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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, consulta su teléfono móvil / EFE

La manía persecutoria se apodera de la Generalitat ante el 1-O

Altos cargos del Govern prohíben a sus visitas entrar con el teléfono móvil en sus despachos para evitar ser espiados

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“Por favor, deje el móvil en la mesa de la secretaria”. Esta frase tiene visos de convertirse en una fórmula protocolaria en los despachos de la Generalitat.

Según ha podido saber Crónica Global, altos cargos del Gobierno catalán prohíben a sus visitas entrar en sus despachos con el teléfono móvil en el bolso, el bolsillo o la cartera. “La organización del referéndum y sus posibles consecuencias penales han provocado un clima casi paranoide”, explica un alto funcionario de la Generalitat.

La técnica de Gordó

El temor a ser grabados y que determinadas conversaciones puedan ser filtradas ha azuzado la desconfianza, tanto de cara al exterior como entre los departamentos.

Aunque el presidente, Carles Puigdemont, insiste en asegurar que los cargos intermedios de la Generalitat están blindados y que nada puede ocurrirles en relación al referéndum, lo cierto es que existe preocupación. “Toda medida de precaución es poca”, añade la citada fuente.

Curiosamente, la técnica de impedir el uso de móviles en las reuniones de trabajo no es nueva. El exconsejero de Justicia de la Generalitat, hoy diputado no adscrito en el Parlamento catalán, Germà Gordó, ya obligaba a sus visitantes a guardar sus teléfonos en una bolsita de plástico que luego era devuelta al abandonar el despacho oficial. Está imputado en el caso 3%.