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Rajoy debe pedir perdón al PSOE

José Carlos Díez
12 min

Los españoles nos vimos forzados a unas segundas elecciones. Como anticipó este economista observador en diciembre, la aritmética llevaba al conjunto vacío y el escenario más probable era repetir elecciones. Hoy las aritmética es más clara y unas terceras elecciones son improbables, aunque no imposibles.

La abstención es el colesterol de la democracia y nuestros políticos deben interpretar bien el mensaje. Todos ellos

10,5 millones de españoles se han abstenido, 700.000 más que en diciembre. La señal es bastante contundente: no les ha gustado el teatro en el que se convirtió el Congreso de los diputados desde diciembre. España tiene serios problemas y nuestros parlamentarios se olvidaron de ellos. La abstención es el colesterol de la democracia y nuestros políticos deben interpretar bien el mensaje. Todos ellos.

El otro mensaje es que los españoles no quieren que gobierne la izquierda o al menos esta izquierda. El mayor descalabro de votos lo ha sufrido Podemos que, tras su unión con IU, ha perdido 1,2 millones de votos. Esos son los mismos votos que perdió Tsipras en Grecia el pasado año tras un referéndum innecesario donde los griegos dijeron NO a la austeridad, y Syriza aplicó una semana después un ajuste fiscal brutal traicionando el voto de la mayoría de los griegos en el referéndum.

El principal problema de los españoles en el CIS es el paro, y el rechazo al PSOE y a Podemos --que no suman una mayoría para gobernar-- es porque los españoles no confían en ellos mayoritariamente para reducir el desempleo. La fragmentación de la izquierda ha permitido que Rajoy siga en la Moncloa, a pesar de la corrupción sistémica en el PP, igual que el ataque de Anguita al PSOE en 1996 permitió que Aznar llegará a la Moncloa.

El PSOE ha sacado un resultado desastroso. Desde los 11 millones de votos de 2008, ha perdido 6 millones y ha seguido perdiendo votos en estas elecciones. Tiene 85 escaños y está a 52 escaños del PP, la mayor distancia desde 1975. Aún así, el PSOE es mucho PSOE. Tiene 5 millones de votos, un ejército de militantes fidelizado ideológicamente que se ha dejado la piel en esta campaña luchando contra la adversidad de las encuestas y el temor a dejar de ser el referente de la izquierda española.

Los españoles no quieren que gobierne la izquierda o al menos esta izquierda

El PSOE tiene varios presidentes autonómicos y alcaldes en grades ciudades que serán la base para recuperar el poder. Necesita tener su Congreso ordinario y curar heridas. Necesita cambiar su relato, que es claramente perdedor. Debe explicar a los españoles que el mundo ha cambiado, que ha caído el muro de Berlín y que el proyecto de Podemos de Anguita y de Cañamero es perdedor en la Globalización. Y que ese nuevo mundo necesita más política, más gobierno y socialdemocracia para corregir la desigualdad. La alternativa es el laissez faire de la derecha o el comunismo revestido de populismo.

El PSOE debe mirar al mundo como han hecho en sus 137 años de historia tanto su fundador Pablo Iglesias, como sus grandes líderes hasta Felipe y Zapatero. Los dos referentes para la izquierda mundial más interesantes están EEUU y Reino Unido. Entre Clinton y Sanders, el PSOE debe optar por Clinton. Y entre Kahn y Corbin, debe mirar a Kahn. Clinton será la primera presidenta de EEUU y Kahn es alcalde en Londres. El modelo de Corbin y Sanders es perdedor y, como Podemos, sólo sirve para que gobierne la derecha.

El PSOE debe luchar contra sus complejos, que han permitido que Podemos nazca, fragmente el voto de la izquierda y el PP suba en votos. En 2004 Zapatero se encontró una burbuja inmobiliaria. Sin política monetaria, ni control pleno de la regulación bancaria, es imposible pinchar una burbuja. Si encuentras a alguien con un plan y medidas concretas para pinchar esa burbuja, te ruego me lo presentes.

Zapatero hizo una política fiscal prudente teniendo el primer superávit fiscal de la democracia y bajó la deuda pública neta al 22% del PIB. Duplicó el gasto en educación y en becas, y triplicó el gasto en I D i para avanzar en la economía del conocimiento y contrarrestar el efecto de la burbuja. Muchas empresas hoy tienen éxito en la exportación, crean empleo, pagan buenos salarios y pagan impuestos gracias a aquellas políticas.

El PSOE debe luchar contra sus complejos, que han permitido que Podemos nazca, fragmente el voto de la izquierda y el PP suba en votos

La burbuja pinchó en medio de la peor crisis financiera mundial y luego con la crisis griega, que provocó una grave crisis institucional y económica en toda Europa. En mayo de 2010 la opción era que Grecia saliera del euro o rescatarla. Para rescatarla se pusieron condiciones y Zapatero optó por aplicar los recortes antes de provocar un Lehman 2.0. Es lo mismo que hizo Felipe en la crisis financiera del verano de 1992. Es lo que no supieron hacer ni Rajoy en 2012, ni Tsipras en 2015, que acabaron rescatados.

