¿Te has visto alguna vez en la necesidad de entregar un documento legal ante un tribunal o ante la administración pública en un idioma distinto al del país de destino? Por ejemplo, reclamar una herencia en el extranjero, convalidar un título académico o adoptar a un hijo en otro país. En cualquiera de estas situaciones necesitarás contratar los servicios de un traductor jurado.

¿A qué se dedica un traductor jurado?

Los traductores jurados son profesionales autorizados por el Ministerio de Asuntos Exteriores para traducir documentos oficiales. Actúan como si fueran “notarios del idioma” ya que con su firma y sello dan fe de la autenticidad e integridad de sus traducciones. Además, también tienen la responsabilidad de proteger la confidencialidad de los documentos entregados.

Siempre que tengas que entregar documentación en otro idioma ante organismos públicos como universidades, Registro Civil, Registro Mercantil o Policía debes acudir a un traductor jurado pues sólo así tendrán validez legal.

¿Cómo surgió la profesión de traductor jurado?

Ya en la Edad Media existían en Europa traductores que se dedicaban a traducir documentos con carácter legal, pero la profesión de traductor jurado como la conocemos hoy en día nació en Francia en el siglo XIX. Este modelo luego se extendió a otros países como Alemania, Reino Unido, Italia o los Países Bajos.

En España las traducciones juradas fueron introducidas como parte de las reformas legales y administrativas del reinado de Isabel II; aunque ya en el siglo XVI durante el reinado de Carlos V se fundó la Secretaría de Interpretación de Lenguas dedicada a la traducción de documentos en persa, árabe o francés.

El proceso se consolidó en el siglo XX con la Ley del 21 de febrero de 1946 que creó el primer marco normativo para la traducción jurada en España, centrando en el Ministerio de Asuntos Exteriores las competencias sobre el proceso de selección. Tiempo después, con la entrada en la Unión Europea, la normativa nacional tuvo que adaptarse a los estándares internacionales. Estos cambios se reflejan en la Ley 2/214 de Servicio Exterior y la Orden AEC/2125/2014.

¿Cuál es el organismo regulador de los traductores jurados?

En algunos países los traductores jurados son nombrados por asociaciones o colegios profesionales (por ejemplo, en EE.UU. la American Translators Association es el organismo que otorga las certificaciones). Sin embargo, en España esta competencia depende exclusivamente del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAEC) que, a través de la Oficina de Interpretación de Lenguas, convoca periódicamente los exámenes para obtener el título.

Para poder presentarse es necesario tener nacionalidad española o de algún Estado miembro de la UE y un título de Grado, Licenciatura o Ingeniero Técnico, es decir, cualquier titulación que corresponda al nivel 2 ó 3 del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior según lo establecido en el Real Decreto 967/2014.

¿Qué tipo de documentos puede traducir un traductor jurado?

Los traductores jurados trabajan en su día a día con todo tipo de documentos oficiales como:

·Documentos notariales:escrituras, testamentos, poderes notariales, certificados de matrimonio, etc.

·Títulos académicos: expedientes académicos y titulaciones.

·Documentos jurídicos: sentencias, demandas, informes periciales, etc.

Además de poseer conocimientos profundos del idioma en el que está escrito el documento original, el traductor jurado debe estar familiarizado con la terminología jurídica.

Validez de los documentos traducidos por un traductor jurado

Los documentos traducidos y debidamente sellados por un traductor jurado tienen la misma validez legal en España que aquellos escritos en el idioma original. También son válidos en países que tienen convenios con España, como el Convenio de la Haya.

Si se trata de un país fuera de la Unión Europea es posible que se necesite también una certificación de la oficina consular del país donde se va a validar el documento.

¿Cuánto cuesta una traducción jurada en España?

El precio de este servicio varía en función del idioma, del tipo de documento, de su extensión o del plazo para la entrega.

Cada traductor tiene sus tarifas y conviene no guiarse únicamente por el mejor precio sino también tomar en cuenta factores como la experiencia y formación del traductor. No olvides verificar que está inscrito en el registro oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores y de revisar las reseñas y opiniones de otros clientes. Una buena opción es contactar con un equipo de traductores jurados ya que suelen ofrecer precios más competitivos. Además, tendrás la tranquilidad de que tus documentos están en buenas manos y se manejan de manera segura y confidencial.

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