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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, líder natural de los 'comuns', y su marido, Adrià Alemany, en una imagen de archivo / EFE

Colau prepara una salida digna a espaldas de los comunes

Un reducido núcleo duro decide el futuro del partido sin su líder, mientras las bases avisan de fuga masiva si hay acuerdo con Valls y asumen que ERC gobernará la ciudad; ICV aprende la lección

7 min

Una dirección personalista desde el principio hasta el final. Ada Colau y su marido, Adrià Alemany, deciden el futuro de la confluencia de izquierdas liderada por Barcelona en Comú junto a un reducido grupo de fieles. Pero, sobre todo, exploran una salida digna de la alcaldesa en funciones. Revalidar mandato con el apoyo de Manuel Valls, algo que un sector federalista no vería con malos ojos, es descartado por la cúpula de los comunes, pues las bases, que sufren estos días el mutismo de sus líderes, amenazan con una fuga masiva.

Los comunes tienen asumido que quienes juegan ahora las cartas son ERC y PSC que, tal como publicó ayer Crónica Global, estarían allanando un gobierno de Ernest Maragall en solitario, pero con acuerdos puntuales con los socialistas. Éstos, a su vez, permitirían a los republicanos apuntalar su presencia en ayuntamientos del área metropolitana. Y, sobre todo, en estructuras supramunicipales tan importantes como las diputaciones o el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), donde ERC podría gestionar dinero y consolidar su estructura territorial.

La habilidad de Iceta

“Iceta es hábil, no guarda rencor a ERC por su veto para el Senado, pero tiende puentes de cara al futuro”, afirman fuentes cercanas a los comunes, en referencia a las elecciones autonómicas que tendrán lugar tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 1-O.

Ada Colau (BComú) y Ernest Maragall (ERC) en el debate de TV3 / EP

Ada Colau (BComú) y Ernest Maragall (ERC) en el debate de TV3 / EP

Por el contrario, el futuro de la confluencia de izquierdas se complica por momentos. Y ante esta situación, el matrimonio Colau-Alemany, que dirigen el partido con mano férrea, analizan junto a un pequeño grupo de fieles --Janet Sanz, el jefe de gabinete Manu Simarro…-- cuál es la salida más digna para el partido, en general pero, sobre todo, para la alcaldesa en funciones. Las conversaciones, dicen estas mismas fuentes, son muy secretas. “El mutismo respecto a las bases es total, las bases ni siquiera sabían que Colau iba a comparecer en rueda de prensa”, añaden.

Mensajes positivos, pero contradictorios

Internamente, Colau intenta convencer a sus militantes de que los resultados de las elecciones del pasado 26M no fueron tan adversos, pues Barcelona en Comú y ERC han empatado en número de concejales, un total de 10 cada uno --aunque los republicanos superan a Colau en 5.000 votos--. “El mensaje es que se puede conservar la alcaldía, que se ha ganado en seis de los diez distritos de Barcelona, pero el único objetivo de Colau y Alemany es salvar la figura de la alcaldesa”.

La conclusión, para muchos, es que “Colau tiene que irse” y dar paso a una nueva etapa en la que se intente consolidar un espacio no mayoritario, pero sí estable. En la línea de lo que fue ICV, que a pesar de ejercer de muleta del PSC en el gobierno municipal con pocos diputados, era un partido útil y que tejió una red territorial que, visto los resultados del pasado domingo, todavía resiste. Los comunes sobrevivieron en los feudos tradicionalmente ecosocialistas: El Prat de Llobregat, Montcada, Santa Perpétua...

Fuga de las bases

La posibilidad de que la líder de los comunes revalide mandato con los votos de Manuel Valls (junto a los del PSC) provocaría una gran fuga de las bases, advierten desde el partido. Más allá de las diferencias ideológicas entre el exprimer ministro francés, propuesto por Cs, quien se presentó como “el candidato de las élites”, lo cierto es que Colau “no puede desdecirse" de las críticas vertidas durante la campaña. “¿Pueden los comunes aceptar los votos de quien ordenó la expulsión de rumanos cuando gobernaba en Francia?”, se pregunta un miembro de esta confluencia de izquierdas.

En este sentido, la reflexión hecha por Gala Pin a través de las redes sociales --“Vamó a ver, gente (sic). No se va a pactar con Valls, estamos locos o qué?"-- recoge el sentir de una parte importante de la militancia. Otros sectores, más federalistas, consideran que “lo mejor que le podría ocurrirnos es que Colau volviera a ser alcaldesa, con PSC y Valls. “Eso nos daría para cuatro años, pero el partido desaparecería”, responde otra fuente.

La fórmula Subirats y negociación con el PSOE

Ha entrado en liza otra posibilidad, la de que Joan Subirats, número dos de la candidatura de BComú, fuera alcalde con los votos de PSC y Valls. Esta fórmula es entendida por algunos como prueba de que el PSC estaría reclamando la alcaldía mientras Colau negocia con el PSOE su salida. ¿Como ministra de Vivienda en un gobierno Sánchez-Iglesias? Ese ha sido siempre su deseo, aunque ello depende de que esos acuerdos entre socialistas y podemitas prosperen, tras el batacazo generalizado de éstos en toda España.

La desaparición de los comunes en Sabadell, Terrassa o Sant Cugat del Vallès, así como el retroceso en Castellbisbal, Sant Feliu o Girona, obligan a hacer autocrítica. Es cierto, apuntan desde los comunes, que Ada Colau ha abandonado el territorio, se lo jugó todo a una carta, la de Barcelona, y ha eludido visitar Girona, Tarragona y Lleida en la precampaña. Pero el desastre electoral también supone una lección para ICV, que se dejó comer su espacio a cambio de nada.