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La consellera de presidencia, Elsa Artadi, con el presidente de la Generalitat, Quim Torra / EFE

Torra echa el pulso al Gobierno para ‘resistir’ tras la sentencia del 1-O

El presidente catalán mantiene los símbolos a favor de los políticos presos y pone en marcha un comité de trabajo, sin ERC, para crear un clima de desobediencia

20.03.2019 00:00 h.
5 min

Desobediencia. Esa es la decisión del presidente catalán, Quim Torra, que han seguido el resto de consejeros del Govern, con algunas excepciones, como las de la consejera de Empresa, Àngels Chacón, aunque no en todo el edificio de Empresa. No se retiraran los lazos amarillos y las pancartas a favor de los “políticos presos” de los edificios públicos de la Generalitat. Lo que se pretende es echar un pulso al Gobierno con una cuestión aparentemente menor, para ensayar la “resistencia” que debería llegar tras la sentencia del 1-O. "Ningún paso atrás", afirman las fuentes del Gobierno.

Esa es la voluntad de Torra, que ha puesto en marcha un comité de trabajo, en el que no participa Esquerra, --por ahora-- para preparar esa resistencia. Forman parte de ese equipo sus más fieles colaboradores, entre ellos la que será, desde este martes, la portavoz del Ejecutivo catalán y consejera de Presidencia, Meritxell Budó, hasta ahora alcaldesa de La Garriga. Budó sustituye a Elsa Artadi, que formará parte, como número dos, de la lista de Junts per Catalunya a la alcaldía de Barcelona.

El núcleo de Torra

Budó ha sido una imposición de Jordi Turull, quien, desde la prisión, ha ejercido como consejero de Presidencia “legítimo”. Ese particular pulso lo ha ganado respecto a Josep Rull, que tenía como favorito a Damià Calvet, consejero de Política Territorial.

Con Budó; Jaume Clotet, director general de Comunicació, aunque se ha prestado para formar parte del equipo de Artadi, además de Josep Ramon Casals, director de la Oficina del President, y en coordinación con Laura Borràs y Míriam Nogueras, que irán en la lista al Congreso, Quim Torra pretende trazar un plan para aprovechar “el momentum”. Eso no lo ha olvidado Torra. Lo expresó desde el primer momento en el que fue elegido presidente, en el Parlament, y lo mantiene. “Considera que se puede llegar a un proceso, otra vez, de desobediencia si la sentencia del juicio a los políticos presos acaba siendo dura”, señalan fuentes del gobierno catalán.

La alcaldesa de La Garriga y vicepresidenta cuarta de la Diputación de Barcelona, Meritxell Budó / DIPUTACIÓN DE BARCELONA

Meritxell Budó, nueva consejera de Presidencia

Esquerra apoya a Torra

Esquerra lo sabe. Tiene otros planes, pero tampoco sabe cómo distanciarse de Torra. Tampoco sabe si quiere o no. Este martes podía haber constatado esas diferencias. Pero no lo hizo. Los símbolos que la Junta Electoral Central pidió que se retiraran se mantuvieron en consejerías en manos de Esquerra, como la de Economía, que es el corazón del poder de Esquerra. Durante el día, además, dirigentes republicanos, como Joan Tardà o Gabriel Rufián, insistían en que esos lazos amarillos no representaban ninguna opción partidista, y que, por tanto, no se debían retirar.

La Delegación del Gobierno, que dirige Teresa Cunillera, dio cuenta de la presencia de toda esa simbología en los edificios de la Generalitat, con pancartas como “libertad presos políticos y exiliados”, junto a un lazo amarillo. En el escrito remitido a la Junta Electoral Central se fijó la relación: en el Palau de la Generalitat, y en las consejerías de Gobernación y Relaciones Institucionales; Cultura; Territorio y Sostenibilidad; Empresa y Ocupación; Interior; Economía y Conocimiento; Agricultura y Salud.

Cartel con lazos amarillos en el balcón del Palau de la Generalitat / EFE

Fachada del Palau de la Generalitat

¿Cambiar de rumbo?, no parece

El argumento de Torra es que estaba pendiente de un informe del Síndic de Greuges, a pesar de incumplir el plazo dado por la Junta Electoral Central, que finalizaba a media tarde de este martes. Ese informe no se había presentado, tras ese instante.

Pero la voluntad política es diáfana. Tensar la cuerda, hasta el último momento. Con prudencia, pero mostrando que no se desea obedecer. Y preparar el terreno, por si se genera un nuevo movimiento social en el que el independentismo recupere toda su fuerza. Para acompañar esa decisión, unas 200 personas se concentraron en la Plaza Sant Jaume, con el objetivo de apoyar la decisión de Torra. ¿Cambiar de rumbo? No hay indicios todavía.