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Los dirigente de CDC, (de izquierda a derecha) Marta Pascal, Jordi Turull, Francesc Sánchez, Carles Puigdemont, Artur Mas, Lluís Maria Corominas, Neus Munté y Francesc Homs, aplauden al inicio del XVIII Congreso de CDC.

CDC ya es historia

Los convergentes liquidan el partido creado hace 42 años para pasar página a su debacle electoral, los casos de corrupción y un proceso secesionista encallado

María Jesús Cañizares
3 min

Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) ya es historia. El partido ha sido disuelto tras concluir su 18 congreso y afronta ahora una refundación con visos de mantener la esencia de siempre y, al menos a medio plazo, las caras habituales. Obligado a pasar página de su caída electoral en picado, de los casos de corrupción y de un proceso secesionista errático y encallado, el aparato convergente, todavía pilotado por Artur Mas, mira a un futuro centrista y soberanista en el que no se renuncia al estado propio. Era necesario reinventarse, pero la omnipresencia de Mas resta credibilidad a esa catarsis.

Es precisamente el férreo control que ejerce el expresidente de la Generalitat sobre la nueva ejecutiva la que está generando recelos en las bases e incluso bajas en la militancia. En los pasillos del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, situada en el Fórum, abunda el escepticismo sobre la regeneración convergente.

Bicefalia presidencial

La bicefalia presidencial planteada por el líder no agrada y mucho menos, la desaparición de una secretaría general que permitiría dar juego a otras corrientes del partido. La designación a dedo de la actual consejera de Presidencia Neus Munté como vicepresidenta, algo que choca con la postura de la militancia contraria a compatibilizar cargos institucionales y de partido, ha convulsionado a determinados cuadros de esta formación, fundada en 1974 por Jordi Pujol, a quien el exalcalde de Barcelona, Xavier Trias, ha dedicado un recuerdo emotivo en la inauguración del cónclave.

¿Era necesario? Para quienes ya están en retirada quizá sí. Pero no ayudaba a hacer borrón y cuenta nueva. Se avecina una pugna por ocupar plaza en esa ejecutiva de doce personas, concebida también por Mas, en la que el entorno de Germà Gordó, piensa ser beligerante.

Contabilidad pendiente de clarificar

Pese a la disolución oficial de CDC, queda un retén jurídico encargado de poner en claro la contabilidad pendiente. Que el gerente Carles del Pozo, pilote ese finiquito tampoco contribuye a cerrar las heridas: fue uno de los detenidos del pasado octubre de 2015 durante la operación contra el 3%.

Será el propio Artur Mas quien, esta noche, dé el pistoletazo de salida al nuevo partido y a su nomenclátor. En el Plenario celebrado esta tarde, el expresidente de la Generalitat ha defendido el papel de CDC a lo largo de estas cuatro décadas. Una labor que, según ha dicho a los asistentes, ha permitido transformar y cohesionar Cataluña.