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La sede de Cs en Hospitalet, llena de excrementos, tras un ataque del independentismo radical en su campaña contra los partidos constitucionalistas / CS

Así acosa el independentismo a los partidos constitucionalistas en Cataluña

Las sedes de PSC, Cs y PP reciben amenazas y ataques continuos desde hace años por parte del nacionalismo radical catalán de forma impune

23.12.2018 00:00 h.
10 min

Esta semana, Arran ha reivindicado el ataque a quince sedes del PSC, la mayoría en el área metropolitana de Barcelona. Catorce de las ofensivas se produjeron de forma simultánea y la otra, la de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), se llevó a cabo a martillazos y se difundió en las redes un vídeo de la acción. Radicales independentistas también atacaron la sede del PP en Badalona, igual que ocurrió pocas semanas antes con la de Cs en Esplugues de Llobregat (Barcelona).

Pero este tipo de ataques no son ninguna novedad. Al contrario. Los partidos constitucionalistas en Cataluña sufren el hostigamiento sistemático desde hace años. Esta kale borroka nacionalista no es simple vandalismo sino que constituye una estrategia de violencia de baja intensidad ejecutada por el independentismo radical para intimidar a los que no piensan como ellos. Y todo sucede en la más absoluta impunidad.

Un video del ataque de Arran a una sede del PSC

Políticos amedrentados

Los actos de acoso a las sedes de las formaciones que se oponen a la secesión se cuentan por centenares en los últimos años. Y son de todo tipo. Desde pintadas a amenazas, pasando por insultos, acusaciones de nazismo, martillazos, escraches, pedradas, lanzamiento de excrementos e incluso asaltos a las oficinas.

Aunque en la mayoría de las ocasiones los partidos reaccionan con valentía y reafirman su intención de seguir defendiendo sus ideas, en ocasiones los acosadores logran amedrentar a sus objetivos. Hay casos de concejales que --tras ser la diana de la ira de los radicales en forma de señalamiento de sus domicilios familiares y coches particulares-- han decidido dejar la política discretamente.

El PSC, el más castigado

El PSC es uno de los partidos más castigados por los independentistas violentos. A los ataques de esta semana (en L’Hospitalet --dos sedes--, Gavà, Sant Joan Despí, Viladecans, Sant Boi, Sant Vicenç dels Horts, Badalona, Castelldefels, Esplugues, Sant Feliu, Molins de Rei, Sant Just Desvern, El Prat y Vilanova) se suman otros a finales de noviembre en Tarragona y Ripollet (Barcelona). Los radicales les dejaron mensajes como "tumbaremos el régimen" y "fascistas".

Un mes antes, los CDR ocuparon por la fuerza el local de los socialistas en Lleida. La excusa fue homenajear al rapero Pablo Hásel, condenado por enaltecimiento del terrorismo. Fue el tercer ataque en año y medio a ese espacio. También arremetieron contra el local de la formación en Sant Vicenç dels Horts.

Vandalismo en la sede del PSC de Barcelona / CG

Pintadas en la sede del PSC de Barcelona / CG

"Españoles, maricones"

En la primera mitad de 2018, el PSC sufrió una decena de ataques. En enero, se registraron ataques en las sede de Martorell y Sant Feliu de Llobregat. En marzo, en Terrassa, Sant Sadurní d’Anoia, Vilanova, Sant Feliu de Guíxols, Viladecans y Barcelona (en los que se podían leer mensajes como "españoles, maricones"). En abril, en Sabadell y Santa Perpetua de Mogoda.

En esa oleada, los radicales aprovecharon para realizar pintadas amenazantes en el domicilio particular del secretario de Organización de los socialistas catalanes, Salvador Illa. Las advertencias les reprochaban su apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y llevaban la firma de los CDR. También aparecieron pintadas con lazos amarillos en el despacho profesional del portavoz socialista en el Ayuntamiento de Tortosa (Tarragona), Enric Roig.

2017, año cumbre del 'procés'

2017 también fue un año complicado para el PSC, coincidiendo con el tramo más intenso del procés. Destacan ataque a las sedes del Eixample barcelonés (abril), Granollers y Lleida (junio) y al antiguo cuartel general del partido en la calle Nicaragua de Barcelona (septiembre), a la que los violentos obsequiaron con un ladrillazo y la agresión a dos empleados. En las semanas inmediatamente anteriores y posteriores al referéndum secesionista ilegal del 1-O, los nacionalistas violentos se cebaron con los locales de Esplugues de Llobregat, Terrassa, Sant Andreu de la Barca, Tàrrega, la de la Federación de Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat, Sant Sadurní, Sant Adrià de Besòs, Sant Boi de Llobregat y Molins de Rei.

