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Primeras planas

Casado a la parrilla y la vida loca de Santi Vila

El máster que podría reventar al PP. Las inquietantes fotografías de los terroristas del 17-A. Barcelona, vergüenza del Mediterráneo y un tal Albert Arias

07.08.2018 11:10 h.
7 min

Titulitis, enchufismo, currículos hinchados, postureo académico y chanchullos administrativos. Pura inmoralidad. La universidad en España es un mondongo superlativo sin crédito alguno, agujero negro del conocimiento, churro manifiesto. Pocos centros, y de letras ninguno, podrían resistir una evaluación independiente. Toda esa morralla le ha caído encima al flamante Pablo Casado, líder del PP que podría ser tan efímero como aquel Antonio Hernández Mancha que medió entre Fraga y Aznar. Sorprendió mucho el guiño de Casado en su congreso a Hernández Mancha. "Garbancito" le llamaban en sus tiempos.

Portada de 'El País' del 7 de agosto de 2018 Casado fue un joven universitario polivalente, jefe de las Nuevas Generaciones, del gabinete de Aznar, gran esperanza blanca del conservadurismo que no tenía tiempo de ir a clase, pero tenía como madrina a Esperanza Aguirre. El hombre se sacó la mitad de la carrera de Derecho en un verano. El caso Casado en El País tiene muy mala pinta. Ahí va un párrafo esférico. Escribe Natalia Junquera: "Apenas 17 días después de su nombramiento, el presidente del PP tiene sobre la mesa una exposición razonada de 54 folios en los que la juez Carmen Rodríguez-Médel traslada al Supremo las sospechas sobre su máster, que considera 'un regalo académico' por la 'relevancia política e institucional' del dirigente del PP, diputado autonómico por Madrid cuando ocurrieron los hechos. Los delitos de los que se le acusa están penados de uno a tres años de cárcel en el caso del cohecho impropio (aprovecharse de la condición de representante público para recibir regalos) y de 9 a 15 de inhabilitación por la prevaricación administrativa".

Y todo por un máster de chichinabo, una caraja de título que es papel mojado, una línea de currículo sobre administración de administraciones. El PP vuelve a estar en la tesitura de si se hunde o se refunda. Las expectativas creadas por el donaire de Casado, el brío desacomplejado, el conservadurismo fuerte y orgulloso, todo eso se ha quedado en nada ante un expediente de mayúscula frivolidad en el mejor de los casos. Títulos regalados.

Como no hay mal que por bien no venga, el asunto de Pablo Casado revela la fiera independencia de la justicia del Reino. ¿El nuevo líder del PP? Que le citen a declarar en el Supremo. Curioso el perfil de la juez Carmen Rodríguez Medel que aporta El Confidencial: "La jueza Carmen Rodríguez Medel, que instruye el caso Máster, llegó a los juzgados de plaza de Castilla el pasado mes de enero. Durante casi un año antes, concretamente 11 meses, se desempeñó como asesora del entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá, como asesora adscrita a la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia. Se da la circunstancia de que Catalá fue uno de los principales 'enemigos' de la rival de Pablo Casado, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, en la lucha por la presidencia del PP".

Casado lo niega todo y dice que no piensa dimitir. Eso mismo es lo que sueltan todos los que acaban dimitidos. En Ok Diario establecen una línea de defensa del joven dirigente popular: Son los otros casos Casado, la colección de infladas que adornan los currículos de ilustres socialistas y no menos doctos podemitas. Dicen que Sánchez convirtió un café en el IESE en un máster del universo y que Monedero iba de asesor del Banco Central Europeo. Claro que sí, guapi.

Los preparativos del primer aniversario de los atentados islamistas de Barcelona y Cambrils incluyen la filtración y difusión del álbum de fotos de los terroristas (El Español). Parece que se lo pasaron en grande montando bombas y haciendo planes. Inquietantes imágenes. Se les ve contentos. Uno de ellos se retrata con una camiseta de una conocida marca deportiva y un cinturón de explosivos. Sonríe y apunta con el índice al techo. Ahora están en tumbas sin nombre en Marruecos. Ni 72 vírgenes ni nada.

Barcelona. Ada Colau sigue desaparecida mientras la ciudad se convierte en la vergüenza del Mediterráneo. Es inevitable y resulta que existe el cargo de "director del plan estratégico de turismo", una puesto que ocupa Albert Arias. Uno de sus últimos trinos ya forma parte de la antología de cómo Barcelona se fue al garete. Escribía hace un par de días este ciudadano: "O sigui, que un tio s'esbaralla amb un altre i, de cop, la ciutat és Gomorra, el país s'enfonsa, les rotatives s'escalfen i, al final, como no, la culpa és de Colau, que no fa res. Sincerament, us en podeu anar a la merda". Conste que ha pedido disculpas. El calor.

Las redes sociales es lo que tienen. En El Nacional, por ejemplo, se meten a saco con las vacaciones de Santi Vila, que posa en su Instagram con su marido y unos amigos a bordo de una embarcación de recreo dotada de una imponente tripulación. Y claro, Forn, Turull y el resto de excompañeros de gabinete, en la trena o en Waterloo, le reprocha el diario de Antich a Vila. Pero es que es Vila el que se exhibe en cubierta y en las redes por voluntad propia. Nadie le ha robado la intimidad.

7 de agosto, santoral: Cayetano de Thiene, Donaciano y Victricio de Rouen.