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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en las reuniones del Círculo de Economía de 2022 / CG (Luis Miguel Añón)

Colau, la única opción de los comunes que avalaron las encuestas

La activista se la juega de nuevo, confiada en que ERC ejerza de muleta para hacer frente a la sociovergencia, mientras que en el PSC, una reválida del pacto con los comunes suscita división

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Mucho se ha especulado con un salto de Ada Colau al Gobierno español. O, en su defecto, a un cargo en Naciones Unidos. Pero la realidad es tozuda y solo la activista generaba consensos dentro de la confluencia de izquierdas para optar por un tercer mandato. Colau y su marido, Adrià Alemany, controlan con mano de hierro un partido donde federalistas y Podemos, así como la vieja ICV, no han logrado en estos años hacerse más visibles. Dicho de otra manera, la actual alcaldesa era la única con opciones a ser, de nuevo, cabeza de lista sin demasiadas estridencias.

Posibles sucesores como Janet Sanz --cuyas relaciones con Colau son bastante erráticas-- o Jordi Martí --procedente del PSC sin demasiado tirón electoral-- no generaban consensos. Colau se la juega de nuevo, confiada en que ERC ejerza de muleta, mientras que en el PSC, una hipotética reválida del pacto de gobierno municipal con los comunes suscita división.

El teniente alcalde de Barcelona, Jaume Collboni / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS
El teniente alcalde de Barcelona, Jaume Collboni / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

'Plácet' del partido

Colau ha confirmado que opta a la reelección como alcaldesa de Barcelona. Dice que tiene proyecto y aval del partido. Y efectivamente, la política pidió el plácet a Barcelona en Comú y éste se lo dio el pasado fin de semana. Era previsible. Las duras críticas políticas y sociales a la gestión de la alcaldesa, a la que se reprocha su resistencia al diálogo, son directamente proporcionales al liderazgo incuestionable que tiene en la formación. El anuncio de la dirigente de los comunes viene precedida de un largo proceso de conversaciones con ERC, que se saldaron con el apoyo mutuo a los presupuestos de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona.

Un intercambio de cromos, admitió el líder municipal de ERC, Ernest Maragall, que también optará a la alcaldía de la capital catalana. El idilio entre ambas formaciones se ha visto roto estos días por las acusaciones de espionaje lanzadas por Maragall contra los comunes. El tiempo dirá si las relaciones se descomponen o si Colau se ve obligada a renovar un acuerdo con el PSC, cuyo líder, Salvador Illa, apuesta a día de hoy por Jaume Collboni como candidato.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, junto al candidato de ERC en las pasadas municipales, Ernest Maragall / EP
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, junto al candidato de ERC en las pasadas municipales, Ernest Maragall / EP

Renuncia de Artadi

Sectores económicos y sociales reprochan a Collboni que haya sido cómplice de Colau en la degradación de Barcelona. Los socialistas, por su parte, subrayan que, sin ellos en el gobierno municipal, las cosas hubieran ido infinitamente peor. De ahí que las miradas de los poderes fácticos se fijaran en un tándem PSC-Elsa Artadi. Sin embargo, esa sociovergencia ha provocado que las diferentes familias de Barcelona en Comú --Podem, federalistas, herederos de ICV-- hayan cerrado filas con Colau y prefieran "el mal menor", ERC, antes que acordar algo con los herederos de Pujol.

Pero la renuncia de la dirigente de Junts per Catalunya (JxCat) complica las cosas. La entente entre Collboni y Colau no genera simpatías en determinados sectores socialistas. Fuentes municipales aseguran que el clan Pedret --poderoso en la federación de Barcelona-- no está cómodo con esa alianza con Colau, a pesar de que Illa ha manifestado en diversas ocasiones que sus aliados naturales son los comunes.

Mucho peor hubiera sido, para esos sectores, que Barcelona en Comú hubiera optado por Janet Sanz, protagonistas de varias polémicas y que representa a un sector más purista de la confluencia. Aseguran que Colau ya había pensado en un sustituto, Jordi Martí, exdirigente del PSC, en el caso de que las encuestas de intención de voto le fueran mal dadas. No ha sido así y, finalmente, la activista será cabeza de lista de los comunes, cuya única estrategia actual pasa por el pacto con ERC. Una postura errática que contrasta con otras alianzas con los socialistas en el territorio.