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Varios micrófonos de medios apuntan a una manifestación feminista del pasado 8 de marzo / CG

El movimiento feminista afronta el 8M más politizado

Los derechos de las mujeres se han convertido en eje de discusión política por primera vez en la historia; profesoras, sociólogas y antropólogas analizan los motivos

15 min

El Día de la Mujer Trabajadora se celebra hoy en un momento de máxima politización de los derechos de la mujer. Por primera vez en la historia, la lucha por la igualdad se ha convertido en eje del debate político. Profesoras, sociólogas y antropólogas analizan para Crónica Global los motivos, en los que tiene mucho que ver la irrupción del negacionismo de Vox, que ha obligado al resto de formaciones a posicionarse en la precampaña para las elecciones del 28A. Así, mientras la izquierda radicaliza sus posturas, la derecha reacciona con manifiestos sobre el feminismo liberal, como es el caso de Ciudadanos, o el desmarque del PP de la manifestación unitaria prevista para hoy.

¿Es buena esa politización? ¿Se mantendrá ese interés por los derechos de las mujeres? Las expertas consideran que mantener vivo ese debate es positivo, no tanto la división que cada enfoque ideológico pueda suponer. Ejemplo de ello es la polémica generada por el manifiesto oficial elaborado con motivo de la huelga feminista. Si en 2018 fue la inclusión de referencias al procés y al artículo 155 la causa de división, este año son las alusiones a los derechos laborales de las prostitutas que contiene el documento oficial las que han provocado la escisión de las abolicionistas.

Protesta feminista tras la sentencia de La Manada / EFE

Protesta feminista tras la sentencia de La Manada / EFE

Silvia Carrasco, profesora de Antropología de la UAB, afiliada a ICV y miembro de Catalunya en Comú y del Moviment Democràtic de Dones, cree que “ha aumentado el protagonismo político del feminismo entre las mujeres, y del movimiento feminista organizado, en dos sentidos. Por un lado se ha acelerado la toma de conciencia de las más jóvenes en la línea de la cuarta ola, es decir, reclamando cambios reales en sus vidas más allá de la igualdad formal que establecen las leyes. Por el otro, es innegable que la indignación causada por los hechos y el juicio de La Manada sirvió de constatación de la persistente y profunda desigualdad del estatus de las mujeres con relación a los hombres, en el contexto de esa ya mayor toma de conciencia”.

Según Carrasco, esto ha tenido dos efectos en el panorama político. “Hace un año, incluso los partidos conservadores, PP y Cs, intentaron apuntarse al carro luciendo lacitos morados y autoproclamándose defensores de los derechos de las mujeres, aunque sus acciones políticas los contradecían, como ya se vio con su falta de apoyo a las nuevas medidas de lucha contra la violencia de género, pero querían usurpar parte de este capital, caerles simpáticos a más de la mitad de la población”.

Santiago Abascal (Vox), Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs) en la manifestación de Colón. Los tres competirán en las elecciones del 28A por el voto de la derecha / EFE

Santiago Abascal (Vox), Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs) en la manifestación de Colón

Pero el surgimiento de Vox “les ha desenmascarado claramente, porque ahora quieren competir por lo contrario: quieren desmontar la fortaleza del feminismo como movimiento progresista, emancipador, desde siempre, a base de sumarse a la reacción ultraconservadora”. Al respecto, se refiere al “invento del feminismo liberal del que habla Ciudadanos, que es algo que no existe porque no se puede ser feminista y luchar por la emancipación y la dignidad en un mundo más justo para mujeres y hombres, y al mismo tiempo estar a favor de la compraventa de mujeres y bebés para la su explotación sexual y la explotación reproductiva, es decir, la prostitución y los vientres de alquiler. Quieren convertirlo todo en mercancía y esto es lo contrario del feminismo”.

Movimientos reaccionarios

Por su parte, la antropóloga e investigadora social Gaby Poblet, directora de Europa sense murs, argumenta: “El hecho de que la ultraderecha ahora se dedique a machacar al feminismo y a los avances logrados es justamente un movimiento reaccionario por nuestras conquistas. Pero si no lo frenamos podría ser un retroceso muy peligroso para toda la sociedad y me atrevería a decir, para la humanidad”.  

podemos

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Respeto el feminismo liberal “puedo llegar a entender que haya mujeres que desean la igualdad pero que tienen un pensamiento liberal. El problema es que ven la igualdad y el acceso a los espacios de poder como algo meritocrático, y confunden la discriminación (en este caso por ser mujer) con la desigualdad. La derecha defiende intereses de clase, es decir, sus propios privilegios. Por ejemplo, creen que su trabajadora del hogar tiene ese trabajo porque es tonta o porque no sabe hacer otra cosa, cuando no es así. Es la desigualdad de género a escala global la que puso a la trabajadora en ese lugar”. 

Trabajadoras del hogar

Poblet cree que el 8 de marzo “deberían encabezarlo las trabajadoras del hogar, aquellas que garantizan el bienestar y los cuidados pero que nadie se acuerda de ellas, sobre todo cuando pasan los 40 o 50 años y su cuerpo ya no les da para trabajar con tanta intensidad. ¿Dónde está el feminismo liberal para defenderlas? Me cuesta pensar en el feminismo sin visión de clase”. 