Pero el currículum de ataques al PSC es largo e incluye golpes a militantes de sus juventudes al grito de "independencia", invitaciones a abandonar Cataluña, acusaciones de "nazis" y dianas con sus dirigentes en el punto de mira, entre otros muchos agravios.

Ataque con pintura amarilla a la sede de Cs en Barcelona / TWITTER

Ataque con pintura amarilla a la sede de Cs en Barcelona / TWITTER

Excrementos contra Ciudadanos

Tampoco se queda atrás Ciudadanos. La formación naranja es una de las favoritas de los violentos a la hora de volcar su odio. Destaca el caso de la sede del partido en Hospitalet de Llobregat, que ha sufrido, al menos, una docena de ataques de radicales independentistas en los poco más de tres años que lleva abierta. En abril pasado, la entrada amaneció embadurnada de excrementos.

Y la sede de Lleida no le va a la zaga. En poco más de dos años también ha recibido otra docena de ataques de radicales. En julio, las habituales pintadas mutaron en pedradas que destrozaron los cristales del establecimiento. Estos dos locales se disputan el lamentable mérito de ser la sede de un partido más atacada de España en los últimos tiempos.

"Escoria fascista"

La sede central de Ciudadanos en Cataluña, en la calle Balmes, recibe la visita de los CDR con frecuencia. Es habitual que les dejen su firma en forma de pintura amarilla o huevos lanzados contra la fachada. Y en octubre de 2017, un escrache de Arran obligó a los allí presentes a abandonar el establecimiento escoltados por la policía.

Desde el año pasado, los responsables de la formación naranja han contabilizado decenas de acciones de este tipo en sus locales. "Falangistas", "escoria fascista", "nazis" y "represores" son algunos de los epítetos que les dedican en las pintadas. Aunque los señalamientos alcanzan viviendas y negocios de cargos electos y sus familiares.

"Pim, pam, pum"

El último ataque conocido contra una sede de Cs tuvo lugar en Calafell (Tarragona), a finales de octubre. Y en los meses previos, además de los citados, sobresalen los casos de Sitges, Cornellà, Montcada i Reixac A esto se suman amenazas de muerte a Albert Rivera e Inés Arrimadas en pintadas aparecidas en Girona en octubre de 2017.

También son destacables los reiterados ataques al vehículo de la hija de un concejal de la capital gerundense. En marzo pasado, los radicales pintaron lazos amarillos y la expresión "pim, pam, pum" en la casa de un afiliado de Cs de Torroella de Montgrí (Girona). Era el segundo ataque de estas características que recibía el afiliado después de que el 22 de febrero le pintaran lazos amarillos en la fachada, la puerta del garaje y la de entrada de su domicilio. De igual forma, al número dos del partido en Sitges le destrozaron los cristales de su casa a pedradas en mayo.

Activistas de Arran ante la sede del PP de Cataluña / EFE

Activistas de Arran ante la sede del PP de Cataluña / EFE

Asalto a la sede del PP

El PP es otro de los objetivos de los violentos. En los últimos meses han sufrido ataques nacionalistas las sedes populares de Barcelona, Hospitalet, Cerdanyola, Barberà del Vallès, Mataró, Sant Cugat, Sant Sadurní, Cubelles, Castelldefels, Lleida, Girona, Pallaresos y Valls. Los más recientes se han producido esta semana en Badalona y unas semanas antes en Sabadell.

En marzo de 2017, un grupo de radicales liderados por los dirigentes de la CUP David Fernández y Anna Gabriel asaltaron por la fuerza la sede central del PP en Barcelona. En mayo de este año, Arran quemó unos grandes carteles con la imagen de Rajoy, Sánchez y Rivera en la puerta de ese mismo establecimiento, lo que podría haber provocado un incendio.

Impunidad

Pero lo más sorprendente de esta metódica persecución al disidente por parte del nacionalismo radical es su impunidad. En raras ocasiones los responsables de los ataques son llevados ante la justicia.

Es por ello que una pregunta flota en el ambiente de los partidos constitucionalistas en Cataluña: ¿Por qué las autoridades policiales no toman medidas efectivas para perseguir a los responsables de los ataques y las amenazas?