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Vidal-Quadras: "Si Torra sigue con el golpe, el 155 volverá durante años"

El exvicepresidente del Parlamento Europeo cree que Alemania "entregará a Puigdemont" y que el 'procés' acabará en "fracaso" pese a la "pusilanimidad e incompetencia de Rajoy"

Aleix Vidal Quadras avisa a Quim Torra
12.05.2018 00:00 h.
14 min

Aleix Vidal-Quadras (Barcelona, 1945) está retirado de la política activa, pero sigue participando del debate público. El que fuera vicepresidente del Parlamento Europeo hasta 2014 es uno de los grandes defensores del proyecto comunitario. Fue precisamente por su europeísmo militante que tomó distancia del partido Vox, pese a ser uno de sus fundadores. Pero no es la primera vez que este físico de carrera abandona un partido: se dio de baja del PP en los años más álgidos del secesionismo catalán.

Vidal-Quadras nos cita en una cafetería del barrio de Salamanca, cerca de donde vive. Nos lo encontramos leyendo a través del móvil un artículo del catedrático de Derecho Constitucional Javier Tajadura, en el que critica la decisión del Gobierno de no recurrir el voto delegado de Antoni Comín y Carles Puigdemont. Nos saluda e inmediatamente nos hace partícipes de su lectura y de lo equivocado que está Rajoy con Cataluña, su tierra natal.

—Pregunta. Se lamenta de que el Gobierno de Rajoy no ha recurrido el voto delegado de Comín y Puigdemont. ¿Cree que es porque no es capaz de mantener el 155?

—Respuesta. El Gobierno hace tiempo que ha renunciado a imponer la ley en Cataluña. Ha demostrado a lo largo de todos estos meses, sobre todo, desde que el Parlament aprobó las leyes de Transitoriedad y del Referéndum que no se atreve a hacer valer la autoridad del Estado en Cataluña. Todo lo que ha hecho para preservar el imperio de la ley ha sido tarde, de manera incompleta y en contra de sus verdaderos deseos. De hecho, Rajoy dijo en una ocasión que le obligarían a hacer lo que no quería hacer.

—Quizás no es que no quieren sino que no pueden.

Hay varias circunstancias que les impiden cumplir con su deber. La primera es el carácter de Rajoy. Odia el conflicto, le cuesta muchísimo tomar decisiones firmes. Cataluña es algo que no entiende y, debido a su carácter, lo que quiere es sacárselo de encima lo antes posible. También está la cuestión de su supervivencia política. Su prioridad es agotar la legislatura y para ello necesita aprobar los presupuestos con el voto del PNV. Para tener ese voto necesita levantar el 155 en Cataluña. Por lo tanto, quiere un Gobierno de la Generalitat, aunque sea rabiosamente independentista.

—¿Esto es 'pan para hoy y hambre para mañana'?

La relación del PP y el PSOE con el separatismo catalán siempre ha sido pan para hoy y hambre para mañana. Se han ido transfiriendo competencias y haciendo alianzas políticas para solucionar coyunturas electorales desfavorables y siempre se ha hecho sacrificando el largo plazo por el corto plazo. Esto se ha visto muy claro con el golpe separatista. No es fruto de acontecimientos recientes ni de un calentón súbito, sino la consecuencia lógica de 35 años proporcionado a los nacionalistas catalanes los instrumentos financieros, institucionales, educativos y de comunicación para hacer lo que han hecho. El golpe ha sido la culminación de un proceso que ha durado décadas.

—Si todo sigue igual cree que ¿Cataluña llegará a ser un Estado independiente?

Mi opinión es que la república catalana independiente nunca verá la luz. Por razones de fondo. Es completamente imposible que un Estado soberano, democrático, miembro de la Unión Europea y con cinco siglos de existencia permita a determinadas fuerzas interiores subversivas y vulneradoras de la ley acabar con su existencia. España sobrevivirá incluso a Rajoy, lo cual ya es sobrevivir. El Estado español posee tal envergadura que puede superar gobernantes de la pusilanimidad e incompetencia de Rajoy.

Por otro lado, la república catalana independiente no tiene viabilidad financiera, carece de los recursos para garantizar las pensiones, el pago del desempleo, los servicios públicos… La Generalitat acumula una deuda gigantesca y carece de crédito internacional. Colapsaría rápidamente en términos financieros. Además, para constituir un nuevo Estado necesitas que el resto del mundo te reconozca y, lógicamente, ningún Estado miembro de la Unión, por la cuenta que les trae, permitirá que un Estado miembro se descomponga. Lo más dramático del “procés” es su imposibilidad. Estamos gastando dinero y energía en algo que nunca llegará. Y esto es indignante.

—Pero ahora se ha internacionalizado... ¿Cree que Alemania entregará a Puigdemont?

Yo creo que sí. Ahora el juez Llarena ha abierto la puerta a la sedición para facilitar el trabajo. Tampoco se trata de que estos jueces tengan que volver sobre sus pasos de una forma que les parezca humillante. Pero es muy posible que Puigdemont acabe extraditado. Lo que ha hecho, también desde una perspectiva alemana, es inaudito. Cuando entiendan la naturaleza de los delitos de Puigdemont actuarán en consecuencia. Creo que la realidad finalmente se impondrá.

—Usted dejó el PP por el pacto con CiU, conocido como el Pacto del Majestic.

