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Primeras planas

Dimite el Jemad y los efectos mentales de la pandemia

El general Villarroya da ejemplo y presenta su renuncia. La cepa británica complica la situación hospitalaria en España. El neurólogo Segura describe los efectos del virus en las conciencias

19 min

Ética militar. El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Miguel Ángel Villarroya, ha dimitido. En un par de días el militar de mayor graduación tras el Rey ha presentado su renuncia tras haberse inyectado la vacuna del coronavirus saltándose el escalafón de las urgencias sanitarias. No ha habido que insistirle mucho. Parece claro que de haber sido japonés no habría tenido el más leve inconveniente en practicarse el harakiri con un abrecartas.

Alega el general que no ha hecho nada incorrecto ni inmoral, pero que el buen nombre de las Fuerzas Armadas está por encima de cualquier otra circunstancia. El de Villarroya es un caso extraordinario desde la perspectiva política, en la que solo se dimite dos minutos antes de sentarse en el banquillo de los acusados. De la nota de Alejandro Mata en El Confidencial: "Este viernes, la ministra de Defensa le pidió un informe al Jemad para saber cuántas personas recibieron la vacuna, antes de tomar cualquier decisión sobre el resto de altos mandos militares que se vacunaron: los generales Francisco Braco, comandante del Mando de Operaciones; y Fernando García González-Valerio, jefe del Estado Mayor Conjunto. El cese de Villarroya se ha conocido horas después de que el Ministerio del Interior hiciese pública la destitución del oficial de enlace de la Guardia Civil en el Estado Mayor de la Defensa, por vacunarse también de forma indebida".

Domingo de entrevistas que requieren una lectura reposada. En El Español, María José Fuenteálamo interroga al neurólogo Tomás Segura (Albacete, 1967), una referencia mundial en materia de incidencia de la pandemia en la actividad cerebral. "El jefe de Neurología del Hospital Universitario de Albacete dirigió el estudio científico más leído en EEUU sobre la Covid y el cerebro: Albacovid. Su equipo fue pionero en explicar al mundo qué le pasa a nuestra mente con el virus", apunta la entradilla de una entrevista en la que destacan las siguientes preguntas y respuestas:

Pregunta: ¿Reaccionamos bien?
Respuesta: Hay una circunstancia evolutiva en el cerebro humano que en otros casos nos viene muy bien: tendemos al optimismo. Fíjate en algo: cada uno cuenta de una manera, por lo general una que nos beneficia, aquello que ocurrió hace 20 años. El cerebro nos engaña, pero no es por malicia. Es porque está preparado para acomodar la realidad a lo que nos gustaría que fuera. Ser positivos es un mecanismo que en otros momentos nos sirve para sobrevivir, pero en esta situación hemos reaccionado tarde. Tanto nosotros como los políticos. En marzo estábamos viendo lo que pasaba en Italia, empezamos a tener casos y creímos que a nosotros no nos iba a llegar. Hemos pecado de optimistas.
P: Tres veces, tercera ola. Si tuviéramos cabeza, si todos usáramos bien la neuronas, ¿estaríamos en esta tercera ola, en este tsunami como dicen algunas voces?
R: No si hubiéramos sido más prudentes. Pero no nos hemos querido privar de una Navidad llevadera. Es muy humano. Somos un ser social. Si le preguntas a un ser humano por su peor pesadilla te dirá que ser enterrado vivo. Morir en la oscuridad, sufriendo en soledad. El homo sapiens no superaba al neardenthalis en forma física, sino en mentalidad social. Los neardenthalis se agrupaban en clanes de 20, los sapiens, de 60. Es la evolución del cerebro del sapiens, por sus zonas parietal y frontal, lo que le convierte en un ser más sociable. Y eso es lo que nos ha permitido triunfar como especie. Por lo tanto, va contra natura dejar de ser social.
P: ¿Qué cree que pasar por la cabeza de Fernando Simón?
R: A Fernando Simón le ha tocado un papel muy complicado, no lo podemos responsabilizar. Pero nuestra tasa de mortalidad es muy elevada aún con un buen sistema sanitario. Teníamos que haberlo hecho mejor. A Simón le ha faltado liderazgo y credibilidad. Dijo que tendríamos uno o dos casos. Eso es increíble que lo diga un epidemiólogo. Después, lo de las mascarillas. Y luego lo contrario. Cualquiera con autocrítica y autoestima hubiera dimitido, él sabrá por qué no. Este puesto exige credibilidad: vamos a pedir cosas dificilísimas a la sociedad, y tengo la impresión de que Simón ya no la tiene. Aquí nos hace falta un Winston Churchill, que llegó al poder después de ser la persona más odiada de Gran Bretaña, porque hacía unos discursos encendidos y agresivos en los años anteriores al inicio de la II GM. Pedía actuar de forma tajante y dura con Alemania, para evitar la guerra que luego vino. Pero la sociedad no quería oírlo. Ni el presidente Chamberlain. Al final tuvieron que llamarlo, cuando todo se desencadenó y ya no había vuelta atrás.
P: Estrés, sedentarismo, aislamiento social, ¿cómo van a quedar nuestros cerebros?
R: Ya es una barbaridad cómo están quedando. A los enfermos de Párkinson, de Alzhéimer… les recomendamos que ejerciten el cerebro y hagan ejercicio. Y el ejercicio físico, aún no sabemos bien por qué, es el mejor tratamiento para la neuro-degeneración. Pero ahora estamos enclaustrados y además se han cerrado los centros de día… Estas enfermedades avanzan más rápido, se nota mucho en las consultas. Y al resto, el estrés social que vivimos puede llevarnos a sufrir lo que le pasa al soldado cuando vuelve de la guerra: insomnio, ansiedad, irritabilidad…
P: ¿Nuestro cerebro hubiera reaccionado de otra manera si hubiéramos visto más muertos?
R: El humano es un ser visual. Sí, nos hubiera convenido. Pero esto se enmarca en lo de no querer tomar decisiones duras. Se nos ha infantilizado como sociedad: se nos trata como al niño mimado al que no puedes apartar de la felicidad. Una imagen de féretros o pacientes intubados, sin explotar lo gore, hubiera servido para contener algunas actitudes.
P: Cerrar los bares, ¿es el crack para nuestras cabezas en este país?
R: Cerrar los bares es el colmo de la desgracia para el español medio. Y para el hostelero. Y la verdad, no tengo muy clara la influencia de los bares en los contagios, y mucho menos la de los restaurantes. Sí, porque te puedes quitar la mascarilla, pero yo veo mucha gente de botellón o fumando en corrillos en la calle. Si yo tuviera que tomar la decisión de cerrar los restaurantes me costaría mucho hacerlo. Además, la gente hace vida social en el bar del barrio. Eso también se ha perdido irremediablemente.

