España será catalana o no será

Manuel Peña Díaz
5 min

El valenciano Furió Ceriol hizo una advertencia a Felipe II, publicada en su obra El Concejo y Consejeros del Príncipe (Amberes, 1559), en la que le recordaba los viejos principios federales de la monarquía. El humanista consideraba que un príncipe que tuviese muchas y diversas posesiones territoriales debía elegir consejeros de todas ellas, y evitar que sólo participasen en el gobierno los procedentes de una o dos provincias. El riesgo de un excesivo castellanocentrismo era perceptible ya a mediados del siglo XVI, una actitud que tendría gravosos costes en los siglos posteriores.

Furió con razones claras y contundentes alertaba de la peligrosa deriva de desafecciones que ya se oteaban en el horizonte de aquella joven monarquía hispánica: "Los pueblos se resienten en ver que ellos son desechados de la administración y gobierno principal, pues no ven en el Concejo ningún hombre de su tierra, piensan (y no sin causa) que el Príncipe los tiene en poco, o que los tiene como por esclavos, o que no se fía de ellos". Las consecuencias de la falta de esta representación como referente territorial en el poder podían ser letales para el mantenimiento de la monarquía: "Lo primero, engendra odio; lo segundo, busca libertad, y por tanto hacen conjuraciones y llaman príncipes extraños; lo tercero, les da osadía y aún obstinación para armar cualquier traidor contra su natural Príncipe". Sus alegatos contra el fanatismo y la intolerancia religiosa llevaron al erasmista Furió a reivindicar la concordia y el pacifismo. Había que transitar esa vía de encuentro para construir un Estado plural en correspondencia con la monarquía compuesta que lo dirigía.

Sólo cuando un presidente del Gobierno español hablé catalán --y no en su ridícula intimidad-- podremos pensar que el diálogo es posible con el nacionalismo​, porque el problema empieza y acaba en Cataluña

Pero, ¿tanto tenía que condicionar la territorialidad a la composición de los gobiernos? El discurso de este humanista estaba lleno de matices. Por ejemplo, pensaba que la buena política debía basarse en la razón y sin intromisión religiosa alguna, de ese modo se podía disipar el odio que tanto, decía, enfrentaba a los hombres entre sí. Es comprensible, pues, que su llamada a la participación en el poder de gente representativa de todos los territorios no fuese por una previa voluntad descentralizadora, sino por la necesidad de que interviniesen las inteligencias más lúcidas de cada lugar y aportasen la mayor información de su tierra de origen.

Casi medio milenio más tarde, el kennedyano discurso de Josep Borrell el 8 de octubre en Barcelona me evocó de nuevo al humanista valenciano. A Furió apenas se le oyó, y su destino que podía haber sido brillante y decisivo --como recordó Méchoulan-- en la construcción de una España plural en tiempos de Felipe II, terminó en la soledad y en el olvido. Y, sin embargo, como Borrell, Furió tampoco escamoteó ningún esfuerzo personal que pudiera ser útil para el buen devenir del Estado.

"El que tuviere oídos oiga", dijo Furió. En el crítico contexto actual dilapidar el liderazgo político de Borrell sería un fracaso de todos los ciudadanos que creen que la democracia y la convivencia han de prevalecer sobre cualquier forma blanda de totalitarismo y sobre el odio fanático que sustenta ese proyecto político. Sólo cuando un presidente del Gobierno español hablé catalán --y no en su ridícula intimidad-- podremos pensar que el diálogo es posible con el nacionalismo, porque el problema empieza y acaba en Cataluña. El resto sólo puede ayudar a resolverlo. Estudiemos Historia de Cataluña en las universidades españolas, enséñese lengua y literatura en sus aulas, conozcamos la diversidad cultural de todos los españoles. Este paso es imprescindible, porque para que España tenga futuro como proyecto común basado en la tolerancia y en el respeto a la pluralidad, España ha de ser también catalana o no será.

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¿Quién es... Manuel Peña Díaz?
Manuel Peña Díaz

Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Córdoba y director de Andalucía en la Historia. Es autor de varios libros, entre los que destacan Cataluña en el Renacimiento: libros y lenguasEl laberinto de los libros, y Escribir y prohibir.

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m.a. 13/10/2017 - 10:59h
A los nazios secesionistas que al día de hoy nos están arruinando la vida en sentido literal, les importa tres leches que se estudie el catalán en Córdoba o en Santiago. Más bien les j...ría. Lo mismo que j..ía a Sabino Arana que los maquetos aprendieran el vascuence. Su ideología está impregnada de una apestosa brea compuesta de catolicismo y nazionalismo heredera del carlismo...Se ve que hay que vivir en C para entender de qué va la cosa. Va de tribu, el Patriarca, su familia y su clan poseen por “derecho natural” casi todo aunque alimentan y dan algunas prebendas al resto de la tribu compuesta de fanatizados o resignados borregos que les siguen a ciegas.contentos con las migajas, Y finalmente, los desgraciados prisioneros, ahora se dice inmigrantes, de otras tribus que están en su territorio, que usan como mano de obra esclava. Así somos los catalanes.
m.a. 13/10/2017 - 11:00h
Como dice el avispado Iceta y apoya su inefable jefe soldado sánchez ¡Una Nación! Resulta entonces que E, país de tamaño medio, pluritribal si se quiere, se nos transforma en ¡Plurinacional! Y eso ¿Qué les importa sino para volver a la carga? Quizá la mejor respuesta sería justo la contraria, que desde la U E, para que se lo comieran con patatas, “Acuérdese la imposición en todas las escuelas europeas de una común Historia Crítica de Europa que empiece Pongamos en Egipto. Y, en paralelo, adjúntese para las comarcas más mitómanas un cuadernillo dominical de mitos y leyendas que contente a la caverna local. Y constrúyase una sociedad de ciudadanos cosmopolitas que sientan asombro incredulidad y repugnancia ante las pulsiones nazios que están azotando Europa”. Con un Estado centralizado, Francia ha conseguido erradicar ese virus de su país. Y ¡Ojo! Porque llevan invirtiendo muchos recursos, públicos por cierto, en Valencia y Mallorca y ya se está notando sus
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