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Una derecha antidemocrática

Manel Garcia Biel
9 min

La derecha española ha tenido históricamente un conflicto con la democracia. Cree que el estado, que España, le pertenece. Así ha sido a lo largo de la historia reciente hasta la transición, la Guerra Civil y la dictadura son un buen ejemplo.

Solo durante la transición con la derecha situada a la defensiva, por su vinculación con el franquismo, se replegó y dejó que un pequeño sector de gente proveniente del franquismo pero con un clara visión del momento, la UCD, apostara para conseguir un acuerdo con las fuerzas opositoras de izquierdas y nacionalistas para hacer factible una transición democrática. La Constitución del 1978 es una buena demostración de esta situación singular con una derecha tradicional reducida a un espacio muy minoritario de la Alianza Popular de Manuel Fraga. Hoy con la actual derecha aquella Constitución plenamente homologable a la de los países de nuestro entorno habría estado imposible de acordar.

Los partidos de izquierda han estado siempre plenamente respetuosos con la Constitución, solo últimamente con la aparición de la “nueva política” han hecho en sus inicios una cierta impugnación de la Constitución más verbal que otra cosa también debe decirse.

La derecha española todavía no se ha sacado de encima la losa de su pasado en connivencia con el franquismo y es por ello que adopta una posición radical en contra de políticas relacionadas con la Memoria Histórica de reparación de los represaliados por la dictadura que no dejan de considerar absurdamente como revanchismo. En esto la derecha española se diferencia de otras derechas europeas, especialmente la alemana que ha hecho una ruptura con el pasado nazi.

La derecha política especialmente desde la dirección del PP de Aznar ha vuelto a radicalizar su discurso y siempre con su actuación ha demostrado no estar a gusto con la actual Constitución, a pesar de no lo haya reconocido. Ha impulsado una política ultraconservadora, oponiéndose permanentemente a toda mejora de leyes sociales desde el divorcio al aborto, y desde las leyes de igualdad a las de reconocimiento de los derechos de los homosexuales y ahora contra la ley de  eutanasia. Pero no solo ha hecho esto sino que ante hechos muy graves como fueron los atentados terroristas de Madrid recurrió a la mentira intentando, por intereses electorales, hacer recaer la autoría en un falso autor.

Asimismo la derecha siempre ha actuado con políticas radicalmente neo-liberales en cuanto a la reducción del estado del bienestar, mediante el recorte de la financiación de los servicios públicos, la disminución de impuestos a las clases más acomodadas a la vez que se incrementan los indirectos que graban las clases populares. También han intentado, consiguiéndolo muchos veces, contrarreformas laborales regresivas y obviando todo aquello que implique diálogo social.

Pero la actuación de la derecha no se ha limitado tan solo al ámbito político sino que ha utilizado poderes del estado en beneficio de su opción restrictiva en cuanto a los derechos democráticos. La derecha ha intentado utilizar como arma política a las víctimas del terrorismo acusando los gobiernos de izquierdas de connivencia con los terroristas; también ha actuado muchas veces en colaboración con los poderes religiosos para actuar contra las políticas sociales de los gobiernos progresistas. Cuando la correlación de fuerzas no le era favorable ha bloqueado las renovaciones constitucionales del Poder Judicial para conseguir que la derecha judicial actuara como una tercera cámara política, hasta en tres ocasiones ha impedido la renovación del CGPJ, siempre cuando ha estado en la oposición, para conseguir tener una mayoría conservadora en el poder judicial y en la judicatura a todo nivel incluso en el Tribunal Supremo y en el Constitucional.

La situación ha llegado a su clímax con la actual legislatura cuando las derechas políticas y las derechas sociales y judiciales han lanzado una ofensiva desde el mismo momento de la constitución del gobierno progresista para conseguir su caída. Desde el primer momento han acusado en el gobierno de ilegal e incluso han intentado utilizar la grave situación creada por la pandemia del Covid-19 para incrementar sus ataques al gobierno acusándolo incluso de ser el causante de las muertes. Su actuación ha sido de ataque continuado al Gobierno del Estado utilizando incluso en la ofensiva a administraciones públicas como la Comunidad de Madrid lo que demuestra que están dispuestos a todo, incluso a sacrificar a la ciudadanía para conseguir hacer caer un Gobierno legítimo.

Incluso la derecha ha actuado en el ámbito europeo para ir contra el gobierno español, lo cual demuestra su falso patriotismo. Ha intentado que fracasara Pedro Sánchez en la consecución de Fondos europeos tanto en créditos como en ayudas. Después ha hablado de rescate y finalmente ha ido a denunciar, mintiendo, ante los organismos de la Unión Europea sobre la forma en como el Gobierno iba a utilizar los fondos europeos en su beneficio.

De forma grosera las derechas se auto-confieren el calificativo de “constitucionales” cuando cómo se ha demostrado con su boicot a la renovación del Poder Judicial una vez más actúan sin ningún sentido de respeto constitucional. De lo contrario la derecha vuelve a intentar patrimonializar el Rey, la bandera y la patria sin ni siquiera considerar el daño que provoca a los símbolos del Estado.

A su vez la derecha, especialmente el PP, se ve salpicado por numerosos casos que afectan no solo a su credibilidad sino a su propia honorabilidad. Tanto los graves casos de corrupción en muchas de las administraciones que han gobernado, como el todavía más grave caso de utilización por parte del Gobierno del PP de ciertos aparatos del estado, como son sectores de la policía, en beneficio de intereses privados del partido dan cierta imagen de lo que esta opción política representa.

La derecha, toda ella y no solo la política, está demostrando que está dispuesta a todo. Está en un verdadero estado insurreccional que objetivamente está fuera de lugar en la actual situación democrática. Todo es bueno para atacar el gobierno y calificarlo con los peores adjetivos. Suerte tenemos de que actualmente no estamos en el año 1936 y que no pueden utilizar las fuerzas armadas, porque su tono es claramente golpista. Incluso han llegado a citar el asesinato de Calvo Sotelo por las “órdenes comunistas”.

El único aspecto positivo en toda esta situación es la posición adoptada hasta ahora por los poderes económicos y especialmente el papel de la patronal en la concertación social donde se está llegando a acuerdos importantes. Es paradójico que los poderes vinculados a la derecha estén tan exaltados mientras los poderes económicos actúan con cierta ponderación. Quizás es que ellos en estos momentos económica y socialmente difíciles ven que la actuación del gobierno es positiva y especialmente la perspectiva de aplicación en el rearme económico de los 140.000 millones de euros provenientes de la Unión Europea.

Debemos esperar que la posición estridente de la derecha la lleve a su fracaso político.

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¿Quién es... Manel García Biel?
Manel Garcia Biel

Economista y sociólogo. Ha sido secretario de Comunicación y Portavoz de CCOO de Catalunya.