Un montaje de Ramón de España con una captura de pantalla del vídeo viral de dos mujeres que expulsan a otras dos mujeres de una sauna por llevar la estrella de David
No basta con ser lesbiana
"Suponer que quien luce la cruz de David es un sionista radical que considera que el único palestino bueno es el palestino muerto es mucho suponer"
Dos lesbianas norteamericanas residentes en Barcelona (urbe cosmopolita, tolerante y acogedora donde las haya) acuden a una sauna de la ciudad para participar en un jolgorio sáfico organizado por una asociación que responde al pintoresco nombre de Bolleras al Vapor. Hasta ahí, todo bien. Pero en la entrada de la sauna Thermas, la profesora de la Universidad Autónoma Irene Cruz se fija en que una de ellas luce una cruz de David en un colgante, monta en cólera y las pone a las dos de patitas en la calle por sionistas. Se monta el natural cirio, con grabación en video incluida. Las imágenes dan la vuelta al mundo (nada se queda donde ha sucedido en la era de Internet) y se arma una gorda: Israel emite un comunicado denunciando el incidente, los espontáneos que nunca faltan se manifiestan a favor o en contra de la profesora indignada y ya tenemos montado el gran sidral.
Suponer que quien luce la cruz de David es un sionista radical que considera que el único palestino bueno es el palestino muerto es mucho suponer. A la profesora, al parecer, no se le pasó por la cabeza que la expulsada fuese una mujer judía, a secas. Si hubiese aparecido alguien con la pegatina de Free Palestine, me huelo que no le hubiese pasado nada y que hasta se habría llevado un abrazo y unas palmaditas en el lomo.
El colectivo homosexual, hombres y mujeres, sigue expuesto a situaciones desagradables en la vía pública. En Barcelona, aunque con menor frecuencia que los tiros y las puñaladas que se registran últimamente mientras las autoridades nos dicen que estamos en una ciudad segura y que nos asustamos por cualquier cosa, todavía se dan casos de energúmenos a los que les da por insultar o agredir al maricón y a la bollera de turno, como para demostrar quién manda aquí.
De ahí la necesidad de que haya lo que viene siendo llamado espacios seguros. Es decir, lugares en los que no te insulten o te partan la boca por no ser heterosexual. Intuyo que la sauna Thermas es uno de esos lugares, como se deduce del comunicado que han publicado, en el que le echan el muerto de la intransigencia a la organización, a esas Bolleras al Vapor de las que nunca habíamos oído hablar.
El mensaje enviado es que no basta con ser lesbiana, sino que hay que pertenecer al sector políticamente correcto del colectivo, que es el que odia a Israel, desconoce la existencia de Hamas, sufre por el pueblo palestino y han perdido la vergüenza a la hora de declarar su muy progresista antisemitismo (pasando por alto, de paso, el desprecio palestino, y árabe en general, hacia la población homosexual).
En Barcelona, el antisemitismo (disfrazado de legítima preocupación por los brutales bombardeos del corrupto Netanyahu, para el que, sí, evidentemente, el único palestino bueno es el palestino muerto) campa por sus respetos en los entornos de gente que se considera de extrema izquierda.
Se han montado una película de buenos y malos de la que no hay quien los saque. Y esa película, como acabamos de ver, también puede rodarse en un lugar teóricamente seguro para las lesbianas. Con el añadido siniestro de que se suponía que el evento de las Bolleras al Vapor era un jolgorio para pasarlo bien y tener la fiesta en paz. Digamos que la sororidad se ha manifestado de una manera muy especial (solo ha faltado que dejaran entrar a la pareja judía y, una vez dentro, las enviaran a un rincón de la sauna vestidas con el uniforme a rayas de los campos de concentración nazis).
Que te humille quien debería acogerte con los brazos abiertos es de lo peor que te puede pasar. Barcelona, ciudad de acogida, sí, pero respetando el derecho de admisión.