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Primeras planas

Las cuentas de 'El Periódico' y la hispanofobia aguda

Jordi Cabré afirma en 'El Punt Avui' que "el problema no es el Estado, sino los españoles". 'El Periódico' lanza las campanas al vuelo sobre la inversión extranjera en Cataluña, pero oculta los datos de Madrid

Pablo Planas
12 min
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Con gran despliegue tipográfico y desbordante satisfacción, El Periódico de Cataluña anuncia a sus lectores que Cataluña va bien, que el "procés" es un motor económico en vez de un lastre patológico y que tachín, tachán, la inversión extranjera en el solar catalánico no crece, sino que se dispara. Para llegar a tan extraordinaria conclusión se basan en unos datos presentados por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz. Según el texto del rotativo de Zeta, "Catalunya continúa siendo muy atractiva para los negocios. En el 2015 fue la comunidad autónoma en la que más crecieron las inversiones extranjeras, hasta un 57,8%, que suponen 4.783 millones de euros. Esta cifra es muy superior al incremento de las inversiones extranjeras en toda España, que fue del 11%, hasta los 21.724 millones de euros, y que ha supuesto el quinto mejor registro desde el año 2000. Este dato, "muy positivo" para el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, demuestra la "nula credibilidad del proceso independentista". El número dos del Ministerio de Economía, que en el pasado alertó reiteradamente sobre las consecuencias negativas para los negocios del proceso catalán, ha negado ahora la relación causa-efecto y considera que "nadie invertiría si vieran posibilidad" de que las tesis soberanistas fueran a tener éxito".

En la contraparte, lanza las campanas al vuelo el secretario de "Empresa i Coneixement," Joan Aregio. "Los datos -se lee en El Periódico- demuestran que Catalunya merece "toda la confianza" de cara al exterior. En declaraciones a los medios, Aregio ha destacado que las cifras señalan la confianza que genera "la economía y el talento" de Catalunya para las empresas internacionales y confirman, en su opinión, el reconocimiento de la comunidad como la región del sur de Europa más atractiva para invertir en el 2016".

Sin embargo, la realidad tiene otra cara y los datos, una lectura diferente si se trasladan a su literalidad y se analizan con criterio. El Periódico anuncia que ha llegado un chorro de euros, pero como en Expediente X, la verdad está en otra parte. En CRÓNICA GLOBAL, el director, Xavier Salvador, traza un artículo imprescindible para no quedarse en la superficie: "Los números absolutos no interesan. O asustan, vaya usted a saber amigo lector. Pero lo cierto es que la inversión productiva que llegó a Cataluña el último año fue de 4.783 millones de euros. ¿Saben cuál fue la cifra que recibió Madrid en idéntico periodo? Pues más del doble, 10.093 millones de euros. Comparen: Murcia obtuvo 518 millones".

Continúa Salvador: "Primero, algunas empresas foráneas prefieren preparar las maletas que hacer unas obras para seguir en Cataluña. Segundo, si se descuenta el efecto sede (tanto en Barcelona como en Madrid), la inversión extranjera ha dejado de ser uno de los motores de la economía catalana (recuerden: la electrónica de Samsung, Sony, Panasonic, Sanyo, Sharp…; la química alemana y estadounidense de Tarragona; los hoteles franceses…) y ninguna actividad ha logrado ser sustitutiva del papel desarrollado antaño por el capital foráneo en la industria. Al menos, por el momento".

Cambio de tercio. El trastorno se llama hispanofobia. El sobrino del exalcalde Trias, Jordi Cabré está de remate final en El Punt Avui. España es mala y los españoles, una panda de merluzos que votan a partidos tan diabólicos para Cabré como el PP, Ciudadanos o el PSOE. Escribe el alto funcionario de la Generalidad: S'ha fet molt comú la màxima que afirma que “el problema no és Espanya, el problema és l'Estat”. És una frase que queda molt bé, molt civilitzada i constructiva, però la llàstima és que és mentida. Espanya és el problema perquè el problema no és el seu Estat sinó el seu estat. La seva situació amb ella mateixa. Els seus hàbits, els seus valors, la seva cosmovisió. Com mira el mirall i sobretot allò que no és el mirall. En efecte: el problema és cultural. El PP governa on governa perquè cadascun dels votants espanyols, agafats un per un i comptats després, han votat un codi de valors i d'ideologia determinat. El Congrés dels Diputats no troba una fórmula per encaixar la plurinacionalitat real de l'estat perquè els ciutadans, els espanyols, els que són més de dretes i els que són més d'esquerres, els més provincians i els més cosmopolites, els més conservadors i els més progressistes, tots ells sumats en conclusió, voten d'una manera".

