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El 'conseller' de Política Lingüística de la Generalitat, Francesc Xavier Vila, durante la firma del Pacte Nacional per la Llengua

El 'conseller' de Política Lingüística de la Generalitat, Francesc Xavier Vila, durante la firma del "Pacte Nacional per la Llengua"

Manicomio catalán

Nuestra prioridad nacional

"Se nos pretende hacer pasar por defensa del catalán lo que es en realidad un atropello a los derechos del emigrante, al que ya no se le pide que aprenda un idioma nuevo, sino dos (o uno, pero el que quieren los 'lazis')"

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A Salvador Illa le parece muy mal esa prioridad nacional de la que hablan los de Vox a la hora de abordar la regulación de inmigrantes en España. A mí también. Por eso me sorprende (o no: cosas del PSC) que nuestro querido presidente se apunte a pedir a nuestros migrantes que aprendan catalán a efectos de dicha regularización.

¿No es esa una manera de priorizar a los nuestros ante los ajenos? ¿No se parece esta exigencia a la prioridad nacional de Abascal y su cuadrilla? Se nos pretende hacer pasar por defensa del catalán lo que es en realidad un atropello a los derechos del emigrante, al que ya no se le pide que aprenda un idioma nuevo, sino dos (o uno, pero el que quieren los lazis).

Me temo que una exigencia semejante solo es aplicable a los Estados, y Cataluña ni lo es, ni su actual presidente pretende que lo sea. Por eso, mientras Cataluña forme parte de España (y no parece que vaya a independizarse de la noche a la mañana), los emigrantes, con aprender castellano van que chutan.

Semejante priorización de la llamada lengua propia (aunque cada día la hable menos gente: enhorabuena por la eficaz política de inmersión lingüística, que ha hecho que los alumnos esperen ansiosos la hora del patio para lanzarse a hablar en español con sus colegas) debería ser defendida por los partidos separatistas: Junts, ERC y CUP. ¿Qué hace un (presunto) socialista sumándose a sus delirios, más allá del legendario síndrome de Estocolmo de nuestros sociatas con el nacionalismo?

En plan sostenella y no enmendalla, Illa ha autorizado el dispendio de 100 millones de euros adicionales en el cuidado, protección y difusión del catalán. Y no solo en Cataluña, sino también, embolica que fa fort, en Valencia, Baleares, Aragón, Andorra, Murcia (¿Murcia?), Francia e Italia.

En Valencia, Baleares y Andorra aún queda gente que habla en catalán: vaya y pase. En Francia e Italia… ¿tiene competencias la Generalitat para meterse en otros países, más allá de financiar bressoles en la supuesta Catalunya Nord y cosas similares en el Alguer? Y lo de Murcia, ¿qué es? ¿La nota surrealista de la propuesta?

Los monises los repartirá el conseller del català, Francesc Xavier Vila, un infiltrado de ERC en el seudo socialismo catalán, por lo que son de temer sus prioridades a la hora de distribuir la sopa boba, aunque es de suponer que al lazismo se le antojará ejemplar (o no, ya que siempre encuentran la ocasión de mostrarse humillados y ofendidos).

Preveo una lluvia de millones para ese enemigo del pueblo que es Oscar Escuder, mandamás de la siniestra pandilla de soplones patrióticos conocida como Plataforma per la Llengua. Hasta es posible que les suban la subvención a los digitales del antiguo régimen (como dice el refrán, cría cuervos y te sacarán los ojos). Y más despilfarros que ahora me cuesta concebir, pero que ya deben estar previstos.

Se jactaba Salvador Illa de haber instaurado la paz social en Cataluña. Pero yo me pregunto a qué precio. Si alcanzar la paz social consiste en darles siempre la razón a quienes más la perturbaron, yo diría que estamos ante uno de esos viajes para los que no hacen falta alforjas. Y quejarse de lo que quiere hacer la extrema derecha en España para luego aplicar medidas similares en Cataluña me parece de una hipocresía patriótica insultante.

Juraría que Cataluña tiene cosas más importantes que hacer que sufragar generosamente la Plataforma per la Llengua, ayudar a Partal a que se compre un coche nuevo o financiar escuelas situadas en un país extranjero.

¿Hay que recordarle a Illa que la gente no tiene dinero para comprarse o alquilar un alojamiento, que los trenes de Cercanías siguen dando pena o que TV3 sigue siendo Teleprusés? ¿Que le votamos en espera de un cambio conceptual de la sociedad catalana que nunca ha llegado a materializarse? ¿Seguro que no hay nada más urgente que gastarse 100 millones de pavos en una difusa campaña de promoción idiomática que ni se sabe en qué consistirá?