
El pueblo más embrujado de Cataluña según National Geographic, Altafulla CRÓNICA GLOBAL
El pueblo más embrujado de Cataluña, según National Geographic: "un aura mágica y enigmática" en la Costa Daurada
El municipio es conocido por sus playas cristalinas y un impresionante Patrimonio de la Humanidad
Más información: Esta es la nueva ciudad de moda en España, según la prensa internacional: "Es como Barcelona, pero sin turistas"
Noticias relacionadas
- No lo sabías: la catedral del Ebro, un Monumento Nacional que brilla en una desconocida ciudad de Cataluña
- No dejes pasar la oportunidad de visitarla: la fortaleza medieval bendecida por el Papa que es del siglo XI y Bien de Interés Cultural
- Giro radical: el nombre catalán de dos letras poco común en el resto de España que está en boca de todos
Las leyendas de brujas rodean Cataluña. Son muchos los pueblos del territorio que celebran a esas mujeres que, por una razón o por otra, se hicieron conocidas por su relación con lo mágico, cuando no por lo paranormal.
De todos estos rincones, la revista National Geographic se ha fijado en un municipio de la Costa Daurada con “un aura mágica y enigmática” y un pasado que se remonta a la antigua Roma. Recuerda que las brujas dan nombre a algunas calles y hasta tiene un dicho en la que las menciona sin tapujos. Se trata de Altafulla.
La fiesta de las brujas
Sí, Altafulla es un pueblo de brujas y no se avergüenza de serlo. Hasta le han dedicado una noche al año, la llamada Nit de les Bruixes y que, en verdad, se celebra más de una noche y se puede ver a finales de junio.
“Durante esta festividad, se organizan espectáculos de fuego, danzas, talleres de rituales y un mercado esotérico donde aprender a leer el tarot o adquirir minerales de supuestas propiedades mágicas”, recuerda National Geographic.
Zona de rituales
No se equivoca, pero hay mucho más. Cuenta la leyenda que estas mujeres se concentraban en la antigua villa medieval, la Vila Closa. Allí, junto a la iglesia, establecieron su residencia y, por las noches salían de sus casas para irse a la playa y celebrar sus rituales ocultos.
Hay datos sobre estas ceremonias. Si uno pregunta en algunos locales, no es de extrañar que revelen sin problemas ciertos rituales que llevaban a cabo esas brujas para lograr sus cometidos. En caso de no atreverse, se puede comprar algunos de los libros que se venden en Altafulla y que describen todas estas historias y ritos.
Misterios de la ciudad
Si uno no acaba de creer, también puede levantar la vista para echar un vistazo a los tejados de las casas más antiguas del pueblo. Allí, todavía se observan las vasijas que protegían a estas viviendas de las brujas.
Lo que resulta menos visible son los pasadizos secretos que se supone hay por la ciudad. Se dice que por allí escapaban y se movían las brujas para huir de sus perseguidores o para ir a hacer sus rituales y reunirse.

Altafulla
Las playas
Todas estas historias, así como las piedras preciosas que se venden en los mercados de Altafulla para hacer rituales, otorgan a la localización esa “aura mágica” que describe National Geographic. Aunque la verdad que esta localidad de la Costa Daurada ofrece mucho más a su visitante.
La playa de Altafulla, por ejemplo, es una opción. Allí, además, iban las brujas a celebrar sus ceremonias. Se trata de una zona costera de más de un kilómetro de extensión, que ofrece una arena dorada y aguas cristalinas donde se puede apreciar la flora y fauna marina. Además, está protegida por el impresionante castillo de Tamarit, que esconde otra pequeña cala que parece salida del Caribe.
Un Patrimonio de la Humanidad
Para los que prefieran un poco más de historia más fundamentada, también puede visitar los Munts d’Altafulla. Se trata de unas fascinantes ruinas romanas de una mansión construida por el gobernador de la antigua Tarraco, Caius Valerius Avitus, y su esposa Faustina en el siglo I.
Aunque fue abandonada tras un incendio en el siglo III, aún se pueden admirar mosaicos y estructuras de los estanques, almacén, termas y habitaciones de la domus. Un tesoro arquitectónico y arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
La villa medieval
Siguiendo con la historia, nada mejor que pasearse con la ya citada Vila Closa. Como bien indica su nombre n catalán, se trata de la antigua villa medieval que, en su día, estaba cerrada, dentro de los límites de la muralla del siglo IX. Entre su laberinto de calles, se encuentra el Castillo de Montserrat, una fortaleza situada en el punto más alto del pueblo.
Y por lo que respecta al entramado en las calles del municipio, se puede explorar el museo etnográfico para conocer la historia agrícola del área, visitar la iglesia de Sant Martí, caminar por la calle del Forn y llegar a la Plaza del Pou, donde se erige un monumento a los castellers.

Altafulla COSTA DAURADA
Un paseo frente al mar
Por último, destacar el barrio de Les Botigues de Mar, con sus casitas blancas del siglo XVIII que inicialmente servían como almacenes para pescadores. A día de hoy, son viviendas y tiendas encantadoras que destilan historia.
Y ya que se está cerca del mar, los amates del senderismo o de pasear, pueden recorrer el Camí de Ronda hacia el castillo de Tamarit o acercarse al mirador del passeig del Fortí, situado en las proximidades de la villa romana. Desde este punto, se origina una nueva ruta de senderismo en dirección a Torredembarra, brindando unas panorámicas impresionantes de los imponentes acantilados.
Cómo llegar
Para llegar a Altafulla desde Barcelona en coche, se puede tomar la autopista C-32 en dirección sur hasta enlazar con la AP-7 o directamente ir por esta última. Desde esta vía, se debe seguir hasta la salida 32, que conecta con la carretera N-340 en dirección a Altafulla. El viaje es de una hora y cuarto.
En tren, tal vez, son entre cinco o diez minutos más de trayecto. Se debe tomar los trenes regionales de Rodalies de Catalunya desde la estación de Barcelona-Sants con dirección a Tarragona y bajar en Altafulla.