En los últimos años, añade la investigadora, “la batalla por el reconocimiento de la diversidad dentro del feminismo ganó muchísimo terreno”, y se alegra. “Pero no debemos olvidarnos de la batalla por las políticas de redistribución, una batalla que la izquierda perdió en los ochenta y noventa. Y por ese hueco se coló el feminismo liberal. Hay que volver a plantearla y resistir al debate para que las políticas de igualdad sean efectivas en lo económico”.  

Eva Anduiza, catedrática de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), cree que “efectivamente es notorio el mayor protagonismo de estas cuestiones”. Desde su punto de vista son sin duda buenas noticas, como lo es cualquier lucha contra cualquier tipo de discriminación. No obstante, considera que “la voluntad de avanzar en este terreno es variable, hay quien quiere avanzar y también quien quiere retroceder. Pero todos los partidos se verán obligados a afrontar esta cuestión”. 

El voto masculino de Vox

Por su parte, la profesora de Ciencia Política de la UAB, Montse Baras, afirma que el movimiento #metoo que nació en Estados Unidos “ha ido subiendo y calando. A Europa ha llegado un poco más tarde, pero en España se ha acogido con entusiasmo, algo que no ha sucedido en Francia. Podemos ha abrazado esta causa e incluso PP y Ciudadanos, quizá porque Vox, al sacar el tema en negativo, obliga al resto de formaciones a posicionarse”. Al respecto, recuerda que la formación de Santiago Abascal “tiene una proporción de voto masculino muy importante”. En efecto, los datos proporcionados por el sociólogo y presidente de GAD3, Narciso Michavila, indican que el 70% de los votantes de Vox son hombres, un porcentaje muy superior a PSOE (47%), PP (46,7%), Cs (52%), Unidos Podemos (53%), nacionalistas (55,4%) y Pacma (43,3%).

En este sentido, la profesora Baras cree que difícilmente el tema del machismo puede decantar el voto en unas elecciones, pero “sí transferirlo en un mismo bloque ideológico, por ejemplo, que Vox se quede con voto del PP”.

Considera “rarísimo” y “algo forzado” el feminismo liberal que propone Ciudadanos, un partido que, recuerda, nunca se caracterizó por prestar atención a las mujeres. “Me consta que alguien se lo advirtió. Es curioso, tienen líderes femeninas, pero en sus listas no abundan las mujeres”. Baras cree que, una vez ha remitido la crisis económica, “ahora el gran tema es el feminismo”.

El embate del neoliberalismo

Carme Freixa, feminista, periodista y psicóloga, miembro de la plataforma Comunicadoras 8M, advierte de que “300 años de vindicaciones feministas asisten en estos momentos a un embate del neoliberalismo por un lado, y a una avanzadilla del llamado movimiento de defensa de los hombres que en España han recalado en Vox”. Esta irrupción de la extrema derecha “sirve a Ciudadanos y PP para blanquearse. Les permite ofrecer unas propuestas supuestamente feministas que lo único que hacen es negociar y renegociar los derechos de la mujer, supuestamente amenazados, para ocupar más poder en el espectro político. Freixa cree que “el neoliberalismo se disfraza de progresismo, pero lo que hace es introducirse en el movimiento feminista para descafeinarlo”.

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En general, la feminista denuncia que los partidos políticos, “cuando se acerca el 8M, hacen lo mismo que los medios de comunicación, revolotean alrededor de los derechos de las mujeres y la igualdad, y al final asistimos a una serie de conceptos manidos, sin nada detrás. Este años con elecciones a la vista, asistimos a movimientos muy interesantes”. En las elecciones andaluzas “Vox salió a decir todo aquello que los hombres piensan cada vez menos, pero los hay que están descolocados y creen que han perdido privilegios. Denuncian la ideología de género, como si Vox no vendiera ideología machista. Venden terrorismo machista y recogen el voto del clero, las jerarquías y la multinacional de la misoginia".

¿Se mantendrá el interés político?

Argelia Queralt, profesora de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona y director editorial de Agenda Pública, cree positivo el protagonismo político del feminismo registrado en los últimos meses. Parte, a su juicio, de 2008 con las manifestaciones en Estados Unidos en contra de Trump y el surgimiento del movimiento #metoo en Hollywood, lo que ha intensificado el movimiento feminista en España. “Venimos de un contexto en el que las reivindicaciones y la presencia del feminismo era muy alta. En ello ha tenido importancia la implicación de las comunicadoras y periodistas, como se vio el año pasado. Pero en los últimos meses, gracias a Vox y su apuesta negacionista de la violencia de género, la lucha a favor de los derechos de las mujeres se ha convertido, por primera vez en la historia de España, en eje de discusión. En las elecciones del 28A será así, pero no sé si se mantendrá en las municipales de mayo”.

En este sentido, Queralt afirma que “partidos que el año pasado rechazaron la reivindicación, como PP y Ciudadanos, en los últimos días se han visto obligados a reconstruir su propio discurso. Son partidos que vienen de posiciones tibias, pero les pilla con el pie cambiado y ahora hacen interpretaciones muy forzadas, como por ejemplo la ocurrencia del feminismo liberal para diferenciarse de Vox pero sin alejarse de su espectro electoral”.

“Las mujeres –añade— queremos que se acabe con la situación de discriminación, muchas utilizamos la vía del feminismo, porque partimos de la base de que se deben modificar modelos de poder acabar con determinados privilegios. Cosa que la derecha no compra”. Advierte de que los partidos “deben demostrar con sus actuaciones que creen en el feminismo y que no solo es una moda o una apuesta meramente electoralista”.