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El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a través de videoconferencia desde Alemania / EFE

Puigdemont forzará elecciones antes de 2019 con Torra o Artadi al frente

El expresidente reclama a sus nuevas piezas al frente del PDeCAT, que se integrará en la Crida, que inyecten presión tanto al PSOE como a Esquerra

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Carles Puigdemont quiere forzar la situación a partir de la movilización de la próxima Diada, que ya organiza con detalle la ANC. Esta semana regresará de Alemania a Bélgica y se instalará de nuevo en la casa de Waterloo, dispuesto a reiniciar el ataque: forzará elecciones antes de 2019, con la duda sobre el candidato al frente de su nueva criatura, la Crida Nacional per la República. O Quim Torra, o Elsa Artadi, con el objeto de arrinconar a Esquerra Republicana y dominar todo el independentismo. En la práctica, aunque se asegure que lo que se desea es conseguir la independencia de Cataluña, eso debe suponer ocupar la Generalitat y todos los resortes sociales y económicos. 

Las cosas han cambiado en pocas horas. El PDeCat pretendía reconducir la situación, y se ha visto arrasado por los partidarios de Puigdemont. El movimiento, de corte peronista, buscará ahora arrinconar a Esquerra Republicana, y para ello no dudará en impulsar tretas parlamentarias, como ocurrió la pasada semana, con la votación de la Mesa sobre la suspensión como diputados de los políticos presos y los que permanecen fuera de España, siguiendo el auto de procesamiento del juez Pablo Llarena. Junts per Catalunya quiso desmarcarse de Esquerra, con la idea de proteger a Puigdemont, y dejar, por ahora, sin cumplir las indicaciones de Llarena hasta, por lo menos, septiembre, con el inicio del nuevo periodo de sesiones.

Órdenes desde Bélgica

Puigdemont ha recolocado sus piezas, con Míriam Nogueras como vicepresidenta del PDeCAT, diputada en el Congreso, que tendrá un papel central en Madrid, frente a sus compañeros diputados, como Carles Campuzano y Jordi Xuclà. La lección la tiene bien aprendida: “Las decisiones a partir de ahora se tomarán de forma conjunta”. Eso quiere decir que se recibirán órdenes desde Bélgica y se obedecerán. O se indicará que se obedezcan. Y eso implica que el grupo del PDeCAT podría poner las cosas difíciles al Gobierno de Pedro Sánchez, como la propia Nogueras admitió este lunes. Los cambios se percibirán con un acto en Waterloo, este sábado, con la presencia de buena parte del Gobierno catalán, como una especie de homenaje a Puigdemont que vuelve "a casa".

La estrategia está clara, según las fuentes consultadas. La Crida Nacional comenzará a dar sus primeros pasos, con el PDeCAT integrado, y buscará la máxima movilización en las calles, otra vez, coincidiendo con el inicio del juicio a los políticos presos, previsto para el otoño. A partir del 27 de octubre, un año después de la convocatoria electoral del 21-D, el presidente Quim Torra podrá convocar elecciones.

Puigdemont tocará el silbato

Será cuando Puigdemont toque el silbato. Eso implica que las elecciones se podrían celebrar antes de finalizar el año, y de forma previa, por tanto, a las elecciones municipales, en las que Esquerra podría tener un buen resultado, y el propio PDeCAT. De lo que se trata es de poner en marcha y probar antes el artefacto peronista de la Crida.

El Gobierno de Pedro Sánchez tendrá serias dificultades a partir de otoño. Su aproximación podría no servir de nada, si el independentismo vuelve a las andadas de la mano de Puigdemont. Por eso, ni el PSOE ni el PSC han querido generar demasiadas expectativas en las últimas semanas.

Ocupar la Generalitat

La duda de Puigdemont es el candidato. Su propio entorno admite que difícilmente Puigdemont podrá ser el cabeza de cartel, aunque en la práctica lo sea. No puede volver a España, por ahora, y tampoco puede ser elegido presidente por la vía telemática. No por el momento. Ante esa circunstancia, Puigdemont se inclinará por Torra, o por Elsa Artadi, que le está prestando grandes servicios como su control en el acceso a los políticos presos, y que ha sido vital de cara a su éxito en la asamblea del PDeCAT de ese fin de semana.

El independentismo irredento de Puigdemont sigue vivo. Y cobra fuerza con un nuevo instrumento, que, aunque impulsado por viejas figuras de Convergència, será ya otra cosa: un movimiento populista, más escorado a la izquierda, que sólo pretende, --se afirma una y otra vez, por su ideólogo, Agustí Colomines, alcanzar la independencia.