En la campaña nadie habla de las lenguas

Mercè Vilarrubias
10 min

Poco antes de la campaña del 20D se presentó la oportunidad de un debate sobre las lenguas en el Congreso. Fue a raíz de la presentación por parte de UPyD de una Ley de protección del español. Pero lo que sucedió es que no hubo debate sino una reiteración de las posiciones de cada partido: PP y UPyD apoyaron la ley, y los nacionalistas y la izquierda votaron en contra. La ley no se aprobó y ahí quedó todo.

La realidad política impone que el tema de las lenguas es tan delicado y explosivo que no puede ni siquiera hablarse de ello

Ahora, durante la presente campaña electoral podemos observar que ningún partido habla de las lenguas y las políticas lingüísticas, ni siquiera Ciutadans. Posiblemente no es malo este silencio porque incluir las lenguas en los debates conllevaría sencillamente una mera repetición de las posturas enfrentadas sin ningún acercamiento ni posibilidad de cambio. Sería, en verdad, un ejercicio fútil.

Sin embargo, esta situación enquistada debería ponernos en alerta. La realidad política impone que el tema de las lenguas es tan delicado y explosivo que no puede ni siquiera hablarse de ello. Pero, claramente, será muy difícil poder cambiar las cosas si el diálogo es imposible y la estrategia de los partidos pro-bilingüismo pasa únicamente por decir siempre lo mismo y ser recibido con el mismo desdén por parte de los nacionalistas.

Es un hecho que la situación actual de enfrentamiento es favorable a los nacionalistas: ellos tienen el control exclusivo de la política lingüística y hacen y deshacen a su antojo. No hay ninguna intención de cambio, y que el otro sea percibido mayoritariamente como facha y españolista en su defensa del bilingüismo les beneficia enormemente y en consecuencia, contribuyen sin tregua a mantener esta percepción.

La situación actual de enfrentamiento es favorable a los nacionalistas: ellos tienen el control exclusivo de la política lingüística y hacen y deshacen a su antojo

En mi opinión, esta situación puede seguir así hasta la eternidad porque está en el interés de los nacionalistas que así sea y mientras ellos estén en el poder es muy improbable que se produzcan cambios por más leyes a favor del español que se presenten en el Congreso y vista la gran reticencia de los Gobiernos españoles para hacer cumplir las sentencias favorables a flexibilizar la inmersión monolingüe.

Para empeorar las cosas, Podemos se ha sumado al PSOE e IU en su apoyo a las políticas lingüísticas nacionalistas, creyendo ingenuamente, como toda la izquierda catalana y española, que así defienden el bilingüismo. Es curiosa esta creencia por la cual el monolingüismo institucional y educativo representa la mejor expresión del bilingüismo. Fuera de España, esta idea no la entiende nadie pero lamentablemente, en nuestro país, constituye el marco mental hegemónico.

Un excelente diagnóstico de la amarga situación en la que nos encontramos la realizó mi colega y amigo Ángel Puertas, articulista también en este digital, en su intervención en las 'Jornadas Por una Escuela Plural' organizadas por Societat Civil Catalana los pasados 27 y 28 de noviembre en el CCCB.

La meta es reproducir incesantemente en el imaginario colectivo nacionalista que la lengua catalana sigue igual de asediada por parte de España y los españoles que durante el franquismo

Ángel usó una metáfora para situar el catalán en su contexto histórico: los catalanohablantes fueron mordidos por una serpiente. Cuando a alguien le ha mordido una serpiente, cualquier cosa alargada y delgada que se mueva en la penumbra puede ser otra serpiente. El temor a repetir una situación dolorosa es algo muy humano y no lo cambiaremos. Lo que tenemos que hacer es trabajar con ello. Porque esto es exactamente lo que han hecho los nacionalistas. Sabiendo muy bien del dolor que causó la serpiente en los catalanohablantes, se han pasado 40 años diciendo que seguimos estando rodeados de serpientes al acecho. Han inventado todos los mordiscos y todos los venenos habidos y por haber y repiten incesantemente que esto está sucediendo ahora. La meta es reproducir incesantemente en el imaginario colectivo nacionalista que la lengua catalana sigue igual de asediada por parte de España y los españoles que durante el franquismo. Y todos aquellos que lo creen de buena fe es porque el relato de la serpiente acechante es lo único que oyen desde hace cuatro décadas y están atenazados por el miedo.

