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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el de la Generalitat, Quim Torra, durante un paseo por los jardines del complejo que alberga la sede de la Presidencia del Ejecutivo / EFE

El Gobierno lanza un mensaje de tranquilidad ante su desembarco en Barcelona

El gabinete de Sánchez nunca ha dudado de la reunión con Torra, en la que el vicepresidente Aragonès ha tenido un papel clave, y afirma que la coordinación entre cuerpos policiales es "impecable"

20.12.2018 00:00 h.
5 min

La reunión entre Quim Torra y Pedro Sánchez se desencalló ayer tras varios tiras y afloja entre sus respectivos gobiernos. Sin embargo ¿alguna vez estuvieron encalladas las negociaciones? Fuentes del Gobierno apuntan a que, más allá de la agitación política que supone un encuentro en Cataluña, los contactos entre ambos ejecutivos son frecuentes. Han allanado el terreno la vicepresidenta Carmen Calvo y el vicepresidente catalán Pere Aragonès (ERC), que el martes mantuvieron un encuentro en el barrio de Sants de Barcelona. Aragonès, aseguran estas fuentes, “es quien más ha insistido en esa reunión entre Torra y Sánchez”.

Y más allá del tacticismo de los republicanos, desmarcados de la radicalidad de sus socios de Junts per Catalunya, lo cierto es que en los prolegómenos de ese encuentro institucional, que tendrá esta tarde en el Palau de Pedralbes, así como de los preparativos de la reunión del consejo de ministros del viernes, ha habido más postureo político que confrontación real.

Visualizar un trato bilateral 'versus' reunión institucional

Desde el equipo de Sánchez se descarta la cumbre entre gobiernos que la Generalitat reclama para visualizar un trato bilateral y desmarcarse de la ronda de reuniones habituales que el presidente español tiene con los presidentes autonómicos. Pero, al margen de esas discrepancias sobre el formato del encuentro, Moncloa daba por hecho el encuentro, en coincidencia con la celebración del Consejo de Ministros del viernes, considerada por el independentismo irredento como una provocación.

Torra anima a la movilización pacífica, los Comités de Defensa de la República (CDR) anuncian acciones de protesta a las que se sumará Arran, el brazo juvenil de la CUP, que estos días se dedica a hacer razzias contra las sedes del PSC en protesta por la visita de Sánchez. El 21D se prevé convulso, pero desde el Gobierno español se lanza un mensaje de tranquilidad y renuncian a hacer alarmismo respecto a una jornada, vísperas del inicio de vacaciones de Navidad. La idea es que, una vez finalizado el Consejo de Ministros, el equipo de Sánchez regrese a Madrid. Ni siquiera está previsto que se queden a comer en Barcelona. Confiesan que así se minimizan riesgos.

Una patrulla de Mossos d'Esquadra passa por delante de la Casa Llotja de Mar, donde se celebrará el Consejo de Ministros con el que los comerciantes han activado sus alarmas / CG

Una patrulla de Mossos d'Esquadra passa por delante de la Casa Llotja de Mar, donde se celebrará el Consejo de Ministros

Asumen que habrá afectaciones viarias y altercados en las inmediaciones de la Llotja, la sede elegida para el encuentro semanal del Ejecutivo de Sánchez. Pero según las citadas fuentes, la coordinación entre Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil han sido constante e impecable durante estos días.

Sala de mando en el Cecor

Los tres cuerpos compartirán la sala de mando en el Centro de Coordinación Operativa (Cecor), lo que permitirá adoptar decisiones colegiadas, más allá del reparto de funciones encomendadas a partir de sus respectivas competencias.

Cartel de Arran en redes sociales

Cartel de Arran en redes sociales

El envió de un millar de antidisturbios de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a Cataluña con motivo del 21D ha sido criticado por el Govern. Se unirán a los 8.000 efectivos de Mossos movilizados por la Consejería de Interior. Los agentes se han conjurado para actuar con profesionalidad ese día, a pesar de sus protestas laborales --ayer salieron a la calle de nuevo para manifestarse-- y la sospecha de que el consejero Miquel Buch quiere ponerles a prueba para repetir las imágenes del referéndum del 1-O, esto es, la intervención de Policía y Guardia Civil.

Por el contrario, el Ejecutivo asegura tener “máxima confianza en los Mossos”. Sea por voluntad de desinflamar de Sánchez, sea porque, en todo este proceso, la realidad es más tozuda y sensata que la efervescencia independentista, lo cierto es que el Gobierno español hace un llamamiento a la calma. Lo hace a pesar de las embestidas de PP y Ciudadanos, que le reprochan sus "negociaciones" con los secesionistas.

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