Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès (i) y el secretario general de Junts, Jordi Sànchez (d), durante la presentación de su acuerdo en los jardines del Palau Robert / EP

El puzzle imposible: un pacto presupuestario entre ERC, JxCat y la CUP

Los neoconvergentes, que retienen consejerías que fueron epicentro del 'caso 3%', defienden una gestión público-privada y menos presión fiscal, lo que choca de lleno con los antisistema

6 min

El acuerdo firmado entre ERC y Junts per Catalunya (JxCat) cede el peso económico de la Generalitat a los neoconvergentes, cuyo ideario económico y social choca frontalmente con la CUP, el tercer socio de este puzzle imposible que debe gobernar Cataluña. Y aunque los cupaires no tienen intención de entrar en ese Ejecutivo de coalición, renovado gracias a un pacto firmado in extremis el pasado fin de semana, no será fácil conciliar la gestión de JxCat con quienes pueden vetar el presupuesto de la Generalitat.

En este mandato, los independentistas ya no contarán con el apoyo de En Comú Podem, que facilitaron la aprobación de las cuentas catalanas de 2020, utilizados de forma partidista por Aragonès para presionar a JxCat con la amenaza de un gobierno en solitario.

Discrepancias sobre el modelo fiscal

Ya en la anterior legislatura, Junts expresó sus discrepancias por ese acuerdo negociado entre ERC --entonces Pere Aragonès era el vicepresidente económico-- y los comunes, porque, dijeron, “no es nuestro modelo de país”. El acuerdo contemplaba un aumento de la presión fiscal. Un tema espinoso para JxCat, un partido con vocación transversal donde la mayoría de sus dirigentes rechazan un aumento de los impuestos. No así Jordi Sànchez, secretario general de esta formación y que, durante la campaña, discrepó abiertamente con Laura Borràs y Joan Canadell al defender el impuesto de sucesiones.
 

Jordi Sànchez asegura que se sienten "reflejados" en el acuerdo con ERC / EP

El propio Sànchez precisó ayer, durante la presentación oficial de los acuerdos, que su partido defiende la colaboración público-privada, esto es, la externalización de servicios y los conciertos económicos. Una postura muy diferente a la de la CUP, defensora de una gestión cien por ciento pública y muy crítica con la presencia de las empresas del Ibex en los 27 proyectos catalanes presentados por el Govern para acceder a los fondos europeos Next Generation. Los máximos responsables de esas ayudas serán los neoconvergentes, ya que Elsa Artadi será la nueva vicepresidenta económica. Durante las negociaciones, la CUP vetó a Artadi --a la que identifican con las políticas liberales y de austeridad de su padre político, el exconsejero de Economía, Andreu Mas-Colell-- como titular de Economía, pero Esquerra ha sido firme en la propuesta para evitar que dirigentes más radicales como Canadell se colaran en los acuerdos.

El caso 3%

Los cupaires también han hecho bandera de su lucha contra la corrupción, como en su día hizo ERC. La posibilidad de que los republicanos asaltaran las consejerías convertidas en el epicentro del caso 3% --relativo al cobro de comisiones por adjudicación de contratos para financiar a CDC--, Salud y Territorio, se ha desvanecido, y JxCat retendrá ambos negociados, aunque la obra pública pasará a estar incluida en el departamento de Políticas Digitales e Infraestructuras.

Los partidos de la oposición se han percatado de esas contradicciones ideológicas, que preconizan más inestabilidad. El portavoz adjunto de PSC-Units, Raúl Moreno, denunciaba que ERC “presidirá un gobierno en manos de la derecha con el beneplácito de la CUP. Formación, recordó, que ha dado dos años de plazo a los republicanos para demostrar el cumplimiento de sus acuerdos. Una monitorización que se hace extensiva a varios organismos de revisión, lo que el socialista considera la demostración de que el Govern se basa en “un pacto de desconfianza”.

"Pacto de la resignación"

Jéssica Albiach, líder de En Comú Podem en el Parlament, aseguró que el pacto alcanzado entre ERC y Junts será conocido como el "pacto de la resignación", porque considera que no es un pacto para construir futuro o ensanchar los derechos, sino para alargar una opción fracasada, en sus palabras. Y cree muy preocupante que Junts se haya quedado las conselleries que, a su juicio, son más relevantes en términos sociales --a excepción de Educación--, y también con las de más presupuesto.

El secretario general del PPC, Santi Rodríguez, ha recordado que “ya conocemos las políticas de este Govern muy de izquierdas que no benefician a Cataluña, políticas que incrementan los impuestos y la presión fiscal al conjunto de los catalanes y siguen provocando la fuga de empresas”.

El portavoz de Ciudadanos, Nacho Martín Blanco, introdujo otro elemento de confrontación: la gestión de la Consejería de Interior, que va a “quedar en manos de ERC”, quien ha “cedido a las exigencias de la CUP. “Es evidente que van a debilitar más aun la posición de los Mossos”, vaticinó.