El ataque sigue: "Oi que hem dit moltes vegades que el procés no és Mas, que l'independentisme no és CDC ni ERC ni CUP, que la política catalana no són només els polítics i que es tracta d'un tema cívic i de carrer i de suma d'individualitats? Oi que hem dit que és una cosa del poble, democràtica, lliure i no manipulada per TV3 ni per ningú? Oi que afirmem que cadascú de nosaltres és prou gran per pensar pel seu compte i sumar-se o no sumar-se a aquesta causa? I oi que en aquesta elecció hi intervenen factors que van més enllà de l'economia o la fiscalitat o de les lleis administratives, i que per tant també hi juguen factors emocionals, identitaris, lingüístics, de codi de valors i de cosmovisió cultural? Bé, i si tot això és cert per a nosaltres, per què negar-ho a Espanya? Per què repetir una vegada i una altra la mentida pietosa, que el problema és l'Estat i no els espanyols, quan està molt clara la manera de pensar individual i col·lectiva que predomina entre ells?".

Tremebundo Cabré. Del "somos cojonudos" a "el problema son los españoles". El desahogo del autor explica a las claras la necesidad de entidades como el Grupo de Periodistas Pi i Margall. Ángela Lara entrevistaba ayer a Sergio Fidalgo en La Razón, una pieza apropiada para descubrir la realidad mediática de Cataluña. Ahí van un par de preguntas con respuesta:

"-¿Me podría hacer una radiografía del estado actual del periodismo en Cataluña?. ¿Qué mal padece?

-El principal mal es el tema de la parcialidad, sobre todo en los medios públicos de comunicación. Cuando tanto el sindicato de periodistas, como el Colegio de Periodistas como los mismos comités de empresa de Catalunya Radio y TV3 tienen que denunciar que estos medios están mediatizados por el Gobierno y que éste intenta gubernamentalizar los medios públicos es que ya la cosa está bastante mal. Además, en los medios privados, debido a la crisis, ha habido una excesiva dependencia de las ayudas públicas y casi todos los medios de obediencia catalana han sufrido estas presiones gubernamentales para intentar que el proyecto político que en Cataluña intentan hacer hegemónico los nacionalistas desde hace cuatro años sea el pan de cada día

-Es en este contexto que habéis puesto en marcha el Grup de Periodistes Pi I Margall. ¿Por qué ahora? ¿Con qué objetivo?

-El grupo lo que intenta básicamente es facilitar la convivencia entre los catalanes y el resto de España. Pensamos que Cataluña tiene derecho a expresarse como comunidad pero eso no puede ser óbice para intentar crear confrontación con el resto de españoles. Creemos que en este intento de los nacionalistas de romper con el resto de España ha tenido un campo de batalla privilegiado: ha utilizado los medios para intentar convencer a mucha gente, gente que hace 4 o 5 años no era independentista, para que manifieste su adhesión a esta causa. La crisis y la acción política han ayudado, pero también lo ha hecho el tema de los medios que la Generalitat ha utilizado. En esta dinámica entre el convencer y el informar pensamos que tenemos que alzar la voz. No podemos callarnos ante un nivel de encanallamiento de los medios, sobre todo públicos, que está afectando a la imagen del periodismo. Sabemos que las opiniones son libres y cada medio tiene su línea editorial, pero que quede muy claro lo que es información y lo que es opinión".

La catalanidad. Arcadi Espada alude a ello en su artículo de El Mundo. Escribe sobre la alcaldesa Colau: "Ha dicho Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, que Pablo Iglesias la hace sentir más catalana que nunca. La noticia tuve que leerla dos veces para asegurarme que no aludía a los toqueteos habituales en el partido Podemos. Pero no. Está publicada en un libro titulado 'Ada, la rebel.lió democràtica', que ha escrito el periodista Joan Serra, y alude al estilo arrogante, personal y político, de Iglesias. Las deducciones están a la altura del pensamiento sociológico de la alcaldesa: mientras que los españoles son arrogantes, los catalanes no lo son. La alcaldesa bebe en fuentes contaminadas, pero patrióticas. Al fin y al cabo un versito de 'Los Segadores', el himno nacional de Cataluña, dice: «¡Vade retro esa gente/tan arrogante y soberbia!» De más está decir que esa gente son los españoles. La mísera sinécdoque tiene otro lado, igualmente injusto y lamentable. La imposibilidad de ser catalán y arrogante. Por suerte yo ya me quité: tal posibilidad me habría provocado una inquietud considerable".

En el resto del mundo, Raúl Castro se cachondea en la cara de Obama. ¿Presos políticos? ¿Dónde?

Santoral 22 de marzo: Bienvenido Scotivoli, Basilio de Ancira, Epafrodito, Lea de Roma, Nicolás Owen y Pablo de Narbona.