El otro debate absurdo que ha fomentado Podemos y que ha acomplejado al PSOE es que se pagaban las deudas antes que rescatar a las personas. Impagar la deuda supone abandonar el euro como descubrieron Tsipras y Varoufakis el pasado año y destruiría, al menos, otro millón de empleos. Por eso, Carmena pagó 900 millones de euros de deuda el pasado año a pesar de que en Madrid siguiesen habiendo pobres o que en su programa amenazasen con impagar.

Pero tener elevada deuda no significa que no se pueda luchar contra la pobreza y la desigualdad. La condición necesaria es crear empleo y por eso el PSOE debe recuperar la confianza de los españoles para reducir la tasa de paro. Y lo debe hacer con un buen relato del siglo XXI, con coherencia, con convicción y demostrando capacidad de gestión en las numerosas comunidades y ayuntamientos donde gobierna.

Pero desde 2014 hemos comprobado que crear empleo no es suficiente. Los jóvenes sufren la precariedad e infrasalarios. Desde la reforma laboral de 2012 se han perdido 20.000 mill en salarios y son los jóvenes los que sufren principalmente el problema. Muchos han votado a Podemos creyendo sus falsas promesas y no identifican al PSOE como un referente. Hay que corregir el problema en preredistribución, hay que cambiar el sistema de negociación colectiva que impuso Rajoy en 2012 y hay que subir el salario mínimo el 2%, objetivo de estabilidad de precios del BCE. El PSOE debe recuperar las universidades, el voto progresista intelectual y conectar de nuevo con los jóvenes, como hizo Felipe en 1982 y Zapatero en 2004.

Hay que priorizar la lucha contra la pobreza severa que afecta al 2,5% de los hogares

Hay que priorizar la lucha contra la pobreza severa que afecta al 2,5% de los hogares. Por ejemplo, en Madrid el PP y Ciudadanos perdonan al 0,2% de madrileños más ricos 600 millones mientras hay miles de familias con niños que no comen las proteínas suficientes, que no llevan calzado adecuado al colegio y que no tienen un lugar adecuado para estudiar.

Si Cifuentes le deja a este economista observador el BOE de Madrid 24 horas, le monto el plan. Se elimina la exención del impuesto, se elabora un censo de familias, se prioriza guarderías escolares para familias con mujeres divorciadas o solteras con hijos a cargo. Se garantiza que coman tres veces al día y se lleven la cena en una caja como hace Susana Díaz en Andalucía (cuesta 3 euros). Y se usan las lanzaderas de empleo de Peridis para que esas mujeres encuentren un empleo cuanto antes.

El PSOE necesita tiempo para cicatrizar todas esas heridas y recuperar los votos perdidos. Pero Rajoy sigue en campaña y le presiona para una gran coalición sabiendo que eso beneficia a Podemos.

Si Rajoy quiere empezar a hablar con el PSOE y recuperar los canales de comunicación totalmente rotos para abordar cambios en la Constitución, debe pedir perdón. Que explique a los pensionistas que se encontró las cuentas de la Seguridad Social sin déficit y 66.000 millones en la hucha tras la gestión de Zapatero. También el porqué ha dejado un agujero de 15.000 millones en 2015 y se ha pulido la hucha. Que explique qué ha pasado desde 2011 y qué va a hacer para solucionarlo.

Si Rajoy quiere empezar a hablar con el PSOE y recuperar los canales de comunicación totalmente rotos para abordar cambios en la Constitución, debe pedir perdón

Que explique a los jóvenes que su reforma laboral es la causa de su precariedad y que la cambie. Que explique que la burbuja se formó desde 1998 hasta 2004 con gobiernos de Aznar, y aumente el presupuesto en educación y en I D i para recuperar los niveles que dejó Zapatero. Que explique que cuando llegó a Moncloa en 2011 Zapatero le dejó 30.000 millones en la cuenta del Banco de España y que la crisis de Bankia se pudo evitar.

El PP tiene 137 escaños y la obligación de formar gobierno. Pero necesita 39 escaños más, y la falta de empatía de Rajoy es el principal escollo para formar gobierno y el mayor riesgo para unas terceras elecciones. Hasta mayo, el déficit de la administración central y de la Seguridad Social ha aumentado con respecto a 2015, y el de las CCAA se ha reducido mínimamente. La recaudación de impuestos cae un 3% y Rajoy dijo en el presupuesto que aumentaría un 4%. En octubre hay que recortar 8.000 millones en el presupuesto de 2017 y Rajoy ha vuelto a mentir a sus votantes como en 2011 diciendo que bajaría los impuestos.

España necesita un Kennedy que haga lo que necesita el país, pero ha ganado las elecciones un Frank Underwood de House of Cards, cuyo único objetivo es sobrevivir políticamente.

Mariano sé fuerte, resiste y pide perdón al PSOE por todas las mentiras que has vertido sobre ellos desde 2004. Personalmente le deseo que la fuerza le acompañe para solucionar los graves problemas que tiene nuestra querida España. La va a necesitar.

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¿Quién es... José Carlos Díez?
José Carlos Díez

Se licenció en la Universidad de Alcalá de Henares, donde es profesor e investigador. Ha sido economista jefe de Intermoney y ha escrito los best sellers 'Hay vida después de la crisis' y 'La economía no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla'. Su blog 'El economista observador' le ha hecho muy popular, una fama que ha amplificado con sus intervenciones televisivas.