Así pues, la manipulación lingüística de los nacionalistas no se da sobre un vacío. Ha habido un 'dolor de lengua' real que todo el que lo ha sufrido está inclinado a pensar que puede repetirse. Y aquí es donde entra la manipulación nacionalista, sobre este temor.

Al español, efectivamente, se le excluye pero al catalán se lo manipula. En mi opinión, deberíamos realizar un giro y focalizar nuestros esfuerzos primero en abordar la manipulación del catalán y su realidad actual, muy distinta del relato de la serpiente.

La clave para empezar a desenredar la madeja lingüística puede muy bien encontrarse en el catalán, no en el español

La clave para empezar a desenredar la madeja lingüística puede muy bien encontrarse en el catalán, no en el español. Deberíamos plantearnos el tener como primera meta desmontar su argumento principal: la serpiente --el Estado, España, los españoles-- siguen mordiéndonos; nos defendemos porque la lengua está siendo tan atacada y sus hablantes tan humillados como entonces. Es en base a esta idea que se edifica toda la política lingüística. Por ello, porque son los cimientos, creo que es este imaginario el que tiene que poder ser deconstruido en primer lugar aunque ello signifique poner el español a un lado, no hablar de él, hasta el momento adecuado, el cual sería una vez hayamos logrado matar la serpiente.

Matar la serpiente significa conseguir que una mayoría de la opinión pública catalana se convenza de que España ha dado muerte al réptil y que nadie va a dañar más al catalán y sus hablantes. Para ello, debe hacerse algo más que decir que no existe ninguna serpiente, incluso demostrarlo con datos porque esto ya se ha hecho y resulta insuficiente.

De lo que se trata, en mi opinión, es de demostrar de forma activa, con hechos, palabras y gestos simbólicos por parte del Estado que la vigencia de la temible serpiente es una manipulación nacionalista para privar a la sociedad catalana de su secular bilingüismo y catalanizarla de forma excluyente. Para ello, es necesario un plan global para las lenguas de España, que posibilite un cambio de estrategia a los partidos pro-bilingüismo.

Es necesario un plan global para las lenguas de España, que posibilite un cambio de estrategia a los partidos pro-bilingüismo

Como he desarrollado en otros artículos, mi propuesta para ello es la Ley de Lenguas, la cual tiene como primera meta centrarse en el catalán para lograr matar la serpiente. Ello posibilitaría, en una segunda etapa, legislar también a favor de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en Cataluña. Una ley de derechos lingüísticos en España sería de tal calado que, para poder aplicarse, necesita una mayoría de ciudadanos catalanes convencidos de que la mortífera serpiente ya no existe. Y esto lo lograremos si los ciudadanos catalanes ven y escuchan un Gobierno central interesado activamente por las lenguas de España. Desde mi punto de vista, debe haber dos etapas: solo matando la serpiente primero allanaremos el camino después para poder instaurar de forma efectiva los derechos lingüísticos de los ciudadanos castellanohablantes.

A pesar de la necesidad acuciante de un plan global para las lenguas de España, estamos presenciando una campaña con el silencio como protagonista. No es ningún buen presagio. Sin embargo, con cautela, pero debemos ser optimistas. El paisaje político que saldrá de las urnas para la próxima legislatura puede ser muy diferente de lo que hemos experimentado hasta ahora y posibilitar la superación del actual enfrentamiento estéril entre 'bandos' también en el tema lingüístico.

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¿Quién es... Mercè Vilarrubias?
Mercè Vilarrubias

Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes y autora del libro 'Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (Editorial Montesinos). Es miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.

