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Los portavoces de ERC, Gabriel Rufián y Joan Tardà / FOTOMONTAJE DE CG

Rufián destroza la estrategia de ERC en el Congreso

El diputado rompe los equilibrios de la formación republicana, que defiende un agitprop en Madrid sin romper puentes con los socialistas, mientras se consolida como partido de gobierno en Cataluña

22.11.2018 00:00 h.
6 min

Orgullo y bochorno con solo 24 horas de diferencia. ERC ha pasado de aplaudir la intervención de Joan Tardà el martes en el Congreso, a lamentar la “sobreactuación” de Gabriel Rufián. “Nunca hemos disimulado que hay una doble estrategia en Madrid y en Cataluña”, explicaba ayer un dirigente republicano en los pasillos del Parlament. Pero Rufián va por libre desde hace tiempo. Tardà lo sabe y aguanta. ¿Hasta cuando?

El de Santa Coloma de Gramenet fue expulsado de la sesión de control del Congreso tras encararse con el ministro de Exteriores, Josep Borrell. La presidenta de la Cámara, Ana Pastor, había llamado al orden en dos ocasiones a Rufián, pero a la tercera, le expulsó.

Josep Borrell, ministro de Exteriores, tras recibir los insultos y un salivazo de diputados de ERC / EFE

Josep Borrell, ministro de Exteriores, tras recibir los insultos y un salivazo de diputados de ERC

El republicano había pedido la "dimisión" de Borrell, a quien había calificado como "el ministro más indigno de la historia de la democracia española". Y tildó de "vergüenza" que el ministro " se mofara" del presidente de ERC, Oriol Junqueras, "mientras se pudría en una cárcel de Madrid". 

Después se produjo el supuesto escupitajo a Borrell, lo que añadió más teatro a la intervención de los republicanos, que abandonaron en hemiciclo en bloque.

Satisfechos con la intervención de Tardà

De esta forma, Rufiàn eclipsaba la intervención que Tardà hizo el día anterior, donde arremetió contra Ciudadanos. Advirtió de que cada vez que la formación de Albert Rivera llame “golpistas” a los independentistas, ERC les llamará “fascistas”. Aunque precisó que ese calificativo no va dirigido a los votantes de Cs.

Por el contrario, Rufián no entiende de matices. “La intervención de Tardà fue un éxito que ahora ha quedado en nada”, insisten los republicanos.

Desde ERC siempre se ha reconocido que no es fácil mantener esa dualidad que supone gobernar con responsabilidad en Cataluña, apostar por el diálogo y presentar unas buenas credenciales en materia de gestión en el próximo ciclo electoral --municipales en mayo y catalanas en el otoño de 2019--, pero sin abandonar un cierto agitprop independentista. No desean los republicanos quedar arrollados por la maquinaria propagandística de Carles Puigdemont, que pierde fuelle pero sigue siendo fuerte.

De ahí que reserven su dialéctica más bizarra para el Congreso, donde ejercen la oposición. Igualmente complejo es aspirar a ser partido de gobierno, mantener las esencias secesionistas y pactar con otras formaciones --no tendrán más remedio, como apuntan las encuestas de intención de voto--, como los socialistas, a los que ayer atacaron de forma durísima a través de la figura de Borrell.

Las 'performance' de Rufián

Rufián se ha convertido en un verso libre que pone a ERC al borde del ridículo. Sus performance --ha exhibido una impresora en el hemiciclo, unas esposas y una camiseta con una foto de Rodrigo Rato entrando en prisión-- han convertido al diputado en una caricatura de sí mismo.

Los roces entre Tardà y Rufián eran conocidos en medios parlamentarios. Pero Oriol Junqueras creía firmemente en el fichaje del joven de Santa Coloma, cuya finalidad era atraer a un electorado castellanohablante para pescar votos en el caladero metropolitano del PSC. De hecho, esta operación comenzó a dar resultados en las elecciones del 21D, donde los republicanos lograron sacar los mismos votos que obtuvo Junts pel Sí (ERC-CDC) en los comicios de 2015 en localidades como Cornellà, Santa Coloma de Gramenet o Sant Adrià de Besós. Destacan los aumentos del voto independentista en municipios como Sant Adrià (+2,45%), Sant Boi de Llobregat (+1,77%), El Prat de Llobregat (+1,77%), Badalona (+1,67%), Santa Coloma de Gramenet (+2,08%) o Badia de Vallès (+3,75%). Localidades todas ellas donde el secesionismo siempre tuvo problemas de arraigo.

Dicho de otra manera, ERC constató, a pesar de la victoria de Junts per Catalunya, que las cosas le iban mejor sin PDeCAT en ciudades muy pobladas. Y tomó nota de ello para las elecciones municipales de 2019.