hollywood clásica rodadas en la Costa Brava.
El entorno
Entre las torres destacan la Torre d’en Joanàs, que domina la bahía, la Torre de les Horas, situada en la entrada del patio de armas, y la Torre d’es Codolar o del Homenaje, ligada al antiguo Palacio del Batlle y hoy sede del museo municipal.
Esta última permite el acceso visual directo a la cala Es Codolar, una pequeña playa que solo se alcanza desde el interior de la muralla.
Las playas
Si el castillo y la muralla son la parte histórica, el entorno natural ofrece el contrapunto de agua y paseos. La playa Grande, de arena dorada y unos 370 metros de largo, es la más conocida, con un paseo marítimo repleto de servicios turísticos.
A pocos kilómetros se encuentra Cala Pola, una cala más estrecha a la que se llega a pie por el camí de ronda, una ruta costera que se abre hacia el norte y permite descubrir otras calas como Giverola, Futadera y el espigón de la cala del Senyor Ramón, una lengua de arena encajada entre acantilados.
Tossa de Mar
Más al sur se sitúan las calas Llevadó y es Codolar, especialmente valoradas por los amantes del snorkel y de la tranquilidad. El impacto de estos paisajes va más allá de la música. Marc Chagall pasó temporadas en Tossa en los años 30 y se dejó inspirar por la luz y el azul de la costa catalana.
En el museo municipal de Tossa se conserva El violinista celeste, una obra en la que el pintor fusiona elementos de su infancia bielorrusa con la atmósfera de un pueblo costero que él mismo bautizó como “paraíso azul”.
Cuándo ir
Lo sigue siendo. Si bien en verano pierde su calma, en temporada baja sus menos de 10.000 habitantes, respiran tranquilos.
Entonces es más fácil conectar en el imaginario literario y artístico español e internacional. También su gastronomía, marinera y atractiva no sólo para turistas.
Cómo llegar
Para llegar desde Barcelona, la forma más habitual sigue siendo el coche, ya que el municipio no dispone de estación de tren. Los itinerarios por la C‑32 o la AP‑7, con enlace a la GI‑681 y la C‑35, permiten acceder a Tossa en algo menos de dos horas.
Desde Girona, la distancia se reduce a unos 40 minutos. Una vez allí, el pueblo se recorre sin grandes esfuerzos a pie, combinando el casco antiguo, las murallas, el faro y varias calas en un solo día.