Portada de 'La Vanguardia' del 24 de enero / KIOSKO.NET

 

Portada de 'La Vanguardia' del 24 de enero / KIOSKO.NET

En La Vanguardia también presentan una entrevista muy interesante con el doctor Josep Maria Argimon, el secretario autonómico de Salud Pública. Le interroga Ana Macpherson:

Pregunta: ¿Estamos cerca de un confinamiento?
Respuesta: Si quieres reducir drásticamente la situación de las ucis, que han subido cien casos en 7 días, la respuesta es sí. Pero confinar se traduce de diversas maneras. Hay que reducir mucho la actividad, mantener medidas de restricción durante mucho tiempo para conseguirlo. Se trata de que dentro del municipio haya pocas cosas que hacer. Ahora la Comisión Europea ha aprobado restringir los viajes a los esenciales. Nosotros tenemos ya una movilidad muy reducida. Hoy en día, con el leve descenso que tenemos, se trata de prolongar las actuales medidas.
P: ¿Aunque descienda el número de casos?
R: Es un descenso poco sólido. Una bajada tímida, ¿y hasta cuándo? Porque hay dos factores que pueden cambiar la situación. La epidemia sube de forma muy rápida alrededor, en las comunidades vecinas, en toda España, y en muchos países europeos, que han tomado medidas mucho más drásticas y mucho antes que en el conjunto de España, que ya supera los 800 casos por 100.000 habitantes. Nosotros bajamos, pero llevamos un mes con restricciones en la hostelería y algunas comunidades con una tasa de más de 1.000 acaban de cerrar. Y el otro factor que puede cambiar el panorama es la extensión de la variante británica. El miércoles teníamos 16 casos, el viernes más de 60, claro que secuenciamos más, pero está extendiéndose.
P: ¿Hay muchas posibilidades de que se haga predominante?
R: Lo sabremos en unas semanas. Pero por esa incógnita hay que mantener también las medidas. Porque aunque bajemos, si se instala subirán los casos, los enfermos y las muertes. El entorno está en ebullición.
P: ¿Entiende que en estas circunstancias el Ministerio de Sanidad no aceptara ampliar el toque de queda que se pedía?
R: Es incongruente. Creo que el Gobierno ha decidido que no quiere saber nada de tomar medidas, únicamente quiere ser la solución, el que trae las vacunas.
P: Pero la vacunación se está poniendo cuesta arriba.
R: Lo de Pfizer es muy poco serio. Nos avisa el viernes de que el lunes no cumplirá lo pactado y de que envía la mitad de dosis. Es una logística muy complicada y la reducción lo ha trastocado todo. Esta semana solo podremos poner segundas dosis y las primeras de las residencias con casos activos. Para vacunar a los contactos estrechos, porque para los que se hayan infectado está contraindicado mientras estén activos. Estaremos cuatro semanas con reducción de actividad porque han menguado las dosis que llegan y luego tendremos que recuperar. No es serio.