Sí. En aquella época Aznar necesitaba a Pujol para tener una mayoría en el Congreso y una de las cosas que Pujol le pidió es que yo dejara la presidencia del PP de Cataluña. Pero cuando me doy de baja es en el 2014, porque ya no puedo seguir en un partido que ha abandonado por completo todos sus principios y valores, y que se ha transformado en una máquina sin ideología de conservación del poder. Me sentía tan incómodo que me marché.

—Luego funda Vox y también lo acaba abandonando. ¿No es demasiado purista?

Me voy porque después de las elecciones europeas de 2014, donde por muy pocos votos la lista que yo encabezaba no consiguió el escaño, los dirigentes de Vox tomaron una línea que yo no comparto. Muy anti europeísta y alineada con el Frente Nacional de Le Pen o al Partido de la Libertad de Wilders. No es que sea demasiado susceptible, pero cuando estoy en un proyecto tengo que sentirme bien conmigo mismo.

—¿Se sentiría cómodo en Ciudadanos?

No hay partidos perfectos, como usted dice, pero sí que es en este momento el partido que más optimismo genera. Es un partido de gente honrada, sin casos de corrupción, tiene una visión del modelo económico y social que hay que aplicar basado en la economía libre y un entorno fiscal y regulatorio favorable a la actividad de las empresas, es europeísta, cree en el imperio de la ley… Sobre Cataluña también coincido completamente con su planteamiento. Si me pregunta a cuál he votado en las últimas elecciones, es a Ciudadanos.

—¿Se cree las encuestas y la subida que reflejan de Cs?

Yo estoy convencido de que Ciudadanos será el partido más votado de las próximas generales y también de las europeas. Este partido está destinado a ser el referente del centro y centro derecha en España. El PP va a dejar de ser la fuerza hegemónica de este espacio.

—Cambiando de tema. Mañana es Eurovisión. Usted ha criticado que Alfred y Amaia sean los que representen a España en Eurovisión.

Me parecen muy inmaduros. Representar un país y regalarle a tu novia un libro cuyo título es ofensivo para muchos españoles, y ella decir que ese libro es su talismán… La verdad es que tampoco se les puede culpar, son muy jóvenes y están muy influidos por un determinado ambiente.

—¿No nos hace grandes como país aceptar la crítica?

Sin duda. Es parte de la sociedad abierta. Y la autocrítica te ayuda a mejorar. Pero vamos, representar a España y hacer algo que pueda ofender a millones de tus compatriotas me ha parecido muy desacertado. De todas maneras, van a tener un resultado muy malo en Eurovisión. Estoy convencido.

—¿Cómo ve la investidura de Quim Torra?

Todo dependerá de lo que este señor haga. Si decide convertirse en una marioneta de Puigdemont e insiste en continuar desafiando a la Constitución y a la ley, está claro que tendrá que volver el 155. Y si vuelve ya no será para unos meses. Será para quedarse durante años. Para recuperar la educación, los Mossos d’Esquadra, los medios de comunicación públicos... El camino del golpismo lleva sin remedio al fracaso. Ahora se enfrentan a un Gobierno muy débil, pero Rajoy y el rajoyismo desaparecerán. El próximo gobierno de España tendrá de presidente a Albert Rivera en coalición con el PP o el PSOE. El nuevo Gobierno tendrá una actitud más enérgica contra el nacionalismo e impondrá un 155 realmente efectivo. El plan separatista está abocado al fracaso. Es una etapa triste, donde se ha fracturado a la sociedad catalana y que no habrá servido para nada.

—¿De todo eso no saldrá nada? ¿Cuál cree que será la solución a medio plazo?

Eso terminará con una reforma de la Constitución que será exactamente la contraria de la que los nacionalistas pretenden. Será una reforma que construirá un Estado más eficiente, más fuerte… La reforma corregirá los problemas estructurales que nos ha llevado a donde estamos: al peligro de ruptura de España, a una corrupción desatada, a un Estado que tienen una deuda del 100% del PIB, a una superposición de administraciones que deteriora la propia unidad de mercado interno.. Todo esto tendrá que corregirse y el partido llamado a corregirlo sin duda es Ciudadanos. Porque el PP está incinerado, Pedro Sánchez no se entera de nada y Podemos nos llevaría a la miseria.

—¿Y una mejor financiación para Cataluña?

No se entiende que el problema no es la financiación, sino el estado autonómico en sí. Lo que hay que hacer es transformar el Estado autonómico actual, que es financieramente insostenible y políticamente inmanejable, en un Estado sólido, bien articulado, eficiente, que funcione correctamente y donde cada nivel de la administración juegue su papel dentro del respeto a la ley. No necesitamos parches, sino una revisión completa para que España pueda tener éxito en el contexto global.

—Hablando de esta dinámica de cambios. ¿Cree que se debe cambiar el Código Penal tras la sentencia del caso de ‘La Manada’?

Yo creo que hubo intimidación. El Código habla de violencia o intimidación. No es necesario pegar a una mujer para obligarla a hacer algo que no quiere hacer. Una chica de 18 años que ha bebido y que está aterrada frente a cinco individuos como cinco torres tiene su voluntad anulada y lo que haga a continuación no responde a su libre decisión. La sola presencia física de cinco energúmenos la sitúa en una posición de tal inferioridad y miedo que pueden hacer con ella lo que quieran. Por tanto, no hubo violencia explícita, pero sí intimidación. Yo no lo hubiera calificado como abuso sino como agresión por la razón que he expuesto. Pero esta es mi impresión desde fuera. No he manejado toda la información que tienen los jueces.

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