Piscina del Parador de Aiguablava
El espectacular parador español con vistas de infarto: hotel de lujo con 78 habitaciones, spa y piscina al lado del Mediterráneo
Convertido en referencia, este alojamiento es también un mirador privilegiado sobre el mar
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La Costa Brava se despliega como un destino lleno de paisajes donde la naturaleza y la mano del hombre han logrado una armonía casi perfecta, a pesar de que a veces haya problemas con la Ley de Costas.
Más allá de esas irregularidades, un paseo por el litoral de Girona permite disfrutar desde los jardines botánicos de Blanes hasta la sobriedad del castillo de Perelada. Eso, junto a espléndidas playas y calas secretas, donde el azul turquesa solo desaparece cuando el agua se vuelve transparente.
Estas características la hacen tan atractiva como turística, y alojarse en temporada alta puede ser un problema. Aun así, por oferta hotelera no es.
Aquí, en la Costa Brava, hay alojamientos tan variados como el catálogo de postales que ofrece: parecen no agotarse nunca.
Un parador especial
Sin embargo, existe un punto geográfico clave donde Paradores ha sabido encontrar su lugar. En lo alto del acantilado de la Punta d’es Muts, a las afueras de la localidad de Begur, se encuentra uno de los hoteles más espectaculares de la zona: el Parador d’Aiguablava.
Convertido en referencia, este alojamiento es también un mirador privilegiado sobre el mar Mediterráneo.
Quién está detrás
Inaugurado originalmente en 1966, este parador es una pieza clave de la arquitectura moderna española. Su estructura original es un icónico cubo blanco proyectado por el arquitecto Raimon Duran Reynals.
Su diseño ha sabido resistir el paso del tiempo manteniendo su esencia vanguardista. De hecho, recuerda esos tiempos en que la Costa Brava era un referente de la vanguardia.
Vistas del Parador de Aiguablava
No ha sido fácil. El edificio ha tenido que adaptarse a las estrictas normativas de la Ley de Costas y a las directrices de Patrimonio de la Generalitat, así como al paso del tiempo. Aun así, su reciente renovación integral, culminada hace aproximadamente cinco años, ha logrado devolverle su esplendor.
El parador luce ahora un estilo más contemporáneo, pero conserva ese aire setentero que le dio Reynals. Se nota nada más cruzar el umbral de la puerta.
Un hotel-museo
El visitante percibe que, bajo el nombre de parador, hay un hotel de lujo donde el arte está muy presente. Tanto es así que algunos lo consideran un museo de arte contemporáneo habitable.
Las paredes del establecimiento albergan una colección excepcional de más de doscientas obras de arte. Los pasillos y zonas comunes son casi salas de museo.
Qué obras hay
Entre los nombres que firman las piezas de decoración se encuentran figuras fundamentales de las vanguardias catalanas como Salvador Dalí, Joan Miró, Antoni Tàpies, Antoni Clavé y Josep Maria Subirachs.
La distribución del edificio cuenta con 78 habitaciones repartidas en seis plantas, todas ellas orientadas para aprovechar la ubicación estratégica sobre el acantilado.
Sauna del Parador de Aiguablava PARADORES
Cómo son las habitaciones
Las estancias, que van desde habitaciones dobles hasta suites situadas en la tercera planta, han sido diseñadas bajo criterios de elegancia y confort, contando todas ellas con terrazas privadas con espectaculares vistas al mar.
En cuanto al conjunto del alojamiento, destaca un diseño de interiores actual. La última renovación apuesta por espacios diáfanos y un minimalismo que cede todo el protagonismo a la luz natural del Empordà.
Parador sostenible
Precisamente, el territorio es otra parte fundamental del parador. Más allá del arte y la exclusividad, en la reforma se ha buscado también la sostenibilidad. El parador presume de haber eliminado plásticos de un solo uso y apuesta ahora por materiales biodegradables en sus servicios diarios.
Nada de esto está reñido con el lujo. La piscina, situada al borde mismo del acantilado, y el área de spa permiten al huésped relajarse mientras el sonido del oleaje golpea contra las rocas situadas decenas de metros más abajo.
Gastronomía
Por último, la experiencia en Aiguablava se completa con una oferta gastronómica que rinde homenaje a la rica tradición culinaria de la región de Girona, cuna de algunos de los mejores cocineros del mundo.
El restaurante del parador pone el foco en el producto local y de proximidad, ofreciendo desde las tradicionales croquetas de gamba hasta los pescados más frescos capturados en el litoral cercano. Finalmente, el entorno exterior del parador termina de definir su carácter excepcional. Las vistas al Mediterráneo y al paisaje de Begur le dan el toque más especial.