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Junts per Catalunya insiste en la candidatura de Puigdemont, y engaña a ERC en una negociación que no concreta nada / EFE

Puigdemont usa la calle para presionar a ERC

Tras la frustrada investidura de su candidato, JxCat solemniza su guerra con Roger Torrent apoyando la movilización independentista

31.01.2018 00:00 h.
4 min

“¿Y ahora qué? ¿Otra vez elecciones?”, se preguntaba ayer una pensionista que, siguiendo las directrices de las entidades independentistas, se manifestó ante las puertas del Parlament. Lo hizo como el resto de movilizados, equipada con una careta de Carles Puigdemont y una estelada. La concentración de apoyo al expresident destilaba más obediencia que pasión. El procesismo comienza a hacer mella en la paciencia ciudadana. Junts per Catalunya, enrocado en su lema “o Puigdemont o Puigdemont”, lo sabe y ayer lanzó a la ciudadanía contra el presidente del Parlament, Roger Torrent, después de que el republicano aplazara la sesión de investidura del candidato convergente.

La decisión puso de manifiesto el enfrentamiento soterrado que, desde hace meses, mantienen JxCat y ERC. Ambas formaciones, que un día fueron socias de gobierno y compañeras de coalición, solemnizaron su guerra en los pasillos del hemiciclo. JxCat acusó a Torrent de decidir unilateralmente el aplazamiento, aunque el presidente de la Cámara asegura haber intentado contactar por teléfono con Puigdemont sin éxito para informarle de ello.

"Siempre estaremos con la gente"

El respuesta a ese pulso republicano, JxCat utilizó el altavoz parlamentario para dirigirse al electorado independentista y prometer que Puigdemont y el resto de miembros de su candidatura “siempre estarán con la gente”, cumpliendo con el mandato de las urnas del pasado 21D.

“Damos las gracias a los ciudadanos de buena fe que se han desplazado a Barcelona para asistir a la investidura. Estamos conjurados para que los 68 diputados representen la voluntad de las urnas y mirar a los ojos a nuestros electores. No desfalleceremos”, aseguró el diputado Eduard Pujol, convertido ya en el vocero más entusiasta de JxCat.

A continuación, tanto los nuevos convergentes como la CUP salieron de la Cámara para unirse a los manifestantes, que habían logrado romper el cordón policial de los Mossos d’Esquadra --tres concentrados resultaron heridos y diez agentes sufrieron contusiones en las cargas--, entrar en el parque de la Ciutadella y rodear el Parlament. Todo un toque de atención hacia Roger Torrent.

Desobedecer al Tribunal Constitucional

El republicano, presionado por la CUP y JxCat para que desobedeciera al Tribunal Constitucional, optó por aplazar el pleno de investidura a la espera de disponer de mayores garantías jurídicas. PP y PSC aplaudieron la decisión, no sin antes pegar donde más duele al secesionismo, en el acatamiento judicial que esa medida supone.

Mientras la investidura quedaba relegada al grado de tentativa, el alto tribunal rechazaba las alegaciones de Puigdemont, y reafirmaba su negativa al voto delegado y su exigencia de que el fugado pida permiso al juez del Tribunal Supremo para someterse a la investidura. Catalunya en Comú, en un nuevo guiño hacia ERC, valoró que el presidente del Parlament intente pasar página del empecinamiento de Puigdemont tras "muchos días confusos" para superar la aplicación del artículo 155

Por el contrario, Ciudadanos acusaba a Torrent de prolongar la agonía.

En definitiva, Puigdemont cuenta con cada vez menos apoyos, a excepción de la CUP, que tras el 21D ha quedado relegada a una posición marginal en el Parlament (4 diputados). Junts per Catalunya tiró de movilización, el último recurso. Y también el más peligroso. “Els carrers seran sempre nostres”, coreaban ayer los manifestantes. El día de la Marmota.