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Alba Vergès (c), consejera catalana de Salud, con Laura Pelay (i), destituida ayer, y Adrià Comella (d), director del CatSalut / CG

Cae Laura Pelay, la gestora de Salud que no hablaba con nadie

Alba Vergés liquida a su 'número dos', se rearma contra la pandemia y refuerza perfil propio colocando a Marc Ramentol, un perfil "solvente" que le es afín

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"Inquietud". Así describen fuentes conocedoras la situación interna del Departamento catalán de Salud, la consejería que más dinero del presupuesto de la Generalitat de Cataluña consume. Un gabinete que, además, lidera la lucha contra la pandemia del virus SARS-CoV-2 en la región. Es en este marco en el que se ha producido la destitución de Laura Pelay, exsecretaria general del departamento y número dos de la consejera. Y la alto cargo que "no se hablaba con nadie" y añadía tensión al día a día del equipo de Vergès, tal y como avanzó este medio.

En efecto, muchos respirarán tranquilos en Travessera de Les Corts de Barcelona, la calle en la que se encuentra Salud, por el relevo anunciado este lunes. La hasta ahora número dos de la consejería ha firmado una gestión dudosa. Trufada de exabruptos, sí, pero sobre todo marcada por sus enfrentamientos con sus compañeros. Choques con Adrià Comella, por ejemplo. Pelay y el director del Servicio Catalán de Salud (CatSalut) no se hablaban en privado y se ignoraban en público. "Laura Pelay no aportaba soluciones, solo problemas. Y en un momento de combate contra una pandemia, se había convertido en un obstáculo para el desempeño diario", han precisado las fuentes cercanas al equipo de Vergés.

Marc Ramentol: gestor "solvente" y afín a Vergés

Precisamente, de su sustituto en el cargo, Marc Ramentol, hasta ahora director general de Profesionales de la Salud, se espera ques sí aporte. "Ramentol es un gestor solvente, que sabe de Salud. Ha firmado una trayectoria destacable al frente de su equipo", explican. Hay otro ángulo. El directivo se cobra así su venganza en la historia de los pequeños codazos y luchas internas que es toda administración pública. "Ramentol debía ser el jefe de gabinete de Toni Comín --exconsejero catalán de Salud por ERC, hoy huido a Waterloo (Bélgica) y sombra de otro prófugo: el expresident Carles Puigdemont--, pero Comín no lo vio claro", explican las fuentes consultadas. El ahora huido optó por Miquel Ferret, y Ramentol pasó a ser responsable de la Oficina de Análisis y Estrategia.

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Marc Ramentol (d), nuevo secretario autonómico de Salud / Gencat

El nuevo número dos de Salud supo esperar. Aunque, luego, él y Ferret fueran destituidos por la aplicación del artículo 155 en Cataluña en octubre de 2017, tras el órdago independentista. Hubo un ínterin, pero llegaron nuevas elecciones, se formó nuevo Govern y Ramentol pasó a gestionar los profesionales. Hasta que el cisma interno en Salud le ha aupado hasta la Secretaría General.

¿Cumplirá? "Es solvente, pero le toca una papeleta complicada. Ser secretario general de un departamento es aportar muy poco al mismo. Te peleas con los secretarios generales de la Consejería, participas en los consejos técnicos que preparan el consejo ejecutivo y dependen de ti todos los funcionarios", enumeran fuentes sindicales. ¿Está Ramentol preparado? "Su cargo saliente luce más. Le encaja mejor una dirección general, quizá la Secretaría General le viene un poco grande. Pero es resolutivo y, por supuesto, más conciliador que Laura Pelay", insisten voces conocedoras del baile de sillas.

La 'vendetta' de Alba Vergés

A la espera de la aportación de Ramentol a la consejería que más dinero consume del presupuesto autonómico, el enésimo relevo en la Consejería de Salud tiene una lectura política. Es la venganza de la titular del Departamento, Alba Vergés. "Salud no queda al margen de la disputa preelectoral entre ERC y JxCat. Los republicanos querían dejar vacante el puesto de Secretario de Salud, pero tuvieron que nombrar a uno --Josep Maria Argimon-- por la intercesión del propio president, Quim Torra". Argimon, que siempre dijo que él hablaría solo del combate contra la Covid-19, ha acabado eclipsando a una consellera que "le puso mucha emoción y épica, pero menos soluciones". Llegados a este punto, Vergés reacciona y se rearma. Ramentol es uno de los suyos a diferencia de la exportavoz de UGT de Cataluña. Le hará de escudero, elevará su propio perfil --a meses de las elecciones-- y le solucionará los problemas, si los hay.

Así las cosas, Vergés se refuerza contra un Argimon que encarna un poder tranquilo, pero también a JxCat. Lo hace colocando a un gestor afín a ella y a ERC, sí, pero también liquidando a su propia número dos. Laura Pelay fue uno de los fichajes de ERC en UGT. En su caso, las cosas no fueron bien. Procedente de la Oficina de Comunicación del sindicato, los independentistas la encumbraron en el nuevo Govern de Quim Torra. Trasladó su bronco hacer de la parte social a la administración pública. Si en UGT consiguió dividir internamente a la agrupación alimentando la facción independentista, en la estructura del Ejecutivo autonómico terminó enfrentada con todo el mundo. También con los medios, con los que ha cultivado una relación compleja. Ahora, sin apoyos, sale del departamento.