En El País se alerta de que "La cepa británica complica la lucha contra un virus desatado". No paran de aumentar los casos vinculados con esa variante del coronavirus. Escriben P. Linde y D. Grasso: "España se encuentra en lo más alto de la tercera ola. Una decena de expertos en salud pública consultados calcula que el jueves se alcanzó el pico de casos (44.357 nuevos). De ser así, a partir de ahora empezaría el descenso. Pero con una incidencia desatada (828 casos por 100.000 habitantes en 14 días), la cuestión es a qué ritmo bajarán los contagios. La proliferación de la variante británica, más infecciosa, aumenta la incertidumbre. En Cantabria o el noreste de la Comunidad de Madrid supone ya el 20% de los nuevos contagios, según cálculos de los hospitales de referencia basados en pruebas realizadas a sus pacientes. Los hospitales, que comienzan a desbordarse, esperan semanas duras. En algunos casos, igual de duras o peores que las que experimentaron en primavera. “Son ya muchos meses y no ves el final”, relata Ricardo Gimeno, médico de la UCI del hospital La Fe de Valencia. En la peor semana de primavera se produjeron 27.000 ingresos hospitalarios. En la del otoño, 7.000. En la semana que hoy termina, sin contar los datos del sábado y el domingo (los últimos actualizados son del viernes), suman ya 14.000. Y la que entra serán más. Complicado. Horrible. Desastroso. Desolador. Terrorífico. En esta escala de calificativos se mueve el análisis de la situación epidemiológica española de una decena de expertos de salud pública consultados por este periódico".

Portada de 'El País' del 24 de enero / KIOSKO.NET

 

Portada de 'El País' del 24 de enero / KIOSKO.NET

En cuanto a la campaña de la vacunación, Cristina Castro escribe en El Independiente que el próximo reto será inmunizar en sus domicilios a más de cuatrocientas mil personas: "La vacunación en residencias ha sido el primer reto para las autonomías, que en algunos casos han tenido problemas para vacunar a la velocidad a la que llegaban las vacunas y se han saltado el protocolo pasando a los sanitarios para mejorar sus cifras. En Madrid, por ejemplo, un tercio de sus residencias denunciaba que aún no tenía ni fecha para vacunarse 19 días después del inicio de la campaña. Sin embargo, el mayor reto dentro de la primera fase – que debe completarse en el primer trimestre según la estrategia de Sanidad – aún está por llegar. Son los grandes dependientes y sus cuidadores, un grupo más numeroso que el de las residencias y que ha de ser vacunado puerta a puerta. Una operativa con incógnitas que aún no han despejado ni Sanidad ni la mayoría de las autónomas".

Política catalana. El dirigente de Junts per Catalunya (JxCat) Josep Costa asoma en El Nacional entrevistado por Marta Lasalas. El ariete puigdemontista contra ERC exhibe la teoría de que el independentismo venció por goleada en octubre de 2017 y que sólo unos aguafiestas como los republicanos no se han dado cuenta. Esto dice Costa: "Me ha sorprendido que con el tiempo, progresivamente, se ha ido instalando en bastante gente el relato que en Octubre del 2017 perdimos, fracasamos, no fuimos lo bastante fuertes para ganar. Aquello que es una victoria rotunda, incluso heroica, ante el Estado que despliega todo su poder, el hecho de reinterpretarla como una derrota es una cosa que me ha sorprendido mucho y me ha decepcionado. Cada vez más gente nos explica que en octubre del 2017 o no lo conseguimos, o no sirvió para nada, que fue un fracaso, un error y que, por lo tanto, de esto sacan la consecuencia de que hay que cambiar de estrategia. Esto me desconcierta y me preocupa porque yo no lo veo así".

Lo que Costa ve es que "el 1-O fue una gran victoria, una demostración de fuerza popular y democrática excepcional, imbatible, que el Estado puso todo su poder para detenernos y no lo consiguió. El Estado tuvo una doble derrota aquel día. Tuvimos el relato de un Estado que envía a la policía a retirar urnas, confiscar papeletas y a zurrar a la gente y a la vez tuvimos una imagen de debilidad del Estado que es incapaz de imponer su ley y que la gente de Catalunya, el independentismo que es mayoritario en el país, es capaz de desbordarlo".

Problemas en la CUP, que enmienda la campaña de Dolors Sabater. Dicen las bases y la dirigencia de la izquierda que la exalcaldesa de Badalona va por libre, que eso de entrar en el Govern es pecado y tabú y que hay demasiado personalismo en torno a la candidata. Así lo cuentan Ferran Casas y Joan Serra Carné en Nació Digital: "L'acord entre la CUP i Guanyem per presentar-se a les eleccions del 14 de febrer no va ser fàcil de gestionar internament. I l'estratègia política i electoral desplegada pels anticapitalistes, així com la campanya resultant, no agrada una majoria dels dirigents. Això és el que es desprèn de tres documents, als quals ha tingut accés NacióDigital, elevats per territorials i aprovats aquest dissabte per una àmplia majoria al consell polític de la CUP. El qüestionament de l'estratègia electoral que ara té en Dolors Sabater la cara visible és total. Més enllà de l'estil i l'organització de la campanya, i dels mecanismes de debat intern a la mateixa CUP i a la coalició amb Guanyem, el punt bàsic de desacord entre els cupaires és que s'obri la porta a entrar al Govern o participar de nou de la governabilitat".

24 de enero, santoral: Francisco de Sales, Feliciano obispo, Sabiniano y Xenia.