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Taryn Andersen, presidenta y cofundadora de Impulse 4 Women

Las mujeres en España sí fundan startups

Las mujeres lideran el sector tecnológico con una apuesta por la creatividad y con una mayor capacidad de resiliencia, aunque con más dificultades para lograr financiación

10 min

Incrementar la presencia de mujeres en el sector tecnológico sigue suponiendo un reto para la mayoría de países europeos, pero en el caso de España las cosas parecen estar en el buen camino: con un 16% de mujeres fundadoras de startups, el país se sitúa a la cabeza en términos de diversidad de género a la hora de emprender en negocios tecnológicos, según un análisis realizado por Sifted, el portal del Financial Times dedicado a las startups europeas. La cifra sigue siendo baja, pero es superior a la  de países como Francia o Reino Unido, con un 10% y un 13% respectivamente, según Sifted.

El portal del Financial Times también destaca en otro análisis reciente el liderazgo de España en cuanto a mujeres que ocupan puestos ejecutivos en startups de fintech o tecnología financiera, sin ser necesariamente las fundadoras. En este aspecto, España, con un 25%, se sitúa incluso por encima de la media global, del 20%. Le siguen Lituania y Reino Unido, con un 17%, Suecia, con un 16%, Francia con un 12% y Alemania con un 4%.

Acceso a la financiación

¿Qué ha hecho bien España para sobresalir en diversidad de género? “En primer lugar, desde que estalló la oleada de feminismo, en 2018, la mujer ha tomado consciencia de que existe --sea como emprendedora, directiva o inversora-- y también hay más hombres que apoyan la causa y quieren estar ahí”, explica Taryn Andersen, presidenta y cofundadora de Impulse 4 Women, una organización creada en 2017 en Barcelona para impulsar el contacto entre emprendedoras e inversores internacionales. 

Según Andersen, con más de diez años de experiencia en el sector bancario y actual directora de relaciones con inversores de la empresa de capital riesgo Telegraph Hill, uno de los problemas fundamentales que tienen las mujeres emprendedoras es el acceso a la financiación, y eso tiene mucho que ver con que la inversión haya sido hasta ahora un sector dominado por hombres, dificultando la comunicación. 

Criterios de inversión

“La forma en la que actúa la mujer emprendedora es diferente a la del hombre. Nosotras somos más holísticas, nos fijamos en más detalles, mientras que el hombre es más preciso y se centra más en el objetivo económico”, dice Andersen.

Ella misma asegura que a lo largo de toda su carrera en el sector de la banca e inversión privada se ha visto siempre rodeada de hombres, una realidad “de la que apenas me daba cuenta, quizás porque soy la mayor de cuatro hermanos, todos varones”, bromea, pero quizás su experiencia profesional hubiera sido diferente con más referentes femeninos a su alrededor. “Los criterios de inversión han sido diseñados y hechos por hombres, si hubiera habido más mujeres quizás habría otros criterios, pero no los hay”, admite. 

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Taryn Andersen, presidenta y cofundadora de Impulse 4 Women

Sin embargo, todo apunta a que la situación está cambiando en España. Según el análisis de  Sifted, uno de los motivos principales de que el ecosistema emprendedor de nuestro país haya avanzado más en términos de diversidad de género es que cuenta con un puñado de influyentes inversoras femeninas que “valoran la diversidad y no creen que mayor diversidad comporte menos rendimiento económico”.

La importancia de ser "complementario" en una empresa

Entre estas potentes inversoras destacan, por ejemplo, Beatriz González, socia fundadora de Seaya, una de las principales empresas de capital riesgo de España; Julia Salaverría, ex economista del Banco Central y actual cofundadora y directora de Ysios Capital, firma de capital riesgo especializada en Biotecnológicas; Lina Chong, directora de Target Global Venture Capital, que acaba de abrir oficinas en Barcelona; o la misma Andersen, que desde Impulse4Women ha impulsado la creación de un consejo asesor con startups y aceleradoras destacadas a nivel internacional, así como una red de plataformas de business angels, venture capital, corporate venture capital, private equity y fondos de impacto social que tiene detrás a unas 200.000 personas en todo el mundo.

A pesar de la importancia de la diversidad de género, Andersen insiste en que el objetivo del capital riesgo es invertir en una startup para obtener un beneficio para el fondo. Uno de los aspectos que más valora el capital riesgo a la hora de invertir en A o en B es el equipo, que los socios de la startup se lleven bien y tengan perfiles profesionales complementario, pero no tanto si son hombres o mujeres.  

Crear comunidad

Eso sí, existe un consenso cada vez más extendido de que “cuando hay mujeres y hombres trabajando juntos, se obtiene un impacto positivo, porque se combinan sus virtudes”, de la inversora.  

Según Andersen, la mujer crea comunidad y piensa en el largo plazo, mientras que el hombre es más preciso y centrado en los objetivos económicos. También cree que las mujeres son más realistas a la hora de presentar una idea de negocio y calcular la inversión que necesitan, mientras que los hombres “incrementan los números de gastos y tienden a levantar capital con una perspectiva de cubrir por un mínimo de tiempo y así tener que perder el mínimo de equity posible con la perspectiva de volver a levantar otra ronda en un tiempo menor”.

La resiliencia de la mujer

La maternidad es otro de los retos que deben afrontar las mujeres en el sector de la emprendeduría tecnológica. “Conozco mujeres que son capaces de hacerlo todo a la vez, criar al bebé  y levantar una empresa, y lo han conseguido con éxito. Pero por lo general muchas optan por trabajar menos y pasar más tiempo con el bebé, al menos durante los primeros meses”, comenta Andersen, madre de dos hijas. La inversora insiste en la importancia de tener en cuenta la maternidad a la hora de buscar inversión, ya que no pasará desapercibido para el inversor de capital riesgo. “Si un fondo privado tiene delante a un emprendedor que puede dedicar el 100% de su tiempo a un proyecto y otro que no, lo normal es que arriesgue el capital en el primero”, dice Andersen, convencida de que es necesario tener muy clara la mentalidad del inversor antes de ir a buscar financiación. “Hay que pensar que son ciclos”, comenta, y si una está pensando en ser madre y no se siente capaz de hacerlo todo a la vez, igual es más conveniente esperar un tiempo antes de emprender un negocio.

Por otro lado, Andersen cree que es fundamental seguir aumentando el número de mujeres inversoras para que salgan adelante ideas de negocio de temática exclusivamente femenina. “Como le vayas a según qué inversor varón con una app sobre embarazos, menstruación o niños, no te va a escuchar, a no ser que esté emocionalmente vinculado con el tema”, dice Andersen, que asegura haber acabado en capital riego porque le permite estar en contacto con un mundo muy creativo, donde todo es nuevo, hay buenas ideas con buen contenido que si consiguen capital pueden acabar siendo un éxito”, dice. La Covid-19 ha puesto en peligro a muchas de estas buenas ideas, especialmente a las startups del sector turismo, hostelería y aviación, pero se abren también nuevas oportunidades. Y las mujeres juegan con una ventaja: su resiliencia. “La mujer es resiliente por naturaleza, lo llevamos en el ADN, mientras que los hombres… no todos lo son”, concluye Andersen.