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Marino 19/12/2015 - 09:17h
Estoy totalmente de acuerdo pero difícilmente mataremos a la serpiente si solo la combatimos en el aspecto lingüístico. Porque lo mismo que está ocurriendo con la lengua sucede con la ideología. Ver a España como enemigo de Cataluña, o que no "comprende" a Cataluña es el marco en que se ha desarrollado toda esta locura. Como ha dicho recientemente el señor Giménez Gracia Cataluña es tan importante como cualquier otra C.A. en la construcción de España, porque España es el resultado de la acción de todos sus ciudadanos. La serpiente empezará a agonizar el día en que la izquierda interprete la historia adecuadamente y sea coherente con su ideología de defensa de la igualdad y dignidad de todos. Es decir, que coincida con la derecha en aquello que tenga que coincidir y la combata en lo que la tiene que combatir.
Ruetrousseau 19/12/2015 - 09:17h
Excelente artículo pero hago mios las inquietudes de "Marino"
Ruetrousseau 19/12/2015 - 09:17h
Excelente artículo pero hago mios las inquietudes de "Marino"
Antonio 19/12/2015 - 09:17h
Mercè Vilarrubias, la serpiente de la que hablas la alimentan artículos como el que has escrito. Es aún peor la serpiente del “Complejo de Cataluña” que arrastráis ante la hegemonía moral del catalanismo. Siempre pendientes de las reacciones del niño consentido. Cuando lo dejéis patalear en el suelo sin hacerle ni caso, no sólo se dará cuenta que ya no chantajea a nadie, sino que nos habremos liberado del complejo de su hegemonía. No nos volveréis a engatusar. La libertad solo se puede disfrutar, ejerciéndola. Son ya 35 años de bajar la cabeza, preocuparse por el que dirán, cómo se lo tomarán… ¡Menos tretas y más autoestima! Y sobre todo, respeto para las verdaderas víctimas. Contra el laberinto de la ley de lenguas (I) http://cronicaglobal.elespanol.com/es/notices/2015/03/contra-el-laberinto-de-la-ley-de-lenguas-i-18058.php
Olegario 19/12/2015 - 09:17h
Sólo entendiendo y denunciando que el problema de las lenguas no es más que un problema de blindaje de la desigualdad social, mediante una excusa de "justicia y reparación histórica", empezaremos a desbrozar el enredo que no cesa. No estoy de acuerdo con la propuesta que defiende y explica Mercé porque ni va a la raíz social del asunto, ni se trata de una propuesta en la dirección pertinente. Tampoco creo que la eternidad se perpetúe, porque podemos estar al inicio del declive hegemónico nacionalista. (Hace unos días, Ramón de España aludía a la clase política catalogándola, en buena parte, como la derecha más infame y la izquierda más imbécil. No hay mal que cien años dure; los votantes pueden hacer mucho para acortar los plazos...)
Escudero 19/12/2015 - 09:17h
Es increíble que unas personas entendidas se hayan quedado ancladas en el inicio de los 90, cuando en Cataluña se aceptó por la mayoría la idea de que el idioma catalán debería tener idénticos derechos que el idioma castellano. Lo que en principio se proyectó como una situación de igualdad pronto se convirtió, de la mano del nacionalismo, en un proceso de ingeniería social para conseguir la imposición hegemónica y forzosa del idioma catalán y de las teorías antiespañolas a las que lo han asociado. Y ahora resulta que a alguien se le ocurre que el motivo de este proceso totalitario y antidemocrático llevado a cabo por el catalanismo durante veinticinco años se debe a un “dolor de idioma” provocado por la mordedura de una supuesta serpiente (naturalmente española) y que la solución pasa por extender el problema lingüístico de las lenguas regionales al resto de España
Escudero 19/12/2015 - 09:17h
Pensar hace veinticinco años que todo se podía resolver cediendo ante el catalanismo podía tener la excusa de la ignorancia o la falta de experiencia pero pensar lo mismo después de visto lo visto durante un cuarto de siglo es increíble, salvo que lo que se trata de ceder, como ya ha ocurrido, sean los derechos de los castellano hablantes.
Marino 19/12/2015 - 09:17h
Al hilo de los comentarios he vuelto a releer el artículo y, recordando sus artículos sobre la política a seguir, debo decir que por mucho sentimentalismo que haya en la interesada percepción de que la lengua sigue siendo perseguida desde el Estado, la solución no puede pasar por extender el catalán a los rótulos de las calles fuera de Cataluña ni que los catalanoparlantes se puedan dirigir a la Administración Pública de fuera de Cataluña en catalán. Porque eso supone, no matar a la serpiente, sino, permitiendo que nos muerda solo un poco, dejarla crecer. No se olvide que, como señala Olegario, la lengua es una escusa que ha permitido comportarse al nacionalismo como un niño consentido, cuya conducta solo se puede corregir ignorando sus pataletas, tal y como afirma